Madrid casi vale un gobierno

La renuncia de Cristina Cifuentes a la Presidencia de la Comunidad Madrid se puede escribir como una crónica de una renuncia anunciada. La herida estaba abierta con el  desafortunado e  innecesario Master y en la política, cuando huelen sangre los contrarios que pueden estar en variados lugares, o se ataja la hemorragia o el político vaga un tiempo hasta que cae en los campos que llevan a la tierra del olvido como un animal solitario.

El problema ahora sigue siendo para el Partido Popular Madrid. Enfangado el terreno con los  casos de corrupción que siguen deambulando por los largos, eternos, tiempos judiciales, el retorno a un escenario de tranquilidad y sosiego parece una misión imposible.

El crecimiento constatado de Ciudadanos en Cataluña, con el previsible en otras Comunidades como Madrid, Valencia y Andalucía , coloca al PP en un escenario de gran dificultad para abordar las elecciones municipales y autonómicas que se celebraran en mayo de 2019.

Mariano Rajoy en todo caso ha acreditado su capacidad de resistencia en  los momentos difíciles y tendrá que implicarse personalmente en la resolución de la crisis. Hay que dar prioridad a Madrid y recuperar la iniciativa política en una Comunidad que lidera España en libertad, crecimiento económico y bienestar social.

La batalla de Madrid siempre ha sido decisiva en los cambios políticos y anticipa los que van  a llegar a la política española.

No hay mucho margen tiempo. Pero el PP tiene una estructura territorial lo suficientemente solida  para defender sus políticas y entrar en el debate político frente  a la izquierda Errejonista y socialista que anuncian el esperpento de un Gobierno interino.

La afición de los Podemitas por la interinidad, acreditada como vía fácil de colocación en las Universidades, es irrefrenable.

En el PP hay suficientes políticos con trayectoria notable y acreditada para liderar un proyecto renovado que de continuidad a las políticas de progreso y transformación que han situado  a Madrid en la vanguardia de las regiones en Europa.

García Margallo ha citado a Soraya Saenz de Santa María para este empeño. Pero porqué no el propio José Manuel García Margallo que siempre ha estado en la política  desde Madrid. O Pio Garcia Escudero, valor seguro; Iñigo Mendez de Vigo, madrileño europeísta; Isabel Garacía Tejerina, política próxima y amable o Dolores de Cospedal con todo el peso detrás de la estructura de Genova.

Si Paris bien vale una misa. Madrid vale casi un gobierno.

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