Modelo 3 de estado de alarma

Pedro Sánchez ha presentado, en un desapacible domingo madrileño, a la misma hora en que hace años se agrupaban las familias para escuchar “el parte” alrededor de la mesa del comedor, el modelo número tres de estado de alarma para dar una respuesta a la que se dice segunda oleada de la pandemia.

Con el nuevo Real Decreto y a la espera de su publicación, el Gobierno delega en los gobiernos de las CCAA las medidas adoptar dentro de un panel mínimo de medidas y de un marco referencial de la pandemia que determinaran los acuerdos de la Comisión interterritorial de sanidad que debe unificar la información estadística y modular las medidas de respuesta en los próximos seis meses a los que se extiende el estado de alarma.

La primera duda que surgen en el nuevo modelo de respuesta del Gobierno es si está habilitado para delegar a favor de los gobiernos autonómicos unas potestades que están atribuidas en virtud de ley orgánica al Gobierno de la nación. No hay norma aprobada y publicada que autorice esta delegación.

Si de acuerdo con la estructura competencial que recoge la Constitución y la Ley Orgánica 4/1981, la declaración del estado de alarma es competencia plena y exclusiva del Gobierno de España, solo es posible la delegación de su aplicación, y subrayo aplicación no de su contenido, a favor del presidente de la Comunidad como Autoridad competente, y siempre que el estado de alarma afecte exclusivamente al territorio de una comunidad Autónoma. Pero en todo caso, el contenido del decreto de estado de alarma -la restricción de derechos constitucionales- compete únicamente al Gobierno de España que determinará como dice la Ley orgánica su ámbito territorial, efectos y duración que no podrá exceder de 15 días.

Esta es la arquitectura jurídica constitucional que fundamenta que la prórroga del estado de alarma, si se extiende más allá de 15 días, deba ser autorizada por el Congreso de los Diputados.

El Gobierno de Pedro Sánchez ha convertido el real decreto declarativo del estado de alarma en una norma de delegación para lo que debería haber aprobado una modificación de la Ley orgánica reguladora, pues tenemos por delante unas restricciones variables en cada Comunidad y en virtud de los acuerdos que vaya adoptando la Comisión interterritorial de sanidad que ya ha sufrido un revolcón jurídico cuando quiso imponer un confinamiento de Madrid.

Seguimos en la improvisación, la incertidumbre y la estrategia política de La Moncloa de quitarse de en medio y observar el problema bien acomodado en la barrera, porque el toro de la pandemia no hay quien lo sujete en la plaza y tira unos gañafones de cuidado.

En definitiva, vamos transitando desde el modelo 1, confinamiento total de los 108 días de la primavera, pasando por el modelo 2, desescalada en 4 fases, para llegar al modelo actual, confinamiento nocturno y en su caso con cierre de Comunidad Autónoma o de territorio en ella integrado, después de un mes de septiembre y de octubre de desconcierto general.

Pedro Sánchez vuelve a pedir unidad, aunque no ofrece gobernanza compartida. Y vuelve a los eslóganes publicitarios en una intervención vacía y poco realista.

El milagro de la vacuna no llegará hasta el verano/otoño de 2021 en las previsiones más optimistas y con dosis solo disponibles para un porcentaje de la población más vulnerable. Las estimaciones más rigurosas sostienen que aprobada por la administración sanitaria, solo podrán producirse en el primer año dosis para un 30 por ciento de la población mundial.

En una de sus últimas intervenciones, Pedro Sánchez afirmó que la población infectada en España, según el estudio de seroprevalencia supera los 3 millones, aun cuando añadió probablemente ya hay una población infectada muy superior.

Los estudios realizados que determinan el porcentaje de población que ha sido infectada, aun cuando no ha sido detectada, pero que ha generado anticuerpos, requieren que se llegue a un porcentaje del 70 % de personas que han pasado la enfermedad para considerar que se ha producido inmunidad colectiva.

Veremos si este modelo 3 que ha presentado el Gobierno da resultado y se produce un debilitamiento real del covid. De momento solo hay incertidumbre y escepticismo. Y sería conveniente que Pedro Sánchez tratase a sus conciudadanos como una sociedad adulta.

Hoy ha llegado decir: “Yo y los científicos consideramos que el confinamiento nocturno dará resultado”. Luego se ha perdido en disquisiciones sobre el término “toque de queda”.

¿Y si llegamos al 6 de mayo y todo sigue igual?

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