Democracia es igual a elecciones

Los sistemas democráticos basados en la voluntad popular manifestada, que genera la democracia representativa, y en el Estado de Derecho se caracterizan por resolver los conflictos políticos y la gobernabilidad mediante elecciones libres y las discrepancias entre los ciudadanos o frente a los poderes públicos a través del sistema judicial.

La convocatoria de unas nuevas elecciones generales el 10 de noviembre responde a la imposibilidad de hecho del PSOE, vencedor claro de las elecciones, para formar una mayoría estable. No ha habido suma suficiente y, por tanto, la aritmética se impone. No hay posibilidad de formar un Gobierno que gobierne, que es la función constitucional que tiene encomendada.

Lo cierto es que la opinión publicada más sensata y reflexiva recomendó el apoyo de Ciudadanos a la investidura de Pedro Sánchez, en la forma que se acordase que podría revestir diversas modalidades, si se consideraba que la repetición electoral era una solución más perjudicial.

Si el valor de la mayor estabilidad es una condición necesaria, aunque no suficiente, para enfrentarse a los retos políticos y económicos que tiene España, es evidente que los electores procuraran la gobernación estable del país en las próximas elecciones.

Todo Gobierno tiene no solo el derecho sino también la responsabilidad de buscar la estabilidad que permita aplicar su programa.

Por ello, la actuación de Pedro Sánchez en la gestión del resultado electoral de abril y en la resolución del no acuerdo no es objetable, cualquiera que sea la posición política que se mantenga.

Que Pedro Sánchez ha buscado también lo mejor para el PSOE, es algo natural y consustancial al juego político en España. ¿O es que no lo han valorado los demás partidos en todo este proceso fallido?

Desgraciadamente en nuestra España, los usos y costumbres que en las mejores democracias europeas llevan a formar coaliciones o asumir acuerdos de legislatura no se han incorporado a la cultura de nuestros políticos, que empezaron muy bien en la transición y se han alejado del consenso para colocarse en la permanente confrontación.

Pedro Sánchez ha girado desde su llegada a La Moncloa hacia el centro, situándose en una posición socialdemócrata que le facilitó al PSOE el gobierno durante un largo periodo en España. Los demás partidos y especialmente PP y CS deberían releer lo que sucedió en el 1982 y en las dos siguientes convocatorias electorales.

Todavía están a tiempo de evitar errores como los que se produjeron cuando a la salida de la transición un partido AP trabajó para canibalizar a la UCD.

Por mucho que Rivera presuma de que formaría gobierno en media hora, la realidad es tozuda y hace desvanecerse los espejismos.

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