Putin criminal de lesa humanidad

manifestación a favor de Ucrania

EFEPutin

Las imágenes que las TV retransmiten muestran al mundo los ataques que las tropas rusas están realizando a objetivos civiles. Bombas y torpedos caen sobre edificios y las calles de Kiev. Mientras vemos el éxodo de mas 100.000 ucranianos que intenta huir hacia las fronteras de Polonia y Hungría.

La agresión militar de Rusia, con invasión de un Estado reconocido por la Comunidad internacional, no solo viola el derecho internacional. También el derecho de la guerra desarrollado mediante declaraciones, tratados y convenciones que procuran “humanizar” los conflictos y respetar a la población civil.

La brutalidad de la invasión de Ucrania, la agresión de Putin contra los derechos humanos, la libertad y la democracia la describe Juan Carlos Girauta en su artículo en el ABC con el relato de una cruel escena. Un video refleja como un tanque ruso cambia su dirección y se dirige hacia un pequeño coche que circulaba en un lateral y lo aplasta.

Los ciudadanos no entendemos el estado contemplativo de Europa y EE.UU ante los movimientos del ejército ruso que ha dado durante las últimas diez semanas pruebas inequívocas de que Putin había tomado la decisión irrevocable de invadir Ucrania.

Durante semanas Joe Biden, el presidente de la primera potencia del mundo ha anunciado reiteradamente la invasión. Como si fuera un relator desde un observatorio o instituto de política internacional. Mientras Europa, la burocrática UE, ha pasado estas semanas apelando a la diplomacia sin tomar ninguna medida, estrategia o previsión. Aunque solo fueran para organizar corredores de evacuación hacia las fronteras de la UE y campamentos de refugiados.

La Comisión de la UE no ha protagonizado ninguna acción ni papel que en la política internacional de prevención y desactivación de la amenaza. Ni siquiera ha sido capaz de preparar el paquete de sanciones a Rusia y todavía sigue debatiendo el cierre del sistema de compensación de pagos en transferencias internacionales Swift, instalados en la duda de decidir entre los derechos humanos y los derechos de cobro de los acreedores europeos frente a deudores rusos.

Mientras observamos como nuestros políticos se han convertido en una orden contemplativa, asistimos al horror de las imágenes de una gran tragedia en Europa que va a marcar su futuro. Una Europa que vive en la decadencia, sin liderazgos y que ha hecho de la impotencia su estrategia frente a los cambios en el mundo. Una Europa incapaz de comprender que la libertad y los derechos democráticos exigen sacrificios.

Ninguna empresa europea está entre las diez grandes empresas tecnológicas que son norteamericanas o chinas. Carece de fuentes de energía, gas y petróleo. Y con las centrales nucleares desmanteladas en Alemania de los años de Merkel ha hecho depender su suministro energético del gas y del petróleo de Rusia.

Solo Francia ha mantenido sus centrales nucleares, sin caer en las políticas naif que recorren los parlamentos europeos en los que se oyen discursos impostados sobre las fuentes de energía alternativas que siguen siendo residuales.

Sin ejército, con presupuestos en defensa recortándose cada año, mientras se colocan carteles de stop a la guerra. Y ni siquiera es capaz Europa de tener una política común en materia de inmigración que responda a principios humanitarios y de incorporación a los valores que nos identifican: la libertad y el humanismo democrático.

Conociendo por los movimientos de las tropas la decisión de Putin dispuesto a invadir Ucrania, ¿era imposible haber situado una fuerza europea validada por la ONU como fuerza de interposición en las fronteras de Ucrania, nación que había solicitado su incorporación a la UE? ¿Podría esta fuerza haber tenido ayuda militar desde las bases norteamericanas situadas en España, Alemania e Italia? ¿No ha sido posible perturbar o cegar los satélites rusos que mantienen las comunicaciones en las fronteras de Ucrania?

¿Realmente solo nos queda imponer embargos y bloqueos financieros a oligarcas rusos, despedir al director de orquesta Valery Giergiev, expulsar de la presidencia del Chelsea a Abramovich o anular la final de la Champions en San Petersburgo?

Por lo menos, que los gobiernos expulsen a los embajadores y personal de las embajadas rusas en la UE, incautemos sus propiedades y que el Parlamento europeo declare criminal de guerra a Putin y lo lleve a la Corte Penal Internacional, resultado del Tratado de Roma de 1998.

Que los ciudadanos en Europa vean algo mas que miedo, indiferencia e impotencia.

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