Dank Angela. Merci Emmanuelle

España la cuarta economía de Europa y los españoles debemos dar las gracias a Merkel y a Macron que han dado el impulso político necesario para que los 27 países mantengan vivo el espíritu de la construcción de la Unión y sientan que son miembros de un proyecto común. La crisis social y económica por el covid 19 y la salida del Reino Unido han exigido que la burocrática Europa que tantas veces se asemeja a la tortuga frente a las liebres China y EE. UU., active una respuesta común.

Tenemos la suerte de estar integrados en el club Europa y de que Francia y Alemania mantengan vivo el espíritu fundacional y la narrativa que iniciaron Adenauer, Schumann, Jaen Monnet y Alcide De Gasperi.

Es evidente que Europa tenía que aprobar un plan de emergencia y de salvación para casi una cuarta parte de la población de la UE, los 107 millones de italianos y españoles que han sufrido los efectos más directos de la pandemia. Y la señora Von der Leyen y Charles Michel, los nuncios de Merkel y Macron en el reparto de poder de la UE, se habrán sorprendido del paseíllo de aplausos que dedicaron a Pedro Sánchez a su regreso de Bruselas los ministros nombrados por él nombrados, como el torero escoge a su cuadrilla.

El efecto paliativo del rescate, como se ha reflejado en los titulares de medios europeos – rescue plan to save shattered economies- cuyo importe supone un 12% de nuestro PIB, compensa el impacto económico estimado derivado del confinamiento y de las medidas de la denominada nueva normalidad, que no tienen nada ni de nueva ni de normalidad.

El gobierno de Pedro Sánchez ha desatendido la realidad y se ha centrado en la propaganda y la protección de la imagen presidencial, cercenando la transparencia, ocultando datos de fallecidos y demostrando su incapacidad política en un momento tan grave de nuestra historia. Y si hemos tenido la suerte de estar protegidos por el paraguas europeo, tenemos la desgracia de padecer un gobierno de coalición soportado por el andamiaje de los grupos independentistas, nacionalistas, populistas y post terroristas en el Congreso. Un viaje de los socialistas que inicio hace 20 años Zapatero, el diputado que nunca habló, al que la crisis de 2010 expulsó del Palacio de La Moncloa.

España tendrá que emitir nueva deuda en 2020 y 2021 por 180.00 millones de euros y tendrá que financiar amortizaciones por importe de 80.000 millones en 2020 y 120.000 millones en 2021. Por tanto, necesitamos un total de 380.000 millones y nuestra deuda estará entre 115 y el 120 por ciento del PIB en 2021 según las previsiones del Banco de España.

En consecuencia, los fondos de 140.000 millones de la UE, no disponibles hasta el segundo semestre de 2021 y que tienen por delante su tramitación ante el Parlamento europeo y los parlamentos nacionales, sumados a los 120.000 millones de compra de deuda soberana que el BCE adquirirá este año, según ha declarado Luis de Guindos, todavía nos dejan una necesidad de financiación de otros 120.000 millones, sin contar el desfase temporal como consecuencia de la llegada gradual de los fondos europeos.

En definitiva, Pedro Sánchez tendrá que acudir al MEDE, el fondo de rescate utilizado en 2012 por Rajoy para los Bancos y ahora necesario para atender los mayores gastos sanitarios provocados por la pandemia y al programa SURE para financiar los ERTEs. En total 25.000 millones y 20.000 millones respectivamente que se suman a los 380.000 millones.

Por mas que en el Gobierno Sánchez- Iglesias escondan la cabeza como los avestruces, deberían empezar a estudiar la necesaria prórroga de los ERTEs en el sector turístico y vinculados, transporte, restauración y ocio hasta el primer semestre de 2021, bajo la proyección de que en esta fecha el virus tendrá vacuna, tratamiento eficaz o no será significativa su virulencia.

Por eso, señores del Gobierno más trabajo y menos aplausos. Más transparencia y menos opacidad. Menos soberbia del ignorante y más humildad.

Si lo deseable hubiera sido que un bloque constitucional pilotase la lucha y la coordinación territorial contra la emergencia sanitaria, el momento que viene, tras el regreso de las extrañas vacaciones, exigirá acuerdos bajo los principios de la realidad y del interés general que están por encima de los intereses personales y políticos del presidente del Gobierno.

De este momento pleno de incertidumbres saldremos como lo hacen las democracias maduras y avanzadas: con elecciones.

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