Que paguen sólo los contribuyentes, también es progresista

La reciente reunión del Consejo Europeo ha puesto de relieve, una vez más, las diferencias entre los líderes europeos a la hora de diseñar esa cosa tan compleja llamada la “gobernanza económica de la Unión”. Todos parecen ser conscientes de dos cosas. Una, la persistencia de una crisis que, bajo diversas mutaciones, se prolonga ya cerca de tres años y que no remite sino que pasa de una forma a otra manteniendo su gravedad. Dos, el hecho incontestable de que encarar esta enormemente grave situación exige decisiones políticas urgentes y, al mismo tiempo, complejas y lentas en su elaboración porque superan el ámbito puramente nacional.

Convertir en permanente el provisional mecanismo de ayuda para los países miembros en dificultades, diseñado en su día para Grecia, sin necesidad de abrir la caja de Pandora de una reforma del Tratado de la Unión, era el punto central. Parece que ha sido resuelto satisfactoriamente al menos para Alemania, siempre decisiva y más en estos momentos en que aparece como el alumno modelo de la clase frente a un grupo de malos y pródigos compañeros. Una vez más, como es norma en Bruselas, las habilidades de los juristas, bordeando la legalidad o forzando interpretaciones llevarán la nave a buen puerto. Previsiblemente.

Más allá de lo jurídico, el tema clave es quién debe pagar la factura de las crisis cuando las mismas, como en el caso que nos ocupa, han sido causadas, al menos en gran parte, por malas prácticas de entidades financieras. Dos posturas bien definidas en la reunión. De un lado, Merkel que quiere que en el nuevo mecanismo de rescate paguen más los bonistas y acreedores, es decir entidades financieras, mediante los llamados “haircuts” (reprogramaciones con quitas), insistiendo en que, al contrario que hasta ahora, no sea el contribuyente el que pague la factura. Lo dijo el presidente del Bundesbank: “La próxima vez que haya un problema, los tenedores de bonos deben ser parte de la solución y no del problema. Hasta ahora los únicos paganos han sido los contribuyentes”. Merkel liga este cambio fundamental al establecimiento del citado mecanismo permanente. Sin uno no hay otro. Enfrente, la opinión frontalmente opuesta por parte del presidente del BCE, Trichet.

(http://www.nakedcapitalism.com/2010/11/germany-draws-line-in-the-sand-on-eurozone-bailouts-insists-bondholders-take-pain.html).

Respaldando esta segunda opción, el presidente del Gobierno español, Zapatero. Seguramente pensará que, como dijo cuando eliminó el impuesto sobre el patrimonio (algo que ahora seguro lamenta), esta opción de que sean sólo los contribuyentes quienes paguen por los destrozos que han causado entidades financieras, es también progresista. Porque no hay duda de que, también en nuestro país, la principal causa de la actual crisis mutante con origen en la burbuja inmobiliaria y crediticia, reside en prácticas, por lo menos imprudentes y muchas veces fraudulentas, de entidades financieras (http://circulovirtuoso.wordpress.com/). Claro que el gobierno Zapatero dice siempre que el rescate de entidades financieras vía FROB no supone pérdidas para el Tesoro (quiere decir para el contribuyente) sino un gran negocio. Habrá que esperar hasta ver el final de la película pero esta película, hoy por hoy, no parece ser de las de final feliz sino una de terror, de mucho terror y muy cara.