Presupuestos, pequeñas y grandes mentiras

La nueva estabilidad de la que presume Pedro Sánchez, sostenida por el undici partito que ha dejado muy atrás al penta partito italiano, presentada y cocinada por Rasputín Iglesias en los fogones de nacionalistas, independentistas, batasunos disfrazados y anécdotas provinciales que retrata la claudicación constitucional del nuevo sanchismo-socialismo.

Pero las realidades son tozudas y nada favorables. Aunque el Gobierno no quiere ni oír ni hablar de ello, lo cierto es que somos el tercer país del mundo en fallecidos por la pandemia en términos de población, según los datos oficiales que manosean el dueto Illa -Simón.

Pero si acudimos a los fallecidos reales a esta fecha, 74.147 conciudadanos, resulta que en un año en el que no ha habido otra gran tragedia que la pandemia, va a morir una población equivalente a los habitantes de Toledo, Pontevedra, Palencia o Ciudad Real.

En la revisión de los efectos económicos del primer año triunfal del Gobierno Sánchez, resulta que la OCDE señala una caída del PIB del 11,6% solo superada por Argentina que está en situación de impago de su deuda exterior. Un informe que enfría la recuperación económica para los años 2021 (5%) y 2022 (4%) que se retrasará, en el mejor de la hipótesis, hasta el año 2023.

Todavía hay mas de 740.000 trabajadores en ERTE, con un paro registrado de 3,8 millones de desempleados, mientras el clan de los once se aplaude en el Congreso camuflando que esta cifra no suma a los trabajadores en expediente de regulación de empleo. Realmente, 4,6 millones de españoles sin trabajar.

Un país en el que la deuda pública ha llegado al 114 % del PIB, mas de 1.308 millones de euros, destinando el Estado 556 millones de euros diarios a amortización de la deuda -que se ha duplicado desde 2010- y pago de intereses.

Para aderezar este escenario el Gobierno y la coalición que le sostiene, frentista y demoledora de Estado constitucional, ha subido los impuestos, desde las primas de seguros hasta la cotización de los autónomos y pretendan cortar la autonomía fiscal establecida en la Ley de cesión Tributos a las CCAA, en vigor desde 2009.

Menuda paradoja que el portavoz de ERC, Rufián, experto en subcontratar trabajadores en el sector industrial, vocero del independentismo de Cataluña en Madrid y con futuro en las opera soup venezolanas, hable de paraíso fiscal en Madrid. Realmente lo que no soporta es la comparación del éxito madrileño con el fracaso económico y social al que han llevado a Cataluña y pretende además que le paguemos la próxima juerga independentista con Junqueras de estrella que preparan como definitiva

En todo caso el año que viene está sustentado en hipótesis que Moncloa empaqueta como propaganda. Que la vacuna dará resultado. Que los fondos europeos llegaran a pesar del veto de Hungría y Polonia. Que no habrá condiciones de la UE. Que el Gobierno tendrá proyectos que efectivamente creen empleo. Que los turistas e inversores internacionales vendrán a este país para disfrutar del espectáculo, lloros y amenazas de la coalición gubernamental que celebran Lastra y Echenique, Thelma y Louise de la nueva normalidad.

Y a continuar el asedio de Madrid, espacio abierto de libertad, de cultura y de solidaridad, donde está la única resistencia de la oposición, con Isabel Díaz Ayuso convertida en la Agustina que defiende la puerta de Alcalá de España.

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