Ley de vivienda: resucitar la PSV

El anuncio de la aprobación por el Consejo de Ministros de una ley de vivienda por Pedro Sánchez en el congreso del partido socialista de Extremadura, no es mas que un refrito de las viejas recetas de la izquierda: subir impuestos; gravar con el IBI las viviendas “vacías”; intervenir los precios del alquiler y el mercado inmobiliario con la murga, dirigida a la Comunidad de Madrid, de la prohibición venta de viviendas a fondos de inversión y favorecer a los amigos de Ferraz con la adjudicación de suelos bajo el eslogan una política social de vivienda.

La guinda es el PER de los 250 euros para que los jóvenes se emancipen y alquilen una vivienda, ayuda que ya esta recogido por vía de deducción en el IRPF a los menores de 35 años. Indudablemente la deducción exige tributar, lo que no se acomoda al modelo educativo de la Ley Celaá: te aprobamos siempre, no pierdas el tiempo ni estudiando ni trabajando.

Estas viejas recetas, resultado de un diagnóstico perfilado y cocinado a medida, dieron luz en 1986 a la promotora PSV, la constructora IGS y la aseguradora Unial. Política de vivienda que terminó con el promotor condenado por el TS por apropiación indebida y estafa, una crisis en la UGT que llevó a la dimisión a Nicolás Redondo y mas de 20.000 cooperativistas afectados por la quiebra de la PSV que tuvieron que poner mas dinero para terminar sus viviendas.

Ahora el PSOE, presionado por la izquierda de Podemos Díaz, dice que va a aprobar la primera Ley de Vivienda de la democracia, lo que es falso ya que en las Comunidades Autónomas que son las competentes en vivienda, urbanismo y ordenación del territorio, se han aprobado numerosas normas desde que Cataluña, el 24 de noviembre de 1991, publicó la primera Ley de vivienda.

De los análisis y del adanismo de la fabulación de Pedro Sánchez, capaz de plagiar su tesis doctoral, no puede esperarse otra cosa.

Recordando el pasado, no hay que olvidar a María Antonia Trujillo que constituyó la Sociedad Pública de Alquiler que está desaparecida y arrumbada en algún ministerio y el regalo de las 10.000 zapatillas Keli Finder para que los jóvenes se pudieran dedicar a buscar piso.

Lo que acreditaba la solidez intelectual de la política de vivienda del entonces presidente Rodríguez Zapatero que mantuvo el Ministerio de vivienda hasta el año 2010, en el que lo integró bajo el Ministerio de Pepiño Blanco, tras las irregularidades en la publicidad del Plan de vivienda 2009-2012 por la vinculación de financiación los socialistas valencianos. Hechos que motivaron la imputación de dos altos cargos del Ministerio de la sucesora de María Antonia Trujillo, Beatriz Corredor.

La vivienda lo que necesita es menos impuestos como va a aprobar el alcalde de Madrid Martínez Almeida con la reducción del tipo del IBI. Menos burocracia en la tramitación administrativa, como ha aprobado la presidenta de Madrid Díaz Ayuso con la modificación de la ley del suelo dando rango legal a la declaración responsable a efecto de la concesión de licencias. Y menos intervención en el mercado, favoreciendo la inversión extranjera en un país como el nuestro que no tiene ni petróleo, ni gas ni recursos minerales significativos.

Con estas recomendaciones y siendo coherente con el modelo constitucional que reserva las competencias fundamentales en materia de urbanismo y vivienda a municipios y comunidades autónomas, este país ira bien. Como va bien Madrid, donde desde el mandato del alcalde Álvarez del Manzano se han puesto en marcha los nuevos barrios, con una dimensión similar a capitales de provincia, bien diseñados, sostenibles e integrados en la ciudad. Y sin un solo escándalo, demostrando que se puede aprobar un Plan General y un desarrollo urbano de una dimensión que no ha tenido otra capital europea, sin que ni el alcalde ni el concejal de urbanismo acabaran en el un juzgado de lo penal. Nuevos barrios en los que han ido a vivir jóvenes y matrimonios que ha podido acceder a la vivienda en un marco financiero de bajos tipos de interés que es de lo que debe preocuparse el gobierno de Pedro Sánchez.

El crecimiento del empleo y de la economía y la salud financiera del sistema son las necesarias condiciones para facilitar el acceso a la vivienda. Y olvidar la resucitada PSV: Política de Sánchez de vivienda.

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