Geometría variable, pactos y el año del cerdo

No es posible explicar el momento político actual sin repasar el año transcurrido desde que Pedro Sánchez presentó la moción de censura el 25 de mayo de 2018 a las 10 de la mañana en el registro del Congreso de los Diputados. Lean antes de este artículo el de Pepe Oneto y el link del de Rafael Halcón que incluye y repasen la secuencia de los días finales de mayo del 18. Días de censura, de vino y rosas. Y pongan la canción Days of wine and roses que Henri Mancini creó para la película.

La hipótesis del video grabado por Bárcenas en el que se acredita el conocimiento por Mariano Rajoy de la financiación irregular del PP, obtenido por la llamada policía patriótica, indudablemente fuera de la legalidad, ha circulado por Madrid desde hace tiempo.

¿Realmente estará ese video o al menos una conversación grabada con esa intensidad como prueba de cargo? Realmente Bárcenas, cuya diligencia contable era exquisita, ya había documentado todo los movimientos con los asientos de entradas y salidas, pues ese libro diario de probo contable era el que le permitía dar las explicaciones correspondientes sobre el origen y aplicación de fondos procedentes de donaciones y aportaciones fuera del control del Tribunal de cuentas y de la propia auditoría interna.

Si además las cuentas identificadas en Suiza, de las que solo él reconoce la titularidad y que atribuye su saldo a su actividad empresarial que compatibilizaba sorprendente y exitosamente con la gerencia de Génova, tienen el control de los movimientos bancarios, no parece que necesitase una grabación de Mariano Rajoy para protegerse. El presidente del PP ya había comparecido en Génova y en el Senado reiterando que las cantidades percibidas habían sido percibidas en concepto de gastos de representación declarados.

Realmente el primer día en el que el sismógrafo revela el seísmo que se viene encima está en la testifical de Mariano Rajoy, entonces Presidente del Gobierno, en la Audiencia Nacional. Políticamente aquello era una estación de penitencia diaria de cargos de la dirección del PP que tenían que vérselas con la Fiscalía del Estado, los abogados defensores y la acusación particular que el PSOE había articulado mediante un asociación satélite de Ferraz.

La situación era políticamente insostenible en ese momento y la pretensión  de tapar la tremenda vía de agua del juicio de la Gürtel mediante la aprobación de unos Presupuestos Generales pactado con Cs y PNV una absoluta ingenuidad. La estrategia ya se había utilizado cuando ante la publicación de los papeles de Bárcenas se activó el caso tarjetas de Cajamadrid que afectaba a todos los partidos y dio un cierto respiro cambiando por unos días la luz del foco de la presión mediática.

Además nadie podía garantizar entonces que el Tribunal Supremo ordene en su día el ingreso en prisión de los demás procesados no incluidos en el auto resultante de la vistilla sin la asistencia del magistrado De Prada  que hay que recordar estará en los próximos juicios de la caja B del PP  y del caso del Ayuntamiento de Boadilla.

Lo que nadie relata es lo que sucedió en el antiguo Club 31 de la calle Alcalá en un reservado en el que no había señal para los teléfonos móviles mientras Pedro Sánchez presentaba la moción de censura y los diputados del PNV señalaron con su dedo pulgar hacia el suelo el destino político de Mariano Rajoy.

El Presidente del Gobierno no quiso ni convocar elecciones ni dimitir, lo que sin duda hubiera cambiado la sucesión de hechos en este año 2019 que los chinos identifican como el año del cerdo.

En todo caso, qué más da. Ni el Madrid que pudo ser es más que un divertimiento arquitectónico ni la realidad mágica del flamenco de Camarón existe fuera de  Cádiz, donde se hace posible lo irreal. Como ha sucedido con el alcalde Kichi, a un escaño de la mayoría absoluta y al que votan hasta los pequeños burgueses gaditanos.

Por delante, tenemos menú de pactos para el verano en el que los partidos vivirán peligrosamente. Pactos que también se recordaran porque la geometría variable se ha instalado en nuestra vida política en la que el gran enigma es hasta dónde llegará la vuelta de Pedro Sánchez al  pacto constitucional y quien le acompañara en la nueva etapa. O como se quitará de encima a Pablo Iglesias y  a ERC como socios preferentes.

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