Los retos empiezan por la letra P

Presupuestos, pensiones y populismo. Hay que añadir: populismo rancio y barato protagonizado por las dos alcaldesas de las dos ciudades más importantes de España. Madrid y Barcelona. Cabeceras de las dos conurbaciones metropolitanas que suman más de una tercera parte del PIB de España.

Empecemos por los presupuestos que necesita el Estado y cuyos efectos se trasladan a múltiples sectores. Desde los funcionarios hasta el sector de la construcción que ejecuta la inversión pública. Desde los pensionistas a las múltiples empresas de servicios que directa o indirectamente trabajan para las Administraciones Públicas. Y no hay que olvidar que incorporan la financiación  de las Comunidades y de los Ayuntamientos.

Mariano Rajoy ha decidido presentar un proyecto de ley de presupuestos para 2018 en marzo. Y hace bien porque es su responsabilidad como Presidente del Gobierno. El toreo de salón de unos y de otros partidos de la oposición que cuentan historias presupuestarias tan increíbles como irreales, debe acabar.

La minoría gubernamental es una realidad incontestable. Pero hacer oposición mediante el procedimiento de que nos peguemos un tiro en las piernas cada cierto tiempo, para la mayor satisfacción de la teatralización de la oposición es una irresponsabilidad y una  estupidez.

Es evidente que debería abrirse una reflexión sobre el carácter anual de los presupuestos y la conveniencia de modificar la Ley presupuestaria y establecer su aplicación con carácter bianual. Incorporándose además un procedimiento de modificaciones presupuestarias ágil y controlado parlamentariamente que permita acomodar las cuentas públicas a un entorno económico y financiero cada vez más volátil y cambiante. Innovar  y acomodar el maco financiero estatal a los cambios que están ya aplicándose en el mundo real, en clave de flexibilidad  y agilidad en la respuesta.

El mundo del siglo XXI y de manera singular la economía y las finanzas, van mucho más rápido que los clásicos estudios doctrinales en los que se asientan las Leyes de presupuestos. La exigencia del principio de legalidad presupuestaria y control democrático del sistema tributario es compatible con una concepción administrativa de la autorización de gastos. Teoría que ya fue defendida por la doctrina alemana y seguida en Francia por Leon Duguit y Jéze  que consideraban los presupuestos en el capítulo de gastos  como una autorización administrativa,  independiente del carácter legal  de su contenido regulatorio.

Tenemos a los pensionistas alzándose contra el poder. La financiación de las pensiones  y el mantenimiento del poder adquisitivo de los pensionistas está cuestionada por los expertos en el horizonte próximo del año 2050.Vivimos más, nacen menos españoles y la demanda de servicios sanitarios y sociales es creciente.  Una ecuación con constantes fijas que hay que resolver.

Ya no hay tiempo para acomodar parches y continuar sin tomar decisiones estructurales. Como primera medida habría que desahogar el sistema y ampliar la edad de jubilación voluntariamente para quienes opten por ello en todos los trabajos que no son penosos.

Electoralmente los pensionistas representan un bloque electoral muy numeroso e importante. Sería un despropósito no atender a sus preocupaciones.

La tercera distorsión es el populismo que tiene en Cataluña un medio ambiente específico, teñido de independentismo victimista. La alcaldesa de Barcelona considera que recibir protocolariamente al Jefe del Estado “es un acto de pleitesía y vasallaje propio del siglo XIX”.

Su réplica en Madrid, la alcaldesa Carmena, la señora Marple de las novelas de Agatha Christie, intentando poner orden en el internado de los concejales revoltosos, tampoco acompañó al Jefe del Estado en la inauguración de Arco en IFEMA, que jurídicamente es un consorcio local, por  considerar vulnerada la libertad de expresión por la retirada de las fotografías de un tal Santiago Sierra, desconocido e ignorado   por la gran mayoría.

Ambos comportamientos reflejan dos hechos: primero, como Madrid y Barcelona sobreviven a la incompetencia y sectarismo  de su Alcaldesas. Y en segundo lugar, el grado de irresponsabilidad del PSOE, cuyos concejales han hecho posible que ambas ciudades tengan que soportar unos gobiernos municipales con estas formas tan distantes de la educación básica en las democracias avanzadas.

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