Día 99. Liberation day

El día 98, 21 de junio de 2020, ha finalizado el estado de alarma decretado por el Gobierno socialista Pedro Sánchez y los ciudadanos recobran todos sus derechos fundamentales, pudiendo desplazarse libremente dentro del territorio español, recuperando la libertad de circulación reconocida en el Acta final de Helsinki de 1975, suscrita por España cuando carecía de una constitución democrática.

El acta final de la pandemia del covid19 todavía no se ha suscrito, porque el Gobierno esconde y manipula el número real de fallecidos -52.500 a fecha 11 de junio según resulta del INE - aunque Pedro Sánchez no tiene reparo en adjudicarse “la salvación” de 450.000 conciudadanos. Realmente un ejercicio de desvergüenza que además insulta a la capacidad intelectual de los ciudadanos, cuando el referente del comité científico - Fernando Simón- afirma que no sabe si se deben a un accidente de tráfico enorme, a infartos u otra causa. Evidentemente durante el confinamiento, con la restricción de la libertad de circulación, han disminuido, los accidentes de tráfico, los accidentes de trabajo y la delincuencia con resultado de muerte, por lo que no caben inventos ni cuentos con el comparativo real de fallecimientos que proporcionan el MoMo -sistema de monitorización de la mortalidad diaria- y el INE.

Los 98 días de estado de alarma se han caracterizado por institucionalizar la mentira, la propaganda y la ocultación de información en la política española.

La mentira se instaló desde las primeras semanas en los datos reales de la pandemia y la negación de los avisos que conoció el Gobierno de España, alcanzando una cota inaceptable con la orden de intromisión ilegítima en las comunicaciones privadas y redes sociales, destapada inocentemente por el general de la Guardia Civil José Manuel Santiago y negada por el ministro Grande-Marlaska. El jefe de la policía de Sánchez, juez que ha circulado por los aledaños de diferentes partidos, también debe pensar que el confinamiento afecta a las neuronas de los confinados, ya que se permitió afirmar que la declaración de su subordinado era un lapsus.

La participación más relevante del ministro Grande-Marlaska, junto a esta declaración y el cese de la cúpula de la Guardia civil fue dar a TVE la información de que agentes de la policía se habían desplazado a las inmediaciones de la vivienda de Mariano Rajoy tras las imágenes de una supuesta vulneración del confinamiento. Ciertamente ni era ni es de fiar.

La propaganda ha estado dirigida por la factoría Moncloa -that´s folk- que nos ha proporcionado las homilía sabatinas y dominicales de Pedro Sánchez en la TV, con sus vacías intervenciones, aderezadas con los eslóganes de “sois unos héroes” y “salimos más fuertes”. La liberación del estado de la alarma afortunadamente nos evita tener que soportar el vodevil de las preguntas en plasma precocinadas de las ruedas de prensa y la falsaria apelación a la unidad con la oposición, mientras por lo bajo les dice a los suyos como ese entrenador de futbol sudamericano: “mátalos”

La ocultación de la verdad se ha organizado cerrando el Congreso y el Senado hasta que la oposición reaccionó y cegando el Portal de Transparencia para no informar de nombramientos de altos cargos y contratos, compras y colaboradores en el tejemaneje de material sanitario. Por el contrario, Pedro Sánchez ha colocado a Rasputín Iglesias en el CNI para ser la gran oreja de los secretos de estado y ver los archivos que se guardan sobre la pertenencia de su padre al grupo terrorista del FRAP en los años de 1970, a los cuales puede tener acceso.

El penúltimo episodio es la manifestación de rigor con que el ministro Illa nos traslada el protocolo de seguridad que han establecido en los aeropuertos de Madrid para evitar los riesgos de rebrote por la entrada de viajeros procedentes de terceros países. Pongan la voz meliflua del Ministro y repitan: Habrá tres controles. Un control de temperatura. Un control documental. Y un control visual. Pero ¿quién va a realizar este control visual y con qué experiencia profesional?

El camarote de los hermanos Marx comienza su segunda etapa, esperando que los 750.000 millones a repartir de la UE lleguen en el 2021, mientras nos cuentan que de 3,4 millones de trabajadores en los ERTEs ya se han reincorporado 1 millón. Solo están sin trabajar 2,4 millones.

Y Felipe González a callarse que ya estas retirado, que es lo que dicen los y las socialistas de nuevo cuño desde la calle Ferraz. ¿Quieren nombres?

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