El trío: cómo conseguir que funcione (II)

Superado el riesgo de ruptura del pacto de investidura de Juan Manuel Moreno como presidente de la Junta de Andalucía, tras la protesta de Vox manifestada en forma de un programa de máximos, las aguas del imparable cambio político se remansan.

A la solución ha contribuido la buena relación de Juan Manuel Moreno y de Juan Marín, dos políticos con bajas pulsaciones poco propensos a la crispación y la buena gestión de Teodoro García Egea, el secretario general del PP, mandatado por Casado para cerrar un acuerdo histórico que no podía fracasar antes de hacerse realidad.

A partir de ahora habrá que establecer un modelo de relación y de comportamientos que favorezca la estabilidad del nuevo gobierno, su eficacia y las próximas elecciones municipales y europeas en Andalucía. Una Comunidad que se ha convertido en un banco de prueba de la capacidad de adaptación de PP, Ciudadanos y Vox al nuevo orden electoral del centro derecha.

El PP tendrá que actuar inteligentemente de puente de comunicación y equilibrio entre Ciudadanos y Vox que tiene mas coincidencias que las diferencias que estos días han querido representar en relación con la violencia de género. Al mismo tiempo el terreno en el que se van a mover los tres partidos no es solo de colaboración en el gobierno, sino también de competencia por el electorado.

Para que la labor sea eficaz y no agote los tiempos ni el esfuerzo del futuro Gobierno de Andalucía, es fundamental ordenar una agenda de prioridades entre los tres actores que traslade la percepción del cambio a los andaluces.

Desmontar un régimen en unos meses –cuatro meses para las municipales y europeas y un máximo de doce meses para las generales- es un imposible metafísico. Al gobierno del tándem M&M nadie le va a regalar nada y el fuego graneado- incluso el fuego amigo-ha dado ya una buena prueba en los últimos siete días, sobre todo si el debate se centra en las cuestiones en los que la izquierda política y mediática se mueve como pez en el agua. Discutir sobre el sexo de los ángeles no sirve ni para evitar el aburrimiento.

Andalucía por habitantes, extensión y diversidad es comparable con muchos países dela UE, con la importante divergencia de que su PIB por habitante está 40 puntos por debajo del la media de la UE. Solo por delante de países como Bulgaria, Grecia, Croacia, Rumanía o Lituania.

En todo caso, su aportación al PIB de España en razón a su población es muy importante. Aporta el 13,4 por ciento siendo la tercera Comunidad que mas contribuye, detrás de Cataluña y Madrid. Por tanto, un crecimiento económico de Andalucía sostenido y sostenible es muy significativo en la mejora del cuadro macro del país. Que a Andalucía y a los andaluces les vaya bien , a España y a los españoles les viene muy bien.

Dejando a un lado debates estériles, el efecto Moreno Bonilla en Andalucía debe dirigirse a favorecer las inversiones de capital privado, tanto nacional como extranjero, que repercutan por vía de empleo en los ciudadanos. Hacer una Andalucía más competitiva, una vez reordenado el marasmo tributario que el PSOE andaluz ha implementado durante los últimos 39 años, exige su internacionalización como región de negocios, como un nivel más cualificado de su excelente oferta turística.

Las conexiones aeroportuarias con Europa, asentadas en Málaga y Sevilla deben potenciarse así como la red de conexión interior entre los segundos aeropuertos de Almería, Jerez, Córdoba y Granada que permiten vertebrar el territorio.

Favorecer el asentamiento de empresas en Andalucía , con un marco amable y cooperativo desde las administraciones que agilice y modernice los trámites, suprima la burocracia enquistada y los fielatos políticos que se ha aplicado durante años, es un objetivo necesario vinculado a la internacionalización de su economía.

El ejemplo de Irlanda y de Portugal en Europa, con ventajas fiscales a empresas y residentes, es una buena ruta para cambiar el modo de noria que da vueltas sin avanzar que ha marcado la etapa socialista, trufada de propaganda, subvenciones e incompetencia.

El cambio en Andalucía es positivo para todos y una oportunidad que no puede fracasar. Juan Manuel Moreno trae aire fresco y podrá demostrar que desde la moderación y el trabajo serio y eficaz hay otra manera de gobernar.

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