Rajoy en forma y los suplentes en Cataluña

Mariano Rajoy ha clausurado los 150 años del Diario de Cádiz. Ligado desde su fundación a la familia Joly en el Cádiz decimonónico de los 100 periódicos, es la empresa  familiar más antigua dedicada a la publicación de un medio de comunicación.

La información, la independencia y la proximidad al ciudadano han identificado al Diario que ha sido capaz de sobrevivir a los grandes cambios y convulsiones de los dos últimos siglos.

En el escenario  del Oratorio de San Felipe Neri, donde se reunieron la Cortes en 1812, Rajoy en su intervención ha defendido y desgranado con datos la gran transformación que España ha tenido en los 40 años de vigencia de la Constitución de 1978.El cambio del país es innegable y la posición de España, entre las cuatro grandes naciones de Europa y en el nuevo mundo global, reconoce esta espectacular transformación.

Un cambio  con el retorno de España a la democracia y a las Instituciones europeas que , como ha explicado el Presidente del Gobierno,  se ha debido al esfuerzo de todos los Gobiernos de la democracia y a la pulsión de una sociedad dinámica que ha reafirmado los valores constitucionales de la convivencia en libertad  en una nación de todos.

Mientras esto sucedía en el Cádiz bañado por la luminosidad de mayo y refrescado por el viento de poniente, en Cataluña, su Parlamento  mostraba la cara más oscura de la política actual. Después de más de 7 meses desde la mascarada del referéndum del 1 de octubre, los políticos catalanes secesionistas siguen aferrados a un único objetivo: la confrontación con la Constitución de 1978 y, por lo tanto, con  los derechos y libertades de todos los ciudadanos de Cataluña y del resto de España.

Pretenden apropiarse de Cataluña e imponer una República catalana en unos territorios que forman parte de España y que por lo tanto se han construido con el esfuerzo de todos. Desde los gallegos a los andaluces. Desde los madrileños hasta los canarios.

Rajoy ha reiterado los dos grandes desafíos a los que ha tenido que responder. La tremenda crisis financiera que  devino en una crisis económica y social sin precedentes y el desafío independentista en Cataluña. Y ha reafirmado  que el Gobierno de España va a defender la legalidad constitucional, la unidad de la nación y la igualdad de todos los ciudadanos, como ya anticipó en 1812 la Constitución de 1812.

Y estas convicciones son compartidas por la gran mayoría de ciudadanos.

El hartazgo, el cansancio y la desolación  de lo mejor de la sociedad catalana ante la ruptura que los independentistas pretenden necesita que los partidos constitucionalistas actúen conjuntamente, manteniendo su unidad y dando una respuesta común  ante cualquier violación de la legalidad constitucional.

El espectáculo de un Presidente convertido en un títere del prófugo Puigdemont, la manipulación de la TV catalana, ajena al  servicio público y al interés general, capaz de ofrecer una plataforma para que un asesino de ETA se vanaglorie de sus crímenes o la contumacia en restringir derechos y libertades de los ciudadanos no secesionistas, debe tener la repuesta firme y legítima desde la legalidad.

Rajoy está en buena forma y  seguro de que nadie va imponernos una República de opereta en Cataluña, constituida desde la ignorancia de nuestra historia, el odio  a España y la indigencia intelectual de sus dirigentes que quieren restringir derechos y libertades a todos.

Hay que contestar alto y claro al investido Torra, el títere de Puigdemont: No lo van a conseguir.

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