Moción y emoción: a la segunda la vencida

El relato de siete días ha cambiado el momento político, precisamente  cuando con la aprobación de los presupuestos, se aventuraba un año  tranquilo para el Gobierno de Rajoy. Un Gobierno que venía de una moción de censura presentada por Podemos y que había decaído el 13 de junio de 2017, día en el que el Congreso no censuró a Mariano Rajoy  y no otorgó su confianza a Pablo Iglesias.

El hecho diferencial entre ambos momentos, con un año escaso de diferencia, es la sentencia del caso Gürtel y la condena al PP como participe a título lucrativo, un concepto que ha sido utilizado para difundir interesadamente dos falsedades y una consecuencia igualmente falsa: 1.Que el PP había sido condenada por corrupción.2.Que el PP habría sido condenado penalmente con el nuevo Código Penal, afirmación incompatible con la condena como partícipe a título lucrativo.3.Que Mariano Rajoy era el responsable de los hechos sentenciados por  la sala de la Audiencia Nacional, hechos que tuvieron lugar cuando el Presidente del PP era José María Aznar.

Sin duda la detención de Eduardo Zaplana  días antes había provocado una subida de la cotización de la corrupción como ariete a utilizar contra el Gobierno de Rajoy. Un Gobierno en minoría  que desde el inicio de la legislatura navegaba por el filo de la navaja, acechado por su más próximo Ciudadanos, cuyo líder henchido por las encuestas se  veía en los aledaños del Palacio de la Moncloa.

¿Ha habido un exceso de confianza por el Gobierno de Rajoy valorando que los diversos y contrapuestos intereses de la oposición impedirían que triunfase una moción de censura? Sin duda los hechos lo confirman. La fecha de publicación de la sentencia del caso Gürtel era conocida ya que la fijación de día para votación y fallo determinaba un espacio temporal muy previsible. Como también era razonablemente previsible que el caso Zaplana vinculado a un blanqueo de capitales, por tanto circulando información tributaria,  estuviera en el disparadero.

¿Tenía el Gobierno un pacto con Ciudadanos y PNV que habían apoyado los presupuestos que asegurase el respaldo parlamentario al Gobierno, aunque fuera por vía da abstención? Parece evidente que no había ningún pacto y que el único escenario posible por razón de la aritmética parlamentaria, la moción de censura del PSOE, no estaba contemplado en La Moncloa ni en Génova.

¿Tenía Mariano Rajoy  algún margen de actuación una vez presentada la moción de censura? Constitucionalmente  la única opción era su dimisión que hacía decaer la moción de censura. Antes de su presentación, la única opción era la disolución de la Cámaras y la convocatoria electoral que se si hubiera  decidido, ante la previsión de  la publicación de la sentencia del caso Gürtel, la disolución debería haberse publicado en el mes de abril para celebrar las elecciones en el mes de junio y evitar llegar a julio, mes en el que medio país inicia sus vacaciones.

La opción de la dimisión de Mariano Rajoy  presentada la moción de censura, como un cortafuegos para evitar el llamado gobierno de Franqueasteis, solo hubiera tenido valor si la dimisión hubiera estado acompañada de un candidato  o candidata aceptado por Ciudadanos y al que el PNV no hubiese votado en contra, escenario hipotético y que solo tendría viso de realidad si estuviese paralizado el presupuesto y las contrapartidas diferidas a cumplir este escenario de investidura.

En definitiva, el Gobierno de Rajoy ha actuado bajo el principio político más tradicional y obvio: aprobado un presupuesto se apoya al Gobierno para su ejecución.

Llegados a este punto el travestismo del PNV se consolidaba con el canto de sirena que le lanzaba Pedro Sánchez desde la tribuna: nada va a cambiar de lo pactado con el PP y le ofrecemos llegar más alto, más fuerte y más lejos, es decir, le damos la categoría de socio preferente.

La justificación del portavoz del PNV, de que su electorado no comprendería que no votasen a favor  de la moción de censura, fue un discurso dialéctico muy débil ya que el PP  no es competidor electoral del PNV. Quien sí lo es el PSOE que ha sido gobierno en Euskadi y que puede verse reforzado tras el éxito de la moción de censura.

En conclusión, el Gobierno  centrado en Cataluña, en sus compromisos europeos y en la recuperación económica ha actuado con exceso de confianza. Y Mariano Rajoy ha actuado con sentido de Estado sin  manipular los mecanismos constitucionales en beneficio propio

Mas gráficamente, ha desatendido las enseñanzas de Maquiavelo que definió un instrumento conceptual para la adquisición y mantenimiento del poder del gobernante, ajeno a toda idea de moral, ética o religión.

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