El efecto dominó promovido desde Moncloa

En la política, como en la vida todo, tiene una causalidad. Hasta en la naturaleza, los grandes desastres naturales, como la tragedia de Fukushima que hoy conmemoramos, provocada por una enorme ola que “solo causó 20.000 muertos”, una cifra que no impresiona después del año en que convivimos con el CoV-2, tienen causas desencadenantes. Incluso la menos detectable: el mero restablecimiento del equilibrio alterado.

La moción de censura de Murcia, tras las conversaciones y pactos secretos de la Moncloa-Ferraz y Ciudadanos, en clave operación “trapería dominó”, que prepararon Ábalos, el secretario de Organización del PSOE, en horas libres Ministro de Fomento, y los negociadores de Arrimadas, no es una casualidad del azar político.

La confluencia del resultado de las elecciones catalanas, mas el interrogatorio de Bárcenas que practica la vendetta y reparte medallas al valor en la mas demencial estrategia de defensa, la baja en la cotización de Casado y los líos del Gobierno con los chicos de Galapagar, abrían la oportunidad de agitar el tablero de ajedrez en un movimiento en el que la torre y el alfil darían jaque a la reina Ayuso.

Que la moción de censura de Murcia era el preludio de la de Madrid no lo duda ni el Tato. Objetivo: ganarse la confianza recíproca y rociar con polvo de estrellas de oro a Arrimadas Campanilla que revolotearía feliz como un hada por el bosquecillo del Palacio de La Moncloa. Mientras el resto del centro derecha, PP y Vox quedarían aprisionados en el cinturón sanitario que el Gobierno de Sánchez promueve y aplica no a los Bildu etarras ni a los secesionistas, sino a la oposición.

La moción de censura de Murcia, una moción desde el Gobierno contra el propio Gobierno es ejemplo de la dimensión que el cinismo político puede alcanzar en la política española. Con nocturnidad y puñalada trapera, los seis diputados autonómicos de Ciudadanos en vía de extinción, partido que no tiene ni un diputado en el Congreso tras las elecciones generales de 2019, se apoderan de la Presidencia de la Comunidad y mejoran el confort de sus poltronas. Y luego se preguntan algunos las razones de la desafección ciudadana que reflejan las encuestas.

Pero también hay un proyecto de mas largo alcance que la Factoría Moncloa ha producido en maqueta. El PSOE busca un recambio estable de Podemos en boxes para unas futuras elecciones, y necesita al mismo tiempo subir el valor Arrimadas, como los foreros de Reddit pusieron por las nubes a GameStop que era un chicharro en la bolsa de NY.

Sin embargo, Ayuso, Agustina de la Puerta Alcalá, ha demostrado que la audacia es la virtud de los/las valientes y también de los políticos. Ha volado la legislatura como los soldados británicos, Sir Alec Guinness y William Holden, volaron el puente sobre río Kwai.

La facultad de disolución que se formaliza en virtud de un Decreto ejecutivo que se notifica a la Presidencia de la Asamblea de Madrid produce efecto desde su aprobación y notificación conforme al artículo 21 del Estatuto de la Comunidad Autónoma. Y añade el artículo que no puede acordar la Presidenta la disolución cuando se encuentre en tramitación una moción de censura; no basta por tanto con su presentación, ni con su mera admisión a trámite. Precepto que hay que interpretar de conformidad con los artículos 188 y 189 del Reglamento de la Asamblea de Madrid que definen y describen cuando se inicia la tramitación de la moción de censura.

El efecto de la agitación del tablero que ha sido un tanto grosero por el secretario de organización del PSOE José Luis Ábalos, al poner en la cubeta del experimento a los 6 diputados en vía de extinción de Murcia, genera una aceleración de la reordenación del espacio del centro derecha que va a quedar con dos actores: PP y Vox.

Una aceleración en la confluencia del PP y Vox en la que no debe equivocarse Casado que los de Abascal no van a desaparecer y han venido para quedarse. Si Vox ha actuado razonablemente al rectificar su postura en relación con el Decreto de reparto de fondos UE para la recuperación y no debe cometer errores de inmadurez, Casado no puede seguir el juego de Sánchez de dar carnet de demócratas a unos como Otegui, Puigdemont o Junqueras y condenar a otros, como Abascal, a la muerte política haciendo la segunda voz de su vicepresidente Pablo Iglesias, cuyo repertorio bolivariano es un insulto a la democracia liberal.

El 8M, en el diario ABC, Jaime Mayor publicaba una Tercera, La verdad como la peste, que describía certeramente la función del PP de unir, cohesionar y sintetizar. Ignacio Camacho en su columna dos páginas después le pedía a Pablo Casado aglutinar todas las corrientes del PP. Oportunos manuales que en su día Aznar aplicó sin complejos bajo el principio de sumar y liderar y que dio resultado en el año 1996.

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