El retorno de lo políticamente correcto

Madrid, excelente anfitrión como lo ha sido en otras reuniones  y conferencias internacionales en 1991 -Conferencia de paz para Oriente Medio o la de la OTAN en 1997- ha demostrado una vez más  eficacia y hospitalidad en la Cumbre del Clima. La ciudad ha respondido y su máxima autoridad, el Alcalde, ha puesto en carga todo el esfuerzo de los excelentes funcionarios municipales al servicio  de la organización. Una organización exprés para salvar la imposibilidad de su celebración en Santiago por las protestas ciudadanas.

Madrid sigue representando su papel de capital de España en estos tiempos difíciles como un lugar de encuentro y ciudad abierta,  conjugando eficacia y seguridad, organización, trabajo, ocio y amabilidad.

Por ello es más que inoportuno y soez, de mal estilo, el insulto de Javier Bardem a José Luis Martínez Almeida. En la vida, cuando uno es un privilegiado, como es el actor que además vive en Estados Unidos y viaja por el mundo, hay que ser consciente que en las ocasiones importantes y lo es dirigirse a muchos ciudadanos en la manifestación, hay que demostrar que se está a la altura del momento.

Luis Ventoso en ABC cuenta la anécdota de Vittorio Gassman que en una conversación define a un brillante actor fuera del escenario “como una caja vacía”, lo  que favorece el éxito en la representación del personaje.

El debate sobre Madrid Central exige algo más que el simple exabrupto delante de una manifestación. Entre otras razones porque Madrid Central sigue vigente y el Gobierno de la Ciudad tiene toda la legitimación democrática para analizar, revisar y ajustar su ordenación en base al interés general de la ciudad.

Nadie discute que hay que poner en marcha en las ciudades y especialmente en los centros urbanos que recogen una tradición de siglos, políticas medioambientales y urbanísticas de mejora urbana, evitando que se abandonen por lo residentes  y pierdan su identidad.

Y conviene recordar que el crecimiento del transporte público en Madrid, el soterramiento de calles, como la plantación de árboles, la incorporación de nuevos parques o los incentivos para la sustitución de las viejas calefacciones de carbón se han llevado a cabo en los últimos 20 años con el impulso de los Alcaldes de Madrid, Álvarez del Manzano y Ruiz Gallardón.

Las operaciones de la Plaza de Oriente que se peatonalizó o de Madrid Río que se regeneró, como la mejora del barrio de Lavapiés con el parque del Casino de la Reina, son actuaciones que han favorecido directamente el medio ambiente de Madrid central.

Lo que hoy es demandado, peatonalizar el centro, cuando se actuó en la Plaza de Oriente servía en su momento para que la izquierda hiciera malas chanzas como la de Javier Bardem del otro día.

La apropiación de ciertas políticas por la izquierda, como el cambio climático o la violencia de género, es equivalente a la apropiación que hacen los secesionistas de la democracia. La perversión de la  atribuida superioridad moral que se adjudican estos grupos, unos, la izquierda, en su proceso de recuperación de su identidad ideológica y otros, como los independentistas, en su apropiación de una parte de España,  es una nueva versión de lo que en los años 80 se llamó corrección política, “political correctness”. Un debate cultural entre conservadores y progresistas en Estados Unidos que se basó en la auto victimización, el multiculturalismo y una dogmática depurada del marxismo cultural  que divide las opiniones entre quienes están con ellos o contra ellos. En definitiva, fraccionar la sociedad, obstaculizar un debate plural y reprimir la libertad de expresión que no es políticamente correcta según los prescriptores.

Afirmar que alguien con responsabilidad pública no está preocupado por el medio ambiente, por la calidad del aire o por la violencia de género y que tolera o comparte o excusa la agresión a valores que están por encima de la propia ley es una manipulación falaz que quiere representar al otro como un enemigo. Algo muy viejo en la teoría política que ya abordó Carl Schmidt en su reflexión en 1932, El Concepto de lo político.

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