Los pactos a dos bandas de Sánchez

Si sigue las informaciones como si se tratara de un puzle, en el que las piezas van encajando, observará que el PSOE está escenificando esta semana los dos pactos sobre los que piensa asentar y fortalecer la prolongación de la legislatura hasta 2020.Una fecha que ratifica Pablo Iglesias, el socio principal, en la entrevista que ofrece hoy El País.

En la edición dominical, la de mayor difusión, con foto significativa en la portada se refleja el cambio de línea editorial del periódico que se aplica ahora en procurar  que la coalición de Sánchez e Iglesias se mantenga engrasada. Y nada mejor que darle aire el domingo al ego del líder de Podemos en su retorno a la arena política que está cumpliendo además su papel con un lenguaje muy formal de buen chico.

Se acabaron los maximalismos. Podemos ya no juega a superar al PSOE, sino a formar el próximo gobierno de coalición con el PSOE  y repartirse los Ministerios. No hay nada como la paternidad que vuelve responsable y formalitos a los que hasta ahora eran el azote del socialismo, al que consideraban el partido coautor del régimen corrupto de la Constitución de 1978.

Pablo Iglesias ya no quiere conquistar el cielo y ve a su compañera Irene Montero como futura ministra de Transición Ecológica, por ejemplo, en un gobierno de Sánchez.

El pacto con Podemos se dirige a la modificación de la Ley de Estabilidad como primer objetivo para desactivar la mayoría democrática del Senado y conseguir aprobar unos presupuestos en el mes de enero de 2019, que permitan convocar elecciones en octubre de 2020.

En este escenario es necesario el voto favorable de los independentistas, PdeCat y ERC y para conseguirlo la ruta es desvirtuar y banalizar el procedimiento judicial ante el Tribunal Supremo, desautorizando la instrucción de magistrado  Pablo Llarena y la medida de prisión preventiva de los procesados. Presos fuera.

La delegada del Gobierno ha abierto el camino e incluso ha llegado al final del proceso judicial, ofreciendo ya un indulto “si se pide”. Esta declaración es insólita si la hace un alto cargo del Gobierno de España desde la simple perspectiva de la división de poderes y el respeto a la Constitución. El ejecutivo anticipa un indulto si se dicta una sentencia condenatoria. La desautorización al Tribunal Supremo no tiene precedente en los 40 años de democracia y supera los obstáculos y trabas que puso el Gobierno socialista hace años para interceptar al magistrado Marino Barbero en la instrucción de la financiación ilegal del PSOE, conocida como caso Filesa.

Para reforzar la declaración de la Delegada del Gobierno de España en Cataluña -aunque parece más una portavoz del presidente catalán Torra- el ministro Ábalos, que los fines de semana practica con cierto oficio su labor de black pit bull del PSOE, nos deja dos mensajes concatenados. El problema del secesionismo lo ha creado el PP y Rajoy que han independizado al Estado de Cataluña, un mantra que se había repetido antes por los medios de la izquierda militante. Y como segundo mensaje, ya que la responsabilidad del proceso de secesión no la tienen los independentistas, la solicitud de libertad de los presos preventivos justificada por una razón de humanidad. La vicepresidenta Carmen Calvo ha puesto el colofón final en el trío que nos ha ofrecido el gobierno de Sánchez.

El diario ABC recordaba el 1 de junio que hace unos meses, el 22 de enero de 2018, el secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos decía: “Los independentistas no pueden ser en ningún caso aliados nuestros, ni para una moción de censura”.

El PdeCat ya ha expresado su satisfacción por lo que considera un cambio real en la política del Gobierno que acepta la condición que le impone para apoyar el presupuesto de Sánchez, que necesita tiempo para reforzar su imagen, diluir su doctorado inane y cumplir el calendario marcado hasta 2020, año en el que convocará elecciones generales.

En este escenario de normalización del diálogo con los secesionistas y cesión a sus condiciones, el PNV practicará la real politik: sacará más tajada de los Presupuestos y verá con satisfacción cómo favorece el medio ambiente político su objetivo nunca negado de la independencia de Euskal Herría.

Comienza el otoño y el desguace del Estado en Cataluña y País Vasco con la legitimación del secesionismo, la moneda de cambio que paga el presidente accidental Sánchez para conservar el poder.

Y como dice Inés Arrimada, las Baleares calentando motores.

 

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