Las entrevistas y el síndrome de Hoover

Pablo Casado a su llegada al Congreso

EFEPablo Casado

Si hay una entrevista que debía reproducirse en los cursos de verano que organiza el PP para los jóvenes en Miraflores de la Sierra, sin duda, fue la que protagonizó Pablo Casado con Carlos Herrera. En la noche del martes, hay otra entrevista que hay que añadir al programa: la que ha protagonizado Teodoro García Egea, tras su dimisión de la secretaria general, con Ana Pastor en la Sexta.

Si en la política quieres ser ejemplar, la primera condición que debes cumplir es tener sentido de la responsabilidad y coherencia y si tienes que cesar o dimitir de un cargo, hacerlo con respeto al partido que te ha nombrado. Salir de los cargos de presidente y secretario general PP y continuar en la vendetta contra Isabel Díaz Ayuso es una manifestación de la deformación con que ambos dirigentes entienden la política. Se confirma el principio que sostengo: es mas difícil salir bien de la política que entrar en su mundo.

Ha habido en ambas entrevistas frases memorables. Casado cuando le decía a Carlos Herrera: “No estoy acusando. Solo preguntado”. Y añadía que consideraba inexplicable que, con 700 muertos en medio de una pandemia, alguien hubiera ganado 300.000 euros por un contrato de mascarillas.

Difícilmente se hubiera podido ser mas destructivo de la reputación de un compañero/a de partido que es además presidenta del gobierno de una Comunidad Autónoma. Y lo que ha dicho daña, significativamente, a todo un partido y a todos sus cargos, afiliados y votantes.

En la entrevista Pablo Casado antepuso la ejemplaridad que él se atribuía como máximo exponente, a la legalidad y al principio de presunción de inocencia. En el maremágnum de citas de ejemplaridad también se atribuyó el Consejo de Ministros, “mi Consejo de Ministros” dijo, afirmando que nunca aprobaría un contrato en el que a su hermano se le adjudicase una vivienda de protección oficial. La inconsistencia y mala fe del discurso fue notoria.

Esta actitud es una práctica habitual en los relatos de la izquierda que reparte carnets de demócratas/no demócratas; de corruptos/no corruptos; de solidarios e insolidarios. Pero nunca da explicaciones de sus propios escándalos que desaparecen por amnesia patológica.

El concepto de ejemplaridad tal y como lo formuló Pablo Casado me recuerda el excelente film J.Edgar, protagonizado por Di Caprio, cuyo guion cuenta la historia del director del FBI, Edgar Hoover que con 29 años fue nombrado para el cargo y recopiló dossier, grabaciones e informaciones sobre políticos y personalidades influyentes. Incluso espió al mismo Jhon F. Kennedy y a su hermano Robert, Fiscal Federal. Sobrevivió a siete presidentes y Clint Eastwood lo presenta como un personaje acomplejado, con una manifiesta inseguridad y dependencia de su madre.

La caza de brujas, ahora en singular, ha continuado con la entrevista que ha dado García Egea en la que no ha explicado cómo recibió la información del contrato de la Comunidad, por cierto publicado el 17 de noviembre de 2021 por el diario.es; cual era el contenido concreto de esa información recibida en la calle Génova; a quien se encargó la evaluación del procedimiento de compliance al que se ha referido; y la afirmación de que es “un hecho”, como reiteró, que las presiones de Isabel Díaz Ayuso por la celebración del Congreso de Madrid empezaron cuando le pidieron explicaciones por el contrato. Lo cual echa mas leña al fuego que han preparado para la bruja de Salem, distrito Puerta del Sol, en el epilogo de su discurso televisivo inconsistente y atropellado.

Pero, sobre todo, el exsecretario general ha intentado trasladar la imagen de que el, García Egea y Pablo Casado, son los únicos ejemplares del PP y que van a salir de la secretaria y la presidencia por su celo investigador de la corrupción. Una manipulación de la realidad y explicación insultante para los cargos del PP con responsabilidad de gobierno, que asume la tesis distópica en la que se regodea de la izquierda gobernante.

Del espionaje del oscuro Carromero, nada de nada. Los valores políticos del personaje están en la manipulación electoral, con traslado de fichas de militantes entre distritos y el accidente que protagonizó en Cuba que le llevo a la cárcel.

Ha dicho García Egea que solo era un cargo municipal dependiente del alcalde Martínez-Almeida, lo que no es cierto ya que su nombramiento fue una recomendación irrefutable de Casado para las operaciones especiales.

Siempre hay que tener a un hombre de confianza por que si algo sale mal y es necesaria un cabeza de turco.

Sobre el autor de esta publicación