Junqueras ya tiene su Hacienda

La teoría clásica del origen Estado, como forma política y jurídica de organización del poder, reconoce su existencia en la concurrencia del poder del ejército, el control de las fronteras, la policía y los impuestos.

Los principales estudiosos, entre ellos Hermann Heller autor de La Teoría del Estado, rechazan la existencia de un verdadero Estado medieval, caracterizado por Hegel como una poliarquía  – pluralidad de poderes –  e identifica el Estado moderno como un poder monista que supera la atomización existente en el Estado estamental a partir del Renacimiento.

El Estado moderno nace porque los diversos poderes convergen en  “unidades de poder continuas y reciamente organizadas, con un solo ejército que era, además, permanente, una única y competente jerarquía de funcionarios y un orden jurídico unitario, imponiendo además a los súbditos el deber de obediencia con carácter general”.

El proceso secesionista catalán ha dado el primer paso real y efectivo para que Cataluña sea un Estado con la puesta en funcionamiento del Agencia Tributaria de Cataluña que aspira a centralizar e ingresar todos los tributos: los propios, los cedidos por el Estado y los que son de titularidad del Estado gestionados por AEAT. Una única Hacienda pública y los impuestos de los catalanes para la República catalana.

Como paso previo han asumido la gestión los tributos cedidos por Estado – sucesiones y donaciones, transmisiones y AJD – en la Agencia Tributaria de Cataluña, denunciando el convenio que delegaba la función en los registradores de la propiedad. Nada nuevo, pues otras CCAA, como Canarias, Baleares, Galicia y Murcia  ya lo habían hecho con anterioridad con la excusa de ahorrarse los costes que se abonaban por la delegación y no están inmersas en un proceso secesionista.

Las CCAA,  de uno u otro signo, que no aprueban nuevos impuestos para no sufrir desgaste político, quieren ejercer el poder que les confieren la gestión y la inspección tributaria en la que siempre concurre un margen de discrecionalidad, aunque sea en impuestos residuales como son los cedidos por el Estado. De ellos el Impuesto de Sucesiones vive inmerso en un debate sobre su supervivencia y el de AJD es una reminiscencia del pasado que penaliza la documentación pública sobre la privada que es el vehículo más utilizado para el fraude fiscal y el blanqueo de capitales. Y por ello recelan de los registradores que son funcionarios públicos del Estado e independientes ante los intereses que habitan en el sotobosque de las Comunidades.

Cuando Montoro impulsó la reforma fiscal, la ley aprobada se quedó a medio camino de las recomendaciones del informe Lagares, por lo que el puzzle tributario en España continúa pivotando sobre el modelo el Estado recauda y las Comunidades gastan, que libera a los gobernantes autonómicos del coste de los impuestos y les colocan únicamente en el atril de las inauguraciones.

El Consejero de Hacienda catalán, Oriol Junqueras, siempre precavido en el proceso secesionista, tiene meridianamente claro que sin Hacienda y sin dinero no hay Estado, y ha puesto, sin demasiadas alharacas, la primera piedra real en el camino hacia el Estado catalán. Ya solo faltan las fronteras y el ejército reclamado por Puigdemont.

El Estado de las Autonomías que buscaba un punto de equilibrio en el modelo territorial entre el poder central de Madrid y los nacionalistas vascos y catalanes, ha generado pequeños monstruos que se van alimentando de los recursos del Estado para combatir contra el propio Estado y procurar la secesión. Y ni siquiera  el modelo ha conseguido acercar el PIB de las Comunidades pobres que siguen en el furgón de cola a distancia de las Comunidades ricas.

Un realidad política tolerada desde la complacencia de los grandes partidos con los virreyes territoriales que han mimetizado lo peor del Estado bajo continuas referencias a una identidad nacional propia presuntamente olvidada y atacada que ha sido favorecida por la Constitución de 1978.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *