Einstein y Rajoy

Albert Einstein, al llegar a  un hotel de Tokio en el año 1922 , comprobando que carecía de monedas para la propina, entregó a un botones que subió un mensaje  a su habitación una breve nota con dos frases escritas. Este papel , algún día , le dijo valdrá mucho dinero.

Recientemente la prensa publicó esta historia, ya que la nota manuscrita por Einstein que se ha bautizado como la teoría de la felicidad, había salido a subasta en la ciudad de Jerusalem a final de octubre del pasado 2017 y fue adquirida en la puja por la importante suma de  un millón quinientos sesenta mil dólares.

En este mismo digital independiente, el gran Pepe Oneto cuenta que Mariano Rajoy ha tenido un lapsus freudiano cuando en su Galicia natal deseó el 31 de diciembre a los presentes y sus familias “ lo mejor para el próximo año 2016, que buena falta nos hace”.

La anécdota de la nota de Einstein en Tokio – “La calma y una vida tranquila trae más felicidad que la persecución del éxito combinado con una agitación constante” -escrita en el año que le habían concedido el premio Nobel- refleja muy acertadamente la personalidad y la forma de entender la política que tiene el Presidente del Gobierno que el mismo 31 de diciembre había borrado del core de su ordenador mental el fallido año 2017.

Mariano Rajoy que es un ávido lector e interprete de la realidad, ya ha sintetizado el resultado electoral del 21 de diciembre en Cataluña que ha producido el efecto de que  todas las piezas del universo político, desde los populares hasta los podemitas, pasando por los nacionalistas vascos y los secesionistas catalanes hayan vuelto a la casilla de salida, por causa de un resultado que casi nada cambia en términos de macro política.

Por eso Mariano Rajoy se ha situado en 2016 que fue cuando ganó las elecciones con una minoría que hacía presagiar un arduo y difícil camino hacia la gobernabilidad. No hay lapsus freudiano de Rajoy en  Moaña,  sino intenso  hiper realismo. Tanto como el que refleja en su pintura Antonio López.

Las piezas del tablero de ajedrez de la política española se han vuelto a situar en la casilla de salida, lo que produce una gran satisfacción  a la mayoría de los políticos adictos a participar en la timba de la política pidiendo que se repartan constantemente cartas, como si el azar se hubiera apoderado del juego político.

Mi recomendación es que no sigan las teorías de que la legislatura está acabada, Mariano Rajoy amortizado y el PP canibalizado en sus futuros resultados electorales por un rampante Ciudadanos.

Es cierto que Ciudadanos ha tenido un éxito indudable en Cataluña que fue donde fraguó su identidad corporativa defendiendo una cierta idea de España y a las victimas del nacionalismo opresor, discriminatorio y excluyente. Y que el  PP ha cosechado en Cataluña los errores que lleva años cometiendo en esta Comunidad en la que no ha sabido formular un narrativa propia y diferenciada.

Por mucho esfuerzo que haya hecho el candidato Xavier Garcia Albiol que sin duda lo ha hecho, la candidatura presentada era un reclamo a gritos al voto útil a favor de Inés Arrimada que por el camino de Jerez y con orígenes paternos en Salamanca llegó y venció en Cataluña. A pesar de que quien hizo el gasto del 155 fue el Gobierno de Rajoy y quien pidió elecciones inmediatas fue Ciudadanos con una lectura cortoplacista.

Pero no piensen que aquí todo el pescado está vendido. Los resultados  del PSOE demuestran que Sánchez y su estrategia -ha estado desaparecido durante la campaña- desbaratan el pronostico de la recuperación del voto socialista y la tesis federal como el vademecum para lograr la paz civil en Cataluña.

Pablo Iglesias, en su papel como actor de la articulación de la España de Naciones ,ha quedado descartado y empieza a confirmar una fatiga de materiales ideológicos y programáticos resultado de su escasa sustantividad y su adicción al teatro político con mediocres actores.

En conclusión, el resultado electoral disperso de las elecciones catalanas, ratifica que no hay más que dos posiciones: la secesión o  la Constitución. Y Ciudadanos cuenta con el Gobierno de Rajoy que va ser el garante de la Ley Fundamental, aunque la organización territorial del PP deambule como un alma perdida por el Grupo mixto.

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