El inaceptable desplante al Estado

El comportamiento de Torra, Presidente de la Generalidad, incumpliendo sus deberes constitucionales, sería inaceptable en cualquier Estado democrático. El desplante permanente al Rey es la negación del Estado por el representante de una organización territorial que nace y está delimitada por la Constitución de 1978.

Los acontecimientos que se reiteran son el resultado de una estrategia de incremento constante de la tensión independentista que crece sin respuesta del Presidente accidental Sánchez, dispuesto a poner al Estado a los pies del Gobierno de un territorio que solo actúan bajo un objetivo: la secesión. Las relaciones Estado versus Comunidades Autónomas no están definidas ni reguladas por los principios de cortesía que rigen en las relaciones sociales o se aplican en las relaciones diplomáticas, sino por el principio de legalidad y la distribución recompetencias.

Quim Torra y los independentistas podrán sostener en su ideario y en su proyecto político lo que consideren conveniente y declararse republicanos o contrarios a los productos lácteos. Pero Felipe IV no es solo el Rey sino fundamentalmente el Jefe del Estado y, por tanto, no esta sujeto a ninguna autorización previa del Presidente de una parte del territorio para asistir a los actos y conmemoraciones que se fijen en su agenda, de acuerdo con las normas de preeminencia y protocolo del Estado que son aplicables en toda España y la asistencia que le proporciona el Gobierno de España. ¿Se imaginan qué sucedería si un alcalde de una ciudad de Inglaterra manifestase su oposición a que Isabel II realizase una visita? ¿O que un independentista corso colgase una pancarta en el lugar que visita el Presidente de la República Francesa Macron? ¿ O que un tejano negase a Donald Trump su paso por Texas?

La permanencia y ostentación de la pancarta en la Plaza de Cataluña en la concentración conmemorativa de los atentados terroristas, con presencia de Felipe IV, debió ser retirada por la policía autonómica y en defecto de orden de su mando natural, por orden del Ministerio del Interior, Delegación del Gobierno en Cataluña, a quien le corresponde coordinar la seguridad los actos con presencia de autoridades del Estado. Y estaban presentes en el acto el Jefe del Estado, la Presidenta del Congreso y el Presidente del Senado.

El independentismo pretende apropiarse de una parte de España desde un principio absolutista e identitario que sintetiza en la frase “Cataluña somos nosotros y Cataluña es nuestra”. Principios asentados idearios xenófobos, racistas, históricamente insostenibles y radicalmente antidemocráticos.

Lo que nos faltaba en esta lamentable comportamiento es la defensa exculpatoria al comportamiento de Torra que practica la vicepresidenta del Gobierno Calvo que luce en su currículum una cátedra de Derecho constitucional, aunque sus aportaciones a la ciencia jurídica son desconocidas por irrelevantes.

El Presidente accidental Sánchez mientras tanto sonríe para las fotos. Ejerce el poder constitucional que le corresponde a la Presidencia del Gobierno para la ocupación de las empresas públicas, donde han recalado desde su jefe de gabinete hasta colaboradores en su guerra interna en el PSOE como Óscar López o Sevilla.

Sin embargo el Jefe del Estado y el magistrado del Tribunal Supremo Llarena son hostigados en Cataluña, contemplándose esta situación por el Gobierno del PSOE como una cuestión intranscendente y normal del denominado proceso independentista.

De momento, estas son las aportaciones de Sánchez a la política desde su llegada a La Moncloa.

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