Aventuras del PPSOE

El PSOE, versión PSM, los de Madrid, vuelve por donde solía: luchas, de momento incruentas, para la configuración de su lista para la elección autonómica. Recordemos que Tomás Gómez le aguantó, contra todo pronóstico dicho sea en elogio suyo, el pulso al presidente del gobierno ( no al secretario general del PSOE, recordemos que la cita pública fué en Moncloa y no en Ferraz), se presentó a las primarias y las ganó. Ahora pasa la cuenta. Porque está claro que esa batalla entre los de Tomás y los que perdieron, los ahora apodados “trinitarios”, no se da por diferencias ideológicas o programáticas (hecha sea esta aclaración por si hay algún lector de Marte) sino pura y simplemente por lo de siempre, por un lugarcito al sol. El viejo “quítate tú para que me ponga yo”. Nada nuevo. Atentos a este fin de semana.

Por su parte, la lideresa Aguirre muestra su autoridad y su liberalismo enviando paracaidistas a diferentes municipios de Madrid donde sus huestes han mermado, ya sea por corrupción ( caso de Boadilla como gran ejemplo, no el único) ya sea porque quiere colocar peones de su confianza, no se fía de la capacidad de algunos. Su colega en Valencia, Camps, quiere madrugar a su jefe en Madrid y se apresura a autoproclamarse añadiendo que es el candidato con más respaldo en la historia de las democracias occidentales. Nada menos.

Con estos antecedentes ( y muchos otros, mucho peores), no es extraño que , en una reciente encuesta, el ochenta por ciento de los ciudadanos desconfíen de Zapatero y de Rajoy. Como ha afirmado repetidas veces la diputada de Unión, Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, los españoles tenemos mala suerte pues padecemos el peor Gobierno y la peor oposición. ¿Nos lo merecemos? La respuesta es claramente negativa a pesar del escepticismo y desconfianza, incluso la resignación, de los ciudadanos acerca de la política y los políticos, algo bien comprensible por otra parte. Además, como es bien sabido, toda situación por mala que sea es susceptible de empeoramiento. Miremos el caso italiano que está pasando de comedia de enredo a tragedia. O en otro plano, el de Bélgica, ya instalado en la tragedia.

Si ahora, ante esta situación de crisis integral en nuestro país no pasa algo, ¿cuándo pasa algo? ¿ Cuándo el ciudadano español va a decir ya es bastante, hasta aquí hemos llegado y con su protesta y, al fin, con su voto va tratar de que esta situación cambie?

Las inmediatas elecciones autonómicas y locales ni son unas primarias ni deben ser consideradas como tales. Son lo que dice su nombre pero, al mismo tiempo, son una buena oportunidad para mostrar el rechazo o el apoyo ciudadano. El rechazo a unos candidatos de partidos bien conocidos que lo han hecho muy mal. El apoyo a candidatos de un partido que llega por primera vez a estos comicios, que se presenta como la alternativa necesaria de progreso y democracia y que merece una oportunidad para demostrar lo que afirma.