Europa la madrastra, España la cenicienta

Los países de la liga hanseática, Alemania, Austria, Holanda y Finlandia, a los que el exministro García-Margallo se refiere a ellos como el Eje, en referencia a la Alemania de la II Guerra Mundial, han ofrecido el euroexit a los países del sur de Europa. Nos han dado con la puerta en las narices ante la petición de los coronabonos que hemos solicitado con Italia y el respaldo de Francia y Portugal.

 El acuerdo de los Estado europeos de mutualizar la deuda pública, sigue encallado por no decir que vive en la mas profunda sima de los océanos y sin perspectiva de que al menos suba a la superficie de un debate abierto. La única respuesta, a través del BCE y del MEDE, un fondo europeo de estabilidad de 410.000 millones que permitirá a los países acceder a préstamos de hasta el 2 por ciento de su PIB. Y cada país, a arrear con la pandemia y con sus muertos.

La realidad es tozuda y Europa es un proyecto que navega lastrado que ha sido incapaz de retener al Reino Unido y cada vez mas contaminado por la erupción de nacionalismos que transmiten la ausencia de una identidad cooperativa europea que se sustituye por la reafirmación de la insolidaridad de los Estados.

Maurice Duverger en su libro La liebre liberal y la tortuga europea, describe así la situación. Desde su nacimiento, Europa no superó el obstáculo que significaban las naciones al que debía vencer respetando el pluralismo. Durante mas de un cuarto de siglo, la batalla entre federalistas y nacionalistas fue violenta…No cesará nunca, porque expresa una contradicción fundamental y exclusiva del Viejo Mundo.

La primera edición de este libro es de marzo de 1992.

Al otro lado del mundo Estados Unidos está dispuesto a mantener su liderazgo mundial y China que proporciona mas del 50 por ciento del material sanitario del mundo, su liderazgo comercial y su captación de mercados. Europa, hoy centro de la pandemia en tierra de nadie, sin narrativa, sumida en sus contradicciones.

En nuestro país han llegado los días del pico estadístico de contagiados y de fallecidos. Pero seguimos sin datos homogéneos ya que la Comunidad de Madrid no hace test en los pacientes en que concurren cuatro síntomas significativos y muestra una divergencia con el Ministerio de Sanidad inexplicable. Tampoco da una información actualizada de fallecimientos en residencias de tercera edad -los parias abandonados por los poderes públicos- que es una competencia propia y exclusiva de las Comunidades. Los datos del recuento de fallecidos y contagiados son insoportables y ha sido necesario pedir auxilio a la Unida Militar de Emergencias en labores desinfección.

La respuesta de algunos presidentes de Comunidades y Alcaldes dispuestos ha levantar muros y salvarse ellos solos ha demostrado que hay políticos que no nos merecemos, que no tienen sentido de Estado y que practican un localismo absurdo aderezado de un electoralismo inoportuno. Replican a pequeña escala lo que vemos en Europa.

Por el contrario, Alberto Nuñez Feijoo, el presidente de Galicia, con una dilata experiencia de mas de diez años en responsabilidad de gestión sanitaria en su Comunidad y en el Gobierno de España con el ministro José Manuel Romay, lidera, dirige y coordina diariamente los servicios sanitarios y declara que no está dispuesto a practicar el sálvese quien pueda. Afirma que hay que poner en marcha la cesión de equipos y medios entre las distintas Comunidades. Un ejemplo para todos los demás Presidentes.

Junto a la respuesta sanitaria, el Gobierno de España tiene que dar una respuesta a la grave crisis económica y social que se está generando con el confinamiento de la población y el parón de la actividad de empresas vinculadas a todos los sectores. 

El modelo laboral y fiscal aprobado por el Consejo de Ministros en los distintos acuerdos de medidas económicas y sociales es claramente insuficientemente y poco realista.

Se necesitan dos moratorias para mantener el empleo: una de pago de cotizaciones a la seguridad social de empresarios y trabajadores con carácter general hasta tres meses después de la finalización del estado de alarma que permita recomponer la actividad paralizada. Y otra en el pago de impuestos por el mismo plazo. 

Junto a estas moratorias sin pago de intereses, hay que llegar a un acuerdo nacional de empresarios, sindicatos y Gobierno por el que las retribuciones, sean cuales sean, de todos los empleados por cuenta ajena sin actividad queden transitoriamente limitadas durante el estado de alerta al salario mínimo, generando por tanto una renta de subsistencia. Con estas medidas si se pueden prohibir los despidos durante ese plazo como ha aprobado el Consejo de Ministros. Y no dejar una vez mas en el olvido a los autónomos sin actividad, reconociéndoles el paro con la prestación general de los trabajadores por cuenta ajena mientras dure el confinamiento.

Las medidas del Gobierno, sobrepasado por la realidad, tiene que ser ajustadas a la dimensión del problema y reproducir los Pactos de La Moncloa que protagonizaron Adolfo Suarez, Fernando Abril y Fuentes Quintana con todos los partidos, empresarios y sindicatos en octubre de 1977. 

Ejercer el liderazgo en tiempos de sangre, sudor y lágrimas requiere convocar e implicar a todos. La unidad no puede ser solo retórica.

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