Hartazgo general

Este país empieza a tener síntomas evidentes de que padece fatiga covid19.Una mezcla de ansiedad, estrés existencial, indignación y miedo paralizante ante un fin de la pandemia que no se vislumbra.

Durante un tiempo el Gobierno lanzaba mensajes optimistas y subía la moral ciudadana con imágenes en la TV pública que animaban el confinamiento, con artistas cantando a sus vecinos desde un balcón o pasando de ventana en ventana una berza en una ciudad de Andalucía.

De marzo a junio soportamos el estado de alarma y a un gobierno preocupado por preservar la imagen de su presidente Pedro Sánchez dedicado a aprovechar la suspensión de derechos para reafirmar elementos de poder interno y las relaciones con sus socios de legislatura.

Pero el virus no desapareció, sino que ha vuelto con una alta capacidad de propagación en toda Europa, sin que las instituciones europeas dieran desde el primer momento una respuesta coordinada. Primero en la regulación segura de la movilidad de sus ciudadanos en el territorio Schengen de la Unión que demandaba controles uniformes aeroportuarios en los pasillos aéreos. Y adicionalmente en el establecimiento de un sistema de protección ágil y eficaz a los sectores directamente afectados por los confinamientos.

Europa es una Unión territorial que no ha controlado las fronteras exteriores del perímetro europeo, como se ha manifestado con la presión de una inmigración articulada por mafias que ha dejado durísimas imágenes en la prensa.

De las escasas conclusiones confirmadas hoy por hoy en la pandemia están los resultados de China que cerró sus entradas y su espacio aéreo, exigió test en los aeropuertos y con ello consiguió alejar de su territorio el virus y controlar la propagación de la infección.

La situación en España con este fuerte rebrote de la segunda oleada carece de una explicación racional y sólida basada en datos epidemiológicos contrastados.

Un escenario en el que la izquierda política y mediática ha querido quemar en la hoguera a Díaz Ayuso imputando al PP la reducción del gasto público sanitario y la privatización sistema. Los tertulianos autonominados politólogos – sustantivo que enmascara la ausencia de títulos académicos- afirman que la pandemia se resolverá con más dinero para la sanidad pública, olvidando que el gobierno de Zapatero dejó  deuda mil millonaria a las farmacéuticas y que el PSOE ha gobernado en Andalucía durante casi 40 años y las listas de espera eran interminables. También olvidan que Cataluña y País Vasco gobernadas por nacionalistas durante años no presentan mejores datos que otros territorios, sino mas, bien al contrario.

Lo cierto y acreditado es que en el sistema sanitario de Madrid han sido atendidos numerosos ciudadanos de otras Comunidades, tanto en los hospitales públicos como privados. Por tanto, la afirmación de la izquierda no se soporta en datos reales.

Este país no estaba preparado para este virus covid19, como tampoco lo estaban otros países europeos. Pero fue avisado en enero nuestro gobierno de la amenaza que llegaba y el poder, centralizado en Pedro Sánchez por el estado de alarma, primero negó la realidad y después fracasó rotundamente a la hora de coordinar a todas las administraciones públicas. El mantenimiento del dúo Illa-Simón durante y después del estado de alarma demuestra un auténtico desprecio a los ciudadanos que merecen al menos una información rigurosa, veraz y sólida.

Del último espectáculo del ministro Illa sin mascarilla en un evento de Madrid donde su presencia era cuanto menos innecesaria y de Simón con sus declaraciones, solo cabe decir que no merecen ni un comentario.

Por ello el sonido hartazgo de los ciudadanos que no salen por la noche a practicar vandalismo y a quemar papeleras es descomunal.

¿Lo escuchan señores del gobierno?

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