Afganistán, rendición sin armisticio

Desde Margarita Robles al politólogo francés Sami Naïr en su articulo en el diario El País “Porqué otra vez los talibanes”, la conclusión de la retirada de EE. UU de Afganistán se resume en una frase: “Para Occidente, es un fracaso político, cultural y militar”.

Un fracaso en el que hay que cambiar el orden de los adjetivos -fracaso militar, político y cultural- pues la historia demuestra que el control militar durante largos periodo es la condición previa para desarrollar con éxito un proyecto político y cultural en los ciclos históricos de los imperios.

Julio Cesar y Napoleón, así concibieron su dominación del mundo e impusieron, tras el dominio y la ocupación militar, su política y su cultura que hoy todavía perdura. La romanización del Imperio y el legado de Bonaparte han dejado huellas tan profundas y relevantes en la historia de la humanidad como el concepto de ciudadano, el constitucionalismo liberal asentado en la burguesía y el nuevo orden jurídico que trajeron Roma y la codificación francesa

El epílogo del derrocamiento del gobierno de Afganistán que abandonó el poder a manos de las tribus talibanes, es Europa desempeñando el papel de Cruz Roja tras la rendición sin armisticio del gobierno afgano, abandonado por el presidente de los EE. UU. Joe Biden.

Tiene ahora un escaso interés, mas allá de su valor para la historia contemporánea, recopilar las decisiones tomadas hace años en Afganistán, a efecto de adjudicar responsabilidades de anteriores presidentes norteamericanos o mandatarios europeos. Lo relevante son las consecuencias y el movimiento en los equilibrios del poder en la política internacional.

¿La renuncia de EE.UU a intervenciones militares en terceros países es una tendencia que se impone como definitiva, tras las decisiones tomadas por las administraciones de Obama,Trump y ahora Biden? ¿Seguiremos en una devaluación del papel de la OTAN y por tanto de la participación cada vez mas reducida de Europa – un mero espectador- en la política internacional? ¿Hay una estrategia alternativa de los lideres occidentales para impulsar la democracia y los derechos humanos o solo se valora la relación internacional en términos de intereses estratégicos nacionales e intercambio comercial?

EE.UU y la OTAN tiene mil instalaciones militares distribuidas por el mundo con presencia en 800 bases militares en 100 países. Como señala el investigador del Real Instituto Elcano José A. Nuñez Villaverde, EE.UU representa en torno a la mitad del presupuesto mundial de defensa y tres cuartas partes del presupuesto de la OTAN que comparten 28 países. Por ello la salida de Afganistán, en la forma en que se ha producido aumenta la percepción del fracaso que la opinión pública, según las primeras encuestas, imputa al presidente Biden y que sin duda va a identificar su mandato.

La política es un espejo de emociones colectivas. Isahia Berlin, en su ensayo El fuste torcido de la humanidad, describe un género de nacionalismo “que crea una atmosfera en la que los hombres prefieren que les den ordenes, aunque ello entrañe maltratarlos, miembros de su propia fe, nación o clase, a que los tutelen, aunque sea benévolamente, superiores de actitud en último término condescendiente de una tierra extranjera o un medio o una clase ajenos”.

Este nacionalismo tribal y religioso que se impone en Afganistán desmonta una vez mas la teoría de la Alianza de las civilizaciones, defendida por una izquierda que quiere reconocer un islamismo naif al que Occidente pretende vaciar de su cultura y sus tradiciones y que debe ser tolerado en nuestros propios países.

Europa y EE.UU, construida desde los valores de la libertad, los derechos del individuo hombre o mujer y la organización social basada en un Derecho justo, como defendieron los pensadores cristianos desde Santo Tomás de Aquino y los escolásticos españoles del siglo XVI de la escuela de Salamanca del dominico Francisco de Vitoria, tienen que  definir una estrategia internacional  de protección  que refuerce la cooperación política, militar y cultural.
Como define el Real Instituto Elcano: “De algún modo, la presencia global podría ser la base del poder; la plataforma o activo a transformar en influencia o poder, si es que el país tiene la capacidad y la voluntad de hacerlo”

Algo más que una mera anécdota como la que cuenta la película La Guerra de Charles Wilson -Tom Hanks ,Julia Roberts y Philip Deymour Hoffman. La historia de la relevancia de un congresista que considera en un primer momento la invasión de los soviéticos de Afganistán como un asunto trivial.

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