Del éxito de Alberto al fracaso de Pablo

Las elecciones en Galicia y País Vasco, dos Comunidades históricas que toman el pulso a la realidad política tras los meses en que hemos vivido peligrosamente, con el mayor número de fallecidos - ¿algún día conoceremos su número exacto? - por causa de una epidemia en España en los últimos 100 años.

Ambas Comunidades suman 4,879 millones habitantes, del orden del 10 por ciento de la población de España, por lo que la muestra electoral es relevante, con los matices que se quieran destacar en razón a sus elementos diferenciales.

En Galicia se ha constatado el acierto político y de gestión de Alberto Núñez Feijoo. Gestión que consigue una cuarta mayoría absoluta, igualando el mismo resultado de mayorías absolutas que consiguió Manuel Fraga. Capacidad de gestión, moderación en las formas, madurez y política próxima a la realidad social y económica con el objetivo de progresar y mejorar la vida de sus conciudadanos. Con este bagaje consigue mantener apoyos e incrementar el número de diputados del Grupo popular en el parlamento, con una participación menor, ya que el número de votantes se ha reducido en algo mas de 230.000 electores que han incrementado la abstención.

Alberto Núñez Feijoo tomó la decisión de no competir en las primarias del PP tras la moción de censura a Mariano Rajoy y su dimisión como presidente del partido. Es evidente que tiene un compromiso con Galicia en este momento y no está abierta la sustitución de Pablo Casado como presidente nacional. Pero sería un ejercicio de prodigalidad y de ceguera política que Génova no entienda que los buenos resultados en Galicia y que los gobiernos del PP abren -como Andalucía y Madrid también lo hacen - la ruta hacía el gobierno en España.

Incorporar, sumar y apoyarse en la buena gobernanza, en la que también hay que destacar a Juan Manuel Moreno en Andalucía, son asignaturas obligatorias para la dirección nacional del PP que debe reconocer a los referentes políticos que gobiernan en Comunidades Autónomas y su proyección en la política nacional. Una proyección que representa una manera distinta de entender España, la política y la gestión del interés general que la que practica el Gobierno de Pedro Sanchez y Pablo Iglesias.

Galicia y su gobierno, son un contrapeso, junto con Madrid, Andalucía, Castilla-León, Murcia e incluso Castilla-La Mancha y Extremadura gobernadas por socialistas, a las veleidades de apoyo y tolerancia a los desafíos y desplantes secesionistas en Cataluña protagonizadas por Torra, Puigdemont, Junqueras y demás compañeros de viaje, a los que el Gobierno de Pedro Sanchez y Pablo Iglesias han dado protagonismo y trato privilegiado frente a los demás territorios.

El resultado del PSOE que repite en Galicia y obtiene un escaño mas en Euskadi, es un mal resultado para un partido que gobierna en España. Pedro Sanchez no tira del carro electoral socialista y su gobierno progresista con Pablo Iglesias, la suma del PSOE con Unidas Podemos, recibe un sonoro suspenso. Este es el problema y la peor patología de los gobiernos de coalición. Se producen los vasos comunicantes y veremos a la Factoría Moncloa poner en práctica el mayor distanciamiento de la imagen con su socio Pablo Iglesias, embarrado en el caso móvil de Dilma y en sus ataques a la prensa libre.

Unidas Podemos ha desparecido del parlamento de Galicia y ha perdido 85.000 votos y 5 diputados en Euskadi, con una bajada en la participación de más de un 9,5 % al crecer la abstención en 160.000 electores.

El modelo de diarquía conyugal y los enredos y métodos de su organización -donde reina el sonido de las navajas y el archipiélago Gulag- es un desastre y genera un efecto demoledor en la implantación territorial de este partido. Con sus peores resultados en las elecciones generales y autonómicas, sin embargo, ha sido aupado al gobierno de España por Pedro Sanchez.

¿Será que Pedro Sanchez, el maléfico, quiere que los electores vean lo poco que aporta Pablo Iglesias a la política nacional y le ha dado un escaparate privilegiado? Todo es posible, pero cuidado con los experimentos y los contagios. No vaya a explotar todo el laboratorio y se extienda el virus a los socialistas.

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