Informe del FMI, un panorama muy negro

El Fondo Monetario Internacional publicó ayer martes su informe del Articulo IV sobre la economía española (se pueden consultar sus conclusiones en http://www.imf.org, es una lectura muy instructiva).

“La economía española necesita reformas integrales y de largo alcance. Los desafíos son severos: un mercado de trabajo disfuncional, una burbuja inmobiliaria desinflándose, un gran déficit fiscal, gran endeudamiento externo y privado, crecimiento anémico de la productividad, débil competitividad, un sector bancario con segmentos débiles”. Así comienza el informe. Nada que no se sepa, sólo que, esta vez y una vez más, vienen de fuera a recordarlo y a poner al Gobierno frente a una gravísima realidad que, hasta hace unos días, nunca quiso reconocer. ¿Lo hará ahora?

El tiempo es fundamental, como indica el informe. Como lo es entender que no se trata sólo de medidas de ajuste (que sin duda reducirán el poco creíble crecimiento del PIB previsto por el gobierno para 2011 y siguientes) sino de adoptar simultáneamente reformas estructurales que posibiliten el crecimiento. Nada nuevo pero sin duda, demasiado para un gobierno desacreditado y sin credibilidad ni interna ni externa. “Confianza” es una palabra repetida en este informe.

Nuestro porvenir más inmediato para el Fondo es el de una recuperación “débil y frágil”, un porvenir “lleno de incertidumbre”. El Fondo no lo dice pero es previsible que estemos ya instalados en la temida “L” es decir, instalados en el crecimiento nulo o mínimo durante varios años, a la japonesa. Con una diferencia: un altísimo paro.

Las recetas son el repertorio bien sabido, acompañado de los calificativos “acción urgente y decisiva“: mercado de trabajo (“revisión radical”), mercados de bienes y servicios, política fiscal (calificando como crítica la consolidación), reforma del sistema de pensiones (“audaz”), reforma bancaria (“un sector sano pero que sigue bajo presión”) con especial referencia a las Cajas.

Hay otro apartado a destacar: “Como la mayor parte del gasto tiene lugar en las Comunidades Autónomas, su papel es clave, lo que subraya la necesidad de mecanismos fuertes que aseguren que aplican su necesario ajuste”. El Fondo como institución internacional no puede decir las cosas más claras pero el mensaje se entiende a pesar de todo: sin ajuste en el gasto por parte de esa Comunidades, no hay ajuste. Pero ocurre que no hay ese “mecanismo fuerte” ni propósito de implantarlo porque el gobierno afirma que no puede obligar a las Comunidades (lo dijo una vez más el vicepresidente Chaves en el Congreso la semana pasada tras una interpelación de la portavoz de UPyD, Rosa Díez), renunciado así a las competencias que al respecto le otorga la Constitución. El gobierno de la nación sigue aspirando a ser, como mucho, un mero coordinador de las CCAA. La mayor parte de las veces, ni eso consigue. Resulta grotesco que la Unión Europea tiene ahora más competencias sobre nuestro gobierno que nuestro Gobierno tiene sobre las CCAA. Porque esa es la situación.

Nuestra economía va a seguir enfrentando, sin duda alguna, momentos muy difíciles, especialmente por el frente de los mercados financieros. Por una sencilla razón: quienes operan en los mismos y marcan las tendencias, actúan contra aquellos que, por diversas causas objetivas y subjetivas, consideran débiles. En ese grupo, estamos nosotros.