El cartero siempre llama dos veces

Torra, el Presidente xenófobo y racista de Cataluña, lo que parece, es lo que es, está contribuyendo activamente a generar dos efectos positivos. El primero, recuperar los valores de la identidad nacional, reconstruida en la Constitución de 1978 como una nación europea que organiza su convivencia desde la libertad, la democracia, los derechos de los ciudadanos y la unidad nacional que respeta la diversidad.

El segundo, favorecer el acercamiento entre los dos grandes partidos PP y PSOE que han protagonizado los 40 años de democracia.

El socialismo en España, inmerso en una crisis de identidad desde hace siete años, tiene por delante una excelente oportunidad de recuperar el espacio perdido si Pedro Sánchez comprende el momento  político y concurre a los pactos de Estado que le ha ofrecido Mariano Rajoy.

Financiación  territorial, pensiones y estabilidad presupuestaria como garantía de la recuperación económica, son cuestiones de Estado que los ciudadanos  valorarían muy positivamente si se formalizasen con el acuerdo de los partidos constitucionalistas.

Quienes piensen que hay rédito político, fácil y barato en contra del PP si se mantiene la distancia por PSOE y Ciudadanos ante el ofrecimiento del Presidente del Gobierno, incurren en un grave error de estrategia y de desconocimiento de la sociedad española.

El electorado es lo suficientemente inteligente en la valoración de los políticos. El no es no, las posiciones irreductibles, los excesos en marcar y definir divergencias castigan  con más intensidad a aquellos que manifiestan una  incapacidad absoluta de pacto.

Albert Rivera que tiene instinto político en otear los vientos que llegan, lo ha entendido rápidamente. La ruptura del acuerdo en la aplicación del 155  que quería identificar un demerito por defecto en la política del Gobierno de Rajoy en Cataluña, ha desaparecido del discurso político y mediático al mismo ritmo de las declaraciones de Torra, el Presidente  que no se merecen los catalanes.

Pedro Sánchez  también ha  entendido que la posición demasiado bamboleante del PSC en Cataluña, estaba causando un agujero electoral al PSOE en beneficio de Ciudadanos.

Este juego de las tres esquinas en que se mueven PP,PSOE y Ciudadanos, con acercamientos que han sido inteligentemente impulsado por Mariano Rajoy, se ha visto además favorecidos por el Sálvame mi casa de luxe que han protagonizado  la pareja Iglesias-Montero.

Un folletín propio de los programas de cotilleo de las TV, que el que se presumía experto politólogo y líder de Podemos ha elevado a la categoría de cuestión nacional. Su compañero de partido Echenique le ha ayudado en la tarea, aderezando  la polémica con unas declaraciones ridículas, instaladas en una teoría conspirativa.

Si  Cristina Cifuentes ha tenido que dimitir por el lio  de su master, la pareja Iglesias-Montero se  han convertido en un agente tóxico de Podemos al que están contaminando con un cuestión personal y marginal.

Les hubiera bastado con decir que creen en la propiedad privada, en el mercado hipotecario y en una sociedad que favorece que sus ciudadanos puedan pasar de una vivienda de VPO a una casa en la sierra de Madrid. Pero como son un producto de una demagogia utilitarista que sobreactúan reiteradamente, se han visto atrapados por su contradicciones que son las termitas de los partidos políticos.

En este  caso lo que es, no es lo que parecen o quieren parecer. El título de la excelente película, “El cartero siempre llama dos veces”, les va como anillo al dedo.

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