La comisión del rescate y del desquite

La Comisión del Congreso constituida para el estudio del rescate financiero, en la que comparecen responsables de Ministerios en distintas épocas y autoridades financieras ante los diputados de los Grupos parlamentarios, es el vivo ejemplo del erróneo planteamiento de las Comisiones de estudio que, contumazmente, reflejan la incapacidad de nuestros parlamentarios para hacer análisis de situación con una cierta objetividad, obsesionados en oírse a sí mismos antes que escuchar al compareciente.

Es metafísicamente imposible que esta Comisión, como ha sucedido con otras de similar porte, llegue a un dictamen final que pueda ser útil con el fin de determinar las causas próximas que provocaron el rescate financiero.

La irresistible tentación de identificar un culpable predeterminado y zurrarle en la Comisión, convierte las sesiones en un ejercicio ritual muy poco edificante de nuestra vida parlamentaria. El concepto de Comisión de estudio es un título con adjetivo vacío, ya que lo que se hace es todo  lo contrario. Enfangar más los hechos y a los comparecientes.

Y luego algunos políticos se quejan de la escasa estima de la ciudadanía por sus representantes, cuando su única preocupación es colocar un frase de 140 caracteres en el corte que dan las televisiones.

Evidentemente los comparecientes acuden a la Comisión con armadura puesta y a la defensiva, conscientes de que los van a situar en la arena del circo para de inmediato ser devorados por los leones.

En la comparecencia del ministro Guindos, que cuando se desata la crisis financiera con el primer aldabonazo de las hipotecas sub prime en EEUU estaba en la empresa privada, el representante de Podemos se ha despachado con el dilema de su ubicación en la crisis y tras diversas respuestas que se da a sí mismo, concluye que “era el hombre de los especuladores”, afirmación sin prueba ni mayor explicación.

Y el representante socialista, alto cargo en el Gobierno de Zapatero  que tuvo responsabilidad en el Ministerio de Fomento en el  famoso Plan E dotado con 50.000 millones, destinados a reparar calles y aceras por los Ayuntamientos, le ha acusado de decir “falsedades”.

También se ha situado en el patíbulo  a las Cajas de Ahorro que hasta el año 2008 obtuvieron unos excelentes resultados y provisionaron sostenidamente su política social.

Hay que recordar que en las Cajas estaban todos los partidos y toda la sociedad. Desde los empresarios hasta los sindicatos. Desde la Universidad hasta la Iglesia. Y conviene no olvidar, como escribí en su momento, que el control de las Cajas era triple. Por el Estado que aprobaba la legislación básica de Cajas de Ahorro. Por las  CCAA que desarrollaban la legislación y revisaban todos sus acuerdos desde la Comisión de Control. Y por el Banco de España que monitorizaba su riesgo y el cumplimiento de los coeficientes obligatorios.

Por estar, estaba hasta Rivera que trabajaba en La Caixa y tendría un préstamo con buenas condiciones de empleado para comprar su vivienda, como también lo tuvo el secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, en Caja Madrid.

La crisis que hemos sobrellevado que empezó como una crisis financiera, se convirtió en una crisis de deuda soberana y encalló en la mayor crisis  económica global en términos de destrucción de empleo, tiene una pluralidad de causas eficientes y estructurales lo suficientemente complejas, como para exigirles a los miembros de la Comisión contención y un cierto rigor. Ya llegará la campaña electoral.

El aleteo de una mariposa es un forma poética de explicar la causa de lo inexplicable y de lo que se ignora. Pero en economía lo mas prudente es acercarse a la evolución de los datos macro y estadísticos que sirven para elaborar proyecciones y evitar que se tropiece en la misma piedra.

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