El pacto para desmontar el Estado

Desde la moción de censura que llevó a Sanchez a la Presidencia del Gobierno, el país está viviendo una cierta italianización de la vida política. Si el  CIS  preguntara a los ciudadanos que recuerdan de la vida política  de estos cinco meses que se han cumplido el 1 de noviembre desde la salida de Rajoy  y la investidura de Sanchez, probablemente no recordaran nada . El cerebro economiza la memoria y olvida lo irrelevante.

Lo cierto es que no ha habido ninguna mejora desde que gobierna el Presidente accidental Sanchez. Ni la política de emigración en España y en la UE ha variado –el Gobierno ha instalado más concertinas en el puerto de Ceuta- ni  se han aprobado proyectos legislativos relevantes, ni el desahucio de Franco del Valle de los Caídos está próximo, ni hay presupuestos. Nada de nada.

Los observadores avezados  recordaran la dimisión de  Ministros del Gobierno de Sanchez, cuyo nombre está en la papelera de los olvidos, los problemas fiscales de otros, las confidencias y peligrosas compañías de la Ministra de Justicia  y el limbo informativo en el que se mueven los demás que vagan como espectros por la vida política.

La actividad del Gobierno Sanchez se resume en declaraciones gaseosas poco convincentes  que se evaporan a los pocos días. La Moncloa se ha convertido en una fabrica de foto montajes del Presidente accidental y en anuncios que tantean la respuesta ciudadana, lo que  teniendo en cuenta que solo queda un año de legislatura y los daños colaterales que se están causando a numerosos sectores, no parece una buena estrategia electoral.

La perspectiva de ralentización económica y menor crecimiento en el mundo para 2019, se traducirá necesariamente en una menor creación de empleo. Y el Gobierno no casa su cuadro macroeconómico y las iniciativas de subida de impuestos, salario mínimo y  bases máximas de cotización a la Seguridad Social que, si llegan a aprobarse, se aplicaran en un escenario económicamente debilitado y dominado por la incertidumbre política de las diversas convocatorias electorales.

Empezando por las elecciones andaluzas del 5 de diciembre, el curso político que resta hasta junio de 2019, nos llevará  a cuatro convocatorias electorales en 7 meses: andaluzas, municipales, autonómicas y europeas. Sin contar una posible convocatoria en Cataluña cuando el Supremo dicte sentencia.

La radiografía continuada del país real permitirá conocer si se implanta definitivamente un modelo de cuatro partidos y las combinaciones posibles para permitir la gobernabilidad. Teniendo en cuenta las posiciones relativas de los distintos partidos solo hay tres combinaciones de gobiernos posibles.1. PSOE + Podemos. 2. PSOE + Ciudadanos. 3. PP + Ciudadanos.

En otra dimensión podría ser necesario en la investidura el apoyo o la abstención de los partidos nacionalistas, pero sin entrar en el Gobierno. En los 40 años de la Constitución de 1978 nunca, ni el PNV ni los Convergentes,  se incorporaron en alguna cartera al Gobierno de Madrid, lo que hubiere contrastado su lealtad constitucional.

Teniendo en cuenta los porcentajes electorales que se están manejando  y el clima enrarecido por lo independentistas catalanes que reaviva al máximo la cuestión territorial, no hay que descartar una segundas elecciones generales en 2020 ante el bloqueo que puede provocar el primer resultado electoral.

El abandono del pacto constitucional por el PSOE de Pedro Sanchez y su papel de puente del independentismo, ha extendido el debate hasta la revisión de la Monarquía cuya presencia en Cataluña se considera hostil por las instituciones políticas. El 13 de abril de 2006 Antonio Elorza publicaba en El País un artículo en el que decía. “Una valoración positiva de la República no implica hoy un desafío abierto a la Monarquía de Juan Carlos I, si bien sigue apuntando al cambio de forma de gobierno como última etapa de una racionalización a largo plazo.”

En estos 12 años transcurridos desde la publicación del artículo ha habido acontecimientos que han alterado el previsible curso  de la historia. Pero por  encima de todos ellos hay dos momentos fundamentales que son dos grandes fracasos al mismo tiempo: el reconocimiento por Zapatero de una relación bilateral Cataluña versus Madrid con la aprobación del Estatuto  y la opción de Sanchez por el dialogo con los secesionistas frente a la ley, desmontado el Estado  constitucional de 1978.

Y sin un Estado reconocible y con dignidad no hay forma de gobierno posible, sea Monarquía o sea Republica, ya que solo quedan las taifas.

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