El efecto Poulidor

Van a transcurrir dos meses desde la celebración de las elecciones generales y la investidura de Pedro Sánchez sigue sin tener una fecha cierta. Vuelve a oírse el calendario que manejó La Moncloa en su día, situando la investidura en el mes de septiembre.

Tras las elecciones municipales y autonómicas el puzzle se ha complicado y los pactos territoriales están contaminado la legislatura 2019-2023.

El golpe de mano que pretendía Cs, convirtiéndose en la segunda fuerza política, fracasó en las elecciones generales y el fracaso fue ratificado en las elecciones de mayo. Albert Rivera jugaba a ser el primer líder frente a Pedro Sánchez y sin embargo esta sumido en el efecto Poulidor, mítico ciclista francés que siempre quedaba entre los primeros pero nunca alcanzo la victoria en el Parque de los Príncipes que era la meta de la última etapa en Paris. Raymond Poulidor que tuve en Anquetil a su gran competidor, alcanzó tres veces el segundo puesto y cinco veces la tercera plaza.

El dilema de Cs que no acaba de resolver, es definir cual su caladero de crecimiento. Emparedado el PP entre Vox por su derecha y Cs por su izquierda, la lógica política, si hay algo de lógica en la política, lleva a la conclusión de que Cs tiene que seguir creciendo por el centro y esperar que el PP se vaya debilitando y proporcione un porcentaje significativo de voto útil.

Pero si esta la perspectiva lógica ya que Cs no va a quitarle votos a Vox que sí procurará situarse en los caladeros del PP, sobre todo en la medida en que prosigan los procesos por corrupción, los hechos y la estrategia manifiestan una cierta inmadurez.

El caso Valls que no ha beneficiado políticamente a Cs ni siquiera en su resultado en las elecciones en Barcelona, junto a las criticas que ha recibido de miembros solventes como Garicano y Conthe, reflejan una organización política con síntomas de inmadurez y de crisis de crecimiento, con una desigual implantación territorial.

Las recomendaciones que ha recibido desde diversos sectores, entre ellos del propio Rajoy, de que debería apoyar la investidura de Sánchez en el momento político actual, merecería por parte de Rivera una valoración sosegada y con perspectiva.

Es cierto que el liberalismo que ha desempeñado el papel de bisagra en Alemania y en el Reino Unido, ha pagado duramente su entrada en Gobiernos de coalición. Pero a Rivera no se le está pidiendo una coalición que no hizo en Andalucía con Susana Díaz, creció y no le salió mal la decisión.

Apoyar la investidura de Sánchez bajo un programa de cinco programas concretos -cumplimiento de la legalidad constitucional, crecimiento y estabilidad económica, no subida de impuestos, transición tecnológica y posición internacional de España- favoreceríaresituar a Pedro Sánchez en el territorio constitucional y enviar un claro mensaje a los organismos e inversores internacionales. Y sin necesidad de entrar en el Gobierno directamente aun cuando con capacidad de proponer nombramientos.

Albert Rivera ha utilizado reiteradamente la censura a su adversarios políticos en términos de vetos personales. No apoyo al PP de Rajoy. No apoyo al PSOE de Sánchez. No apoyo las coaliciones con Vox. Este ejercicio que llega a ser infantil en su relación-no relación con el partido de Abascal, con el que tendrá que hablar y sentarse a la mesa si quiere gobernar, refleja una limitada perspectiva de la situación política en España.

Los nuevos partidos que venían a merendarse al gastado bipartidismo, se han quedado a mitad de camino. Hacer política en España requiere estructuras territoriales bien implantadas y cuadros solventes en la organización del partido. De momento Podemos, desunidos y desunidas, ha sintonizado en modo peronista y Cs parece mas un grupo de jóvenes agradables y ambiciosos bajo el híper liderazgo de Rivera.

A fecha de hoy el PP gobierna en Andalucía, en Galicia, en Castilla León, en Murcia y en el Ayuntamiento de Madrid. A la espera en la Comunidad de Madrid. Y ha demostrado que sus estructuras territoriales son más sólidas que las de Cs.

Los vientos de la economía mundial traen incertidumbre e inestabilidad. Albert Rivera tiene tiempo por delante y sacar a Pedro Sánchez del terreno de Pablo Iglesias, los independentistas y el PNV de Ortuza que le ha vetado, sería un buen servicio a este país con un compromiso renovable año a año.

En política hay que trabajar sobre la realidad. Con 57 escaños, el 15,86 de los votos y 4 senadores tiene que reconocer que no tiene otro papel que jugar. Competir en la oposición con el PP que tiene las referencias de sus gobiernos y con Vox a la tremenda no le va a ser fácil.

Y si se repiten las elecciones generales los electores van a concentrar el voto útil en los dos primeros partidos.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *