La juerga ha terminado, pagan los de siempre

Al final han sido las presiones exteriores, desde los “malvados especuladores” hasta las autoridades europeas, con la canciller Merkel a la cabeza, incluso hasta Obama (y eso ya para su ínclito admirador son palabras mayores) lo que ha obligado a Zapatero a un giro de ciento ochenta grados. Parece que se han acabado las bromas. Estamos al borde del abismo y se nos ha puesto una red pero a plazo fijo. El presidente Zapatero, responsable del desastre con sus decisiones erradas y con sus indecisiones, ha hecho perder al país más de dos años con el consiguiente agravamiento de la crisis.

La juerga parece que ha terminado, la cuenta por favor a los de siempre: trabajadores públicos, pensionistas, dependientes, en resumen las capas más débiles de la sociedad. En eso sí nos parecemos a Grecia. Vamos a ver si en la reacción social también nos parecemos, algo poco probable.

Cortar gasto donde se quiere cortar es lo más sencillo y además, en el caso de los siempre denostados trabajadores públicos, es bienvenido por una parte de la opinión pública. Erróneamente porque el nivel salarial y  de precariedad en grandes segmentos es notable. Pero es mucho más sencillo eso que enfrentar a los poderosos, entre los que se encuentran quienes iniciaron y engordaron este brutal crisis, sea por acción o por omisión. ¿No se puede restablecer el impuesto sobre el patrimonio? ¿No cabe aumentar la progresividad del IRPF o la imposición sobre las rentas del capital o  establecer un tipo más alto sobre los beneficios de las entidades financieras o sobre las bonificaciones y fondos de pensiones de sus directivos? ¿Algún obstáculo para enfrentar de una vez el tema de la fiscalidad de las  SICAV? ¿ No hay , en resumen, margen para un sistema tributario mas justo y con mayor recaudación? Y en la vertiente del gasto ¿ no hay margen para eliminar miles de millones de euros en subvenciones que están ahí de por siempre y que tienen escasa o nula justificación? ¿Qué ocurre con el fraude fiscal y la economía sumergida, más allá de declaraciones pomposas  siempre repetidas?

Las palabras, envilecidas y que forman parte de la lucha política, sirven para todo, hasta para intentar presentar este recorte como “progresista”. Aunque son unos maestros en el manejo de la opinión pública, ellos y sus medios fieles, esta vez les será más difícil. Porque éste es un recorte insolidario, injusto, un ataque frontal a la cohesión social. Que, además, añade el insulto a la injuria. Porque ¿ qué pasa con los gastos de las administraciones autonómicas y locales? Porque ahí este gobierno, que sólo controla poco más del veinte por ciento del gasto público ( las administraciones periféricas, más de un cincuenta) tiene poco que decir, salvo algunas exhortaciones. A ese extremo hemos llegado en la construcción del estado autonómico, eso que algunos califican como “Vertebrando España”. Anda que si la llegan a desvertebrar…

Si alguien piensa que con estas medidas está todo solucionado está profundamente equivocado. Las grandes e  imprescindibles reformas, esas que no se quieren acometer, siguen pendientes. Como sigue pendiente el gran problema de una economía como la española con una bajísima productividad y mínima capacidad de competir por su problemática inserción en la división internacional del trabajo. En el frente externo, no es descartable la suspensión de pagos de Grecia con el consiguiente efecto en los vecinos mediterráneos.

La crisis en la que estamos inmersos no es sólo económica, es institucional. La etapa iniciada tras la transición está agotada, no da más de sí. Lo económico no es sino la manifestación de un mal mucho más profundo. Demasiada carga para un gobierno tan liviano como el actual.