España no funciona: la culpa es suya

El 2021 no ha empezado nada bien. Un temporal de nieve ha paralizado Madrid durante diez días y ha dejado rastros de ramas de árboles y nieve acumulada en las calles después de 10 días que permanecen sin que nadie los retire.

Advertido por los servicios meteorológicos del temporal de nieve, el viernes 8 de enero comenzó a nevar sobre las tres de la tarde, y Madrid quedó colapsada con cientos de vehículos atrapados en la M30 y en la M40.

A las tres de la tarde del viernes día 8 circulaba por la M607 y conecté con la M40 y la Carretera de la Coruña. En el trayecto no vi ni una máquina quita nieves apostada en estas carreteras para atender la nevada que comenzaba, ni Guardia Civil de tráfico ordenando las conexiones entre los anillos de circunvalación con las carreteras de la Red General del Estado. Solo unos mensajes en las pantallas: dejen libre el carril izquierdo para máquinas quitanieves, que solo estaban en las letras led de las pantallas.

Lo que pasó después ya lo conocen. Hasta el jueves 14 colapso total en Madrid, y ante el abandono, los madrileños cogimos la pala y empezamos a retirar la nieve y las ramas de los árboles para poder salir de nuestras casas.

La explicación de los políticos era la no explicación – aquí ninguno pide disculpas – y la constatación de que este país nuestro no funciona.

Con el colapso de Madrid concurría los datos de la tercera ola Covid 19 y la confirmación de exceso de mortalidad en 2020, 80.202 conciudadanos que han fallecido por la pandemia. Tampoco ningún dirigente político ha dado ninguna explicación, porque casi todo lo que pasa en este país es culpa de los españoles.

Si cientos de coches y de conductores se quedan atrapados en la M30 y en la M40 es culpa de estos conductores que se les ocurre salir con su coche nevando al volver de su jornada laboral. Si la incidencia acumulada de infectados se dispara, las UCI están colapsadas y cada día mueren en este país tantas personas, como si hubiera un accidente diario de aviación de un jumbo, es porque somos unos irresponsables que se han pasado las navidades de celebración familiar y en juergas con amigos. Y cuando han transcurrido mas de 15 días desde el final de las navidades y, por tanto, ya no hay celebraciones desde el 6 de enero, no se aplana la curva de infectados y fallecidos.

Pero no se preocupen. En marzo, nos ha informado el médico de referencia y cabecera Fernando Simón que la cepa británica puede ser dominante en España. Les traduzco: todo es susceptible de empeorar y el único consuelo que nos queda es que Simón se equivoque en sus pronósticos y recomendaciones, como reiteradamente ha sucedido desde el día en que el Gobierno lo convirtió en el oráculo de la pandemia y una estrella rutilante.

Nos dirán que todos somos los culpables de la importación de la cepa británica, aunque todavía no consigo aventurar la justificación que dará el ministro Illa, que se ha convertido también en estrella en las encuestas de las mas o menos próximas elecciones catalanas.

Hay que reconocer que el virus ha tenido el efecto positivo de descubrir nuevos talentos, como Illa y Simón, a los que cuando todos nos vacunemos deberíamos darles un homenaje nacional.

El final del verano de 2021 es la fecha en que según Pedro Sánchez millones de españoles estarán/estaremos vacunados, aunque hoy los datos sean ridículos si los comparamos con la vacunación semanal en Alemania, el Reino Unido o Israel.

Con las UCI ocupadas en un 50 por ciento por pacientes Covid, con el turismo desplomado en el PIB con una caída del 70 por ciento, con la descoordinación de las Comunidades Autónomas que solo prescriben cierres en bares y restaurantes -con la única excepción de Madrid, a la que se entorpece y se discrimina en el suministro de vacunas-, al Gobierno solo le importa controlar al Poder Judicial y manejar los Fondos Europeos. Y anular y amordazar la transparencia de los viajes e invitaciones a la pandilla de Sánchez a bienes de patrimonio público.

Los ministros del Gobierno desaparecidos y Sánchez dedicado a contarnos el cuento de lo formidable que va a ser 2021.

Y no se preocupe. Si algo sale mal los responsables somos los españoles.

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