La reforma financiera en Estados Unidos

Aunque falta la aprobación formal por ambas cámaras del legislativo, puede darse ya como definitivo el texto aprobado por una comisión bicameral en la madrugada del pasado viernes. Previsiblemente, el presidente Obama firmará la ley el próximo 4 de julio, fecha simbólica en un país de símbolos.

El texto tiene más de dos mil páginas, muchas cosas incoherentes entre sí y la certeza de muchos legisladores de no saber exactamente qué votarán. Quedan además artículos por desarrollar en los años próximos con lo que lo más probable es que haya modificaciones consecuencia de cambios en el legislativo.

Como no podía ser de otra manera, los comentarios de urgencia en los medios norteamericanos han sido muy variados. Como en los propios partidos y círculos políticos. Desde calificar al reforma de mero revoque de fachada (“window dressing”) hasta calificarla como un ataque directo al corazón del sistema financiero, a Wall Street.

Es cierto que el resultado final es una reforma mucho más aguada de lo que quería gente como Paul Volcker o la demócrata Blanche Lincoln, algo aguada respecto de lo que seguramente quería Obama y mucho más en línea con los planteamientos de gente como el secretario del Tesoro Tim Geithner y el “zar “ económico Larry Summers. Por no hablar de todos los republicanos o de bastantes legisladores demócratas siempre en línea con Wall Street. La labor de los numerosísimos “lobbies” ha dado sus frutos aunque no han vencido totalmente.

En lo que todo el mundo seguramente estaba de acuerdo es en que era necesario un cambio en las reglas del juego del sistema financiero y que ese cambio debía ir por la senda de mayor y mejor regulación y supervisión. ( A partir de ahí, se inician las discrepancias). El daño causado por el fundamentalismo de mercado, por el “mantra” de que los mercados ( incluso los financieros) son perfectos y eficientes ha sido enorme. El descomunal susto ha convencido a las mentes más preclaras del sistema de que es necesario un cambio para salvar al capitalismo y tratar de hacerlo a pesar de los propios capitalistas( como hizo Roosevelt).

Aún es muy ponto para saber cuales serán los efectos de esta, a pesar de todo, importante reforma. ¿Será parecida a la del New Deal de Roosevelt tras la gran crisis del 29? Esta crisis que enfrentamos ahora se origina en Estados Unidos y es una crisis, en su génesis, genuinamente americana, en una etapa tras el capitalismo industrial y el financiero. Concretamente, en la etapa definida como capitalismo de casino, que tanto daño está causando en todo el mundo. Permítame el lector remitirle a un libro que acabo de publicar titulado “No son sólo algunas manzanas podridas. Sobre las causas últimas de la crisis financiera de Estados Unidos” Editorial El Viejo Topo, http://manzanaspodridas.wordpress.com/ Allí encontrarás, amable lector, mi opinión. Y perdón por el aviso.