Cuántos muertos despertarán a Europa

discurso de Josep Borrell

EFEJosep Boreell

El Parlamento europeo ha celebrado una sesión plenaria en la que Josep Borrell, alto representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, ha acreditado su íntegro sentido de la democracia, las libertades y los derechos humanos. Su compromiso con una cierta idea de Europa, que tiene que ser protagonista en la política internacional y en la política de defensa, ha sido rotundo en su intervención ante el Parlamento en el que fue presidente.

Con un excelente discurso, tras presentar ayer el acuerdo de la UE que ha impulsado y que pone a disposición de Ucrania armamento ofensivo, ha sido la voz mas rotunda de la UE. Los europeos demandábamos un discurso de los principios europeos y medidas concretas de solidaridad activa con Ucrania, y Borrell ha sido el mejor portavoz.

“Pensar estratégicamente como un actor geopolítico, ya no es un lujo sino una necesidad. Trabajamos en una coalición global para condenar la guerra de Putin. No cambiaremos derechos humanos por su gas”. Son frases en su intervención que dan un halo de esperanza al pueblo ucraniano y que conectan con las manifestaciones en las capitales europeas del pasado domingo.

El presidente Zelenski, que ha rechazado abandonar Kiev como le ofrecía EE. UU, ha intervenido en el parlamento y ha solicitado a Europa su ayuda y el ingreso en la UE. “Estamos muriendo por ser miembros de Europa. Demuestren que están con nosotros” La respuesta de la presidenta de la Comisión, Ursula Von der Leyen, ex ministra de Defensa en Alemania, ha sido fría y distante, como la contestación de un euro burócrata, revisando papeles. Huérfana tras la salida de la política de su protectora, su perfil en la Comisión europea está siendo de tonos grises, ya que el verdadero liderazgo lo ejercía Angela Merkel.

El momento histórico y la narrativa de Europa exigían algo mas de su presidenta en estos momentos. Ese papel lo ha representado Josep Borrell por méritos propios, afortunadamente para los ciudadanos europeos.

El modelo de invasión de Crimea, una guerra de dos días, en los que no reaccionarían los europeos -día uno el ataque, día dos la rendición- que había planeado Putin, afortunadamente ha fracasado.

El abandono de Europa por Gran Bretaña, ensimismados los europeos en sus debates financieros, en las pugnas internas de las veintisiete voces para adoptar una simple decisión, hoy se tiene que enfrentar al reto mas importante para su futuro desde los primeros acuerdos de marzo de 1957.

La constitución de una Comunidad europea de Defensa es un proyecto necesario para su supervivencia, en un mundo en el que los nacionalismos y la seguridad siguen siendo los grandes retos de Europa. En octubre de 1950 el premier francés René Pleven llevó a la Asamblea Nacional Francesa un proyecto que recibiría esta denominación. El objetivo era integrar a Alemania occidental en la Alianza Atlántica. Años después este intento fracasó y tras la muerte de Stalin el 5 de marzo de 1953, los opositores a la organización de defensa europea en Francia impusieron la política de distensión y el desarme, limitando el objetivo de la integración europea a la política económica.

Europa pensaba relajadamente que la liberalización económica y del comercio en Rusia, dinamitado el imperio soviético por la perestroika que impulsó Gorbachov, generaba un espacio de fronteras seguras, finalizada la guerra de los Balcanes. Europa ya no tenía que hacer mas esfuerzos que crear una moneda única y profundizar en las reglas de la economía. Administrar desde Bruselas el welfare state, el estado del bienestar.

Nadie contaba con Putin. Se pensaba que las libertades de comercio y económicas de las que disfrutaban los oligarcas rusos, reforzarían la senda de Rusia hacia una democracia occidental. El reparto de áreas, la influencia geopolítica quedaba como un terreno de juego ajeno a Europa, en el que los actores eran EE. UU, Rusia y China. Europa era solamente un espectador.

Pero Putin hace tiempo que ya había decidido restablecer el sistema de las Repúblicas soviéticas, apelando a la seguridad de Rusia frente a un ataque militar occidental, que es la mentira con la que justifica la agresión e invasión de Crimea y ahora de Ucrania.

Tolerado por las democracias occidentales su desafío, la estrategia de Putin era derrocar a Zelenski para colocar en Ucrania un nuevo Yanukovich en el gobierno, marioneta de Moscú.

Crimea fue la invasión mas suave de todos los tiempos, que como relató el corresponsal de la BBC John Simpsons, “terminó antes de que el mundo exterior se diera cuenta de que había comenzado”. Solo había que repetir la historia.

Gorbachov, cuando fue a Alemania Oriental en 1989 le dijo a Honecker, “A quien llega tarde la vida le castiga”, como cuenta Dahrendorf en el libro “La Democracia en Europa”. El parlamento europeo ha celebrado una sesión histórica y la intervención de Josep Borrell debe servir para marcar el camino y la narrativa de Europa.

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