La heroína de la Puerta de Alcalá

En esta noche electoral en la Comunidad de Madrid el titular es que la izquierda, la política y la de los medios de comunicación llevan desde el 14 de marzo de 2020, fecha en que Sánchez decreta el estado de alarma, sin enterarse de lo que sucedía en Madrid. En su torre de marfil, el Gobierno con el perfil político mas a la izquierda desde la Constitución de 1978, actuaba con su presidente al frente, como la protagonista del cuento de Antoñita la fantástica en el país de la fantasía.

La gestión de la pandemia, el estado de excepción en el que todavía estamos, los soliloquios de Pedro Sánchez trampeando y maquillando la realidad, la devastación de sectores económicos vinculados al turismo, la restauración y el transporte y, sobre todo, la ausencia de un liderazgo reconocible por la ciudadanía, han convertido a Isabel Díaz Ayuso en la heroína de la Puerta de Alcalá.

Madrid Comunidad y ciudad se ha transformado en los 26 años de gobierno del PP. En infraestructuras, en urbanismo, en sanidad, en educación, en estructura comercial, en hoteles y en restaurantes y en medio ambiente social y normativo que ha favorecido nuevas empresas y proyectos. Muchos han tenido éxito. Otros no lo han conseguido. Pero Madrid no ha dejado de bullir, de ser un punto de partida para muchas ilusiones y esperanzas, porque a Madrid, la ciudad que era del poder político, de la Corte y de los funcionarios, le ha sentado muy bien la libertad.

Isabel Díaz Ayuso ha hecho olvidar, lo que no era tarea fácil, las causas por corrupción en el PP que enfangaron Madrid por los comportamientos de individuos que eligieron la política como el medio para enriquecerse. En su resistencia frente a Sánchez primero y en la campaña electoral ante Pablo Iglesias, ha sido capaz de conectar con el sentimiento de los madrileños, con la preocupación por su futuro y el general hartazgo ante un poder político lejano e insensible. Como le afeó Pablo Casado a Pedro Sánchez en el Congreso, con mas de 100.000 fallecidos y con una gestión lamentable, de qué se ríe tanto el presidente del Gobierno.

A partir de ahora, Díaz Ayuso tendrá que esforzarse para acertar en su gobierno y no frustrar tantas esperanzas que se han depositado hoy en las urnas. Unas en clave de resistencia. Los madrileños no se resignan a que este país nuestro tiré por la borda el éxito que comenzó en 1978 y que ha hecho posible la superación y la transformación de las tragedias y desastres del siglo XIX y de parte del siglo XX. Otras, porque confían en un gobierno que permita desarrollar iniciativas e innovaciones y mantener el impulso de modernidad que tantos madrileños han incorporado a la vida de la Comunidad con su trabajo diario.El objetivo de una fiscalidad atemperada es irrenunciable para los electores.

Como hecho positivo no cabe duda de que el escenario político se aclara en Madrid. La izquierda corrige la apuesta por Podemos a favor de Mas Madrid y busca un acomodo sin tanta impostura y contradicciones, como lo que ha representado Pablo Iglesias que sale de la política perdiendo todo el crédito que había ganado con el movimiento del 11M. En todo caso queda mas fraccionada la izquierda que derecha, que se ve favorecida por el descalabro anunciado de Ciudadanos.

Rivera e Iglesias que se asignaron el papel de protagonistas de la nueva política que iba a superar el bipartidismo imperfecto del PP y PSOE, han sido amortizados por sus propios errores. La trituradora de los nuevos partidos y de las vanidades personales, les han retirado del circuito, como ya se llevó por delante a Rosa Diez y a UPyD. Y en política los retornos son casi imposibles.

Descompuesto Podemos en facciones localistas en las Comunidades, sin una estructura territorial sólida, su supervivencia cotiza claramente en negativo, revelando ya mismo ausencia de liderazgo que no será fácilmente reemplazable y que se celebra con alborozo en el Palacio de la Moncloa.

Al final la heroína Ayuso de la Puerta de Alcalá convenció y ganó.

Como cantan Ana Belen y Victor Manuel: Acompaño a mi sombra por la avenida/ mis pasos se pierden entre tanta gente/ busco una Puerta, una salida/ donde convivan pasado y presente. / De pronto me paro, alguien me observa/ levanto la vista y me encuentro con ella/ Ah! y ahí está, y ahí está/ Ahí está, ahí está/ viendo pasar el tiempo la Puerta de Alcalá.

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