Mariano elige valores seguros

Si hay algo que indefectiblemente identifica a Mariano Rajoy en su trayectoria política es el sentido común y la prudencia. Lo que no es poco en el cada vez más convulso mundo de la política nacional que algunos, los recién llegados, entienden como un ejercicio de funambulismo con derivas en el espectáculo rancio y en la inconsistencia intelectual.

La decisión de que Ángel Garrido sea el candidato del PP a la investidura como Presidente de la Comunidad de Madrid  responde a la lógica mas racional. Su condición de Vicepresidente le ha permitido tener una visión global y de coordinación de las Consejerías y no era razonable generar mas dificultades en el aparato político y administrativo de los distintos niveles de la Comunidad.

La crisis vivida ha estado circunscrita a cuestiones personales de Cristina Cifuentes, pero no hay un reparo político grave al Gobierno de Madrid que está solventando la gobernanza de estos tiempos, a pesar de las dificultades propias de la minoría parlamentaria y las añadidas del arrastre de los casos de corrupción en sede judicial.

Ángel Garrido que se curtió como concejal en el equipo de Álvarez del Manzano y que como decía el Alcalde, siendo político seguía siendo persona, es un político de cantera que donde ha estado ha acreditado también sentido común sin estridencias y criterio propio. Hay que recordar que defendió la autonomía municipal ante algún reiterado intento de intervención por el Gobierno de Esperanza Aguirre, entonces al frente de la Comunidad.

Su perfil político es moderado, con un buen bagaje profesional, curtido en la política de distritos y no en los mas habituales del PP. Defiende sus planteamiento sin agredir y ademas tiene su currículum limpio.

Al mismo tiempo, Mariano Rajoy recurre a un veterano, Pío Garcia Escudero, que por disciplina de partido vuelve asumir la responsabilidad de la primera planta de la calle Génova. La coordinación con la nacional está garantizada con vistas a las futuras convocatorias electorales en las que será necesario movilizar al electorado que ha abandonado al PP y activar el voto joven que se manifiesta muy crítico con los populares.

Pío García Escudero, como Presidente regional del PP, vivió los mejores resultados electorales que el partido ha tenido en Madrid. Bandeó con soltura los roces, celos y disputas entre los pesos pesados del momento, Álvarez del Manzano y Ruiz Gallardón y luego Esperanza Aguirre, sin olvidar la presencia política que Rodrigo Rato tuvo y ejerció en la Comunidad de Madrid.

Como es aficionado fetén a los toros, salió del ruedo madrileño con oficio en dirección al Senado, sin que le alcanzasen, ni las navajas ni los líos de unos y otros. Su designación no es ninguna sorpresa. Mariano Rajoy le pide de nuevo su colaboración y por sentido del deber y de la amistad, no podía negarse.

Es sin duda un buen candidato al Ayuntamiento o a la Comunidad. Y aunque recuperar las mayorías absolutas de tiempos pasados es una tarea muy difícil, si tiene enfrente a Gabilondo o a Manuela Carmena, es candidatura ganadora que anula las teóricas virtudes de los otros dos candidatos.

En el ticket electoral Ayuntamiento-Comunidad, pronostico que Moncloa y Génova buscaran que le acompañe una mujer con peso específico cuya candidatura está todavía en elaboración.

Un año en política es un mundo. Mariano Rajoy no se va a precipitar. Lo previsible  es que los candidatos del PP no se despejen hasta que finalice 2018.

En la política como en la carreras, salir antes de tiempo se penaliza.

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