El bloque de investidura acuerda en economía

El Gobierno, PSOE y Ciudadanos han acordado el proyecto de Real Decreto-Ley que regulará las reclamaciones judiciales y extrajudiciales relativas a las clausulas suelo en las hipotecas. El bloque parlamentario que sustentó la investidura de Mariano Rajoy, progresa adecuadamente y en estos meses ha aprobado el techo de gasto, la subida del salario mínimo, liquidez para las CCAA con más dificultades de tesorería y ,ahora, la normativa para que consumidores y Bancos tengan un procedimiento normalizado en la reclamación de las clausulas suelo en las hipotecas.

Aportar estabilidad e incorporar reglas de juego siempre es un valor añadido en la economía. El sector financiero está especialmente necesitado de un marco de referencia con cierta permanencia, tras las recientes tormentas que han sacudido a Bancos y entidades.

El Presidente de BBVA, Francisco González, ha defendido la solidez y seguridad jurídica de nuestro sistema hipotecario y ha aventurado más fusiones y, por tanto, más concentración de entidades, lo que determinará grupos con mayor volumen y recursos en un sector que cuenta actualmente con 20.000 firmas bancarias en el mundo.
El mismo día, el BCE ha mantenido los tipos de interés al 0% y el programa de 80.000 millones de euros hasta marzo de este año con destino a la compra de deuda, medida que actúa como drenaje de los excesos y errores del pasado.

Lo que es evidente es que se ha abierto un tiempo de cambio para el sector bancario y financiero. Las medidas anti cíclicas que son de carácter extraordinario están llamadas a desaparecer o relajarse significativamente. Al mismo tiempo que el Gobernador Draghi daba cuenta de los acuerdos de la reunión ordinaria del BCE, Yellen desde la Reserva Federal anunciaba una progresiva y continuada subida de tipos para el dólar.

La situación excepcional de tipos de interés al 0% e incluso negativos en las emisiones de renta fija por algunos Estados y en la retribución de los depósitos de los ahorradores, no es sostenible a medio plazo. El dinero tiene que tener un precio si queremos que el sistema financiero tenga buena salud y tan contraproducente es una situación inflacionaria de altos tipos de interés como un estado de deflación mantenida en el que las autoridades monetarias tienen sistemáticamente que “lanzar billetes desde el helicóptero” para estimular la economía.

Es cierto que todavía el final del periodo de ajuste no se vislumbra con nitidez. Persisten incertidumbres económicas, a las que se une variables políticas no favorables, tanto en Europa como en EEUU. Tampoco Rusia, China y los países emergentes están fuera de estas variables, por lo que no es incorrecto afirmar que todavía vivimos con un alto componente de riesgo económico y financiero que afecta a economías principales como Italia.
En España el sistema bancario impulsó hace tiempo a las hipotecas a tipo de interés variable y buscó asegurarse un mínimo de retribución con las denominadas clausulas suelo que también debían contemplar un techo y, por tanto, moverse en una oscilación equivalente para las partes contratantes.

La jurisprudencia comunitaria y nacional han ido perfilando su correcta formulación desde 2013 y el ejecutivo y el legislativo han respondido con demasiado parsimonia a un problema anunciado que con el paso del tiempo no ha hecho más que empeorar.

Es evidente que los Banco no puede vivir de comisiones que mantengan sus cuentas de resultados y las escrituras de hipotecas no pueden seguir siendo un jeroglífico de pactos en un lenguaje incomprensible para el ciudadano medio.

La movilización de los activos hipotecarios mediante emisiones de bonos y cédulas, especialmente en EEUU, fue señalado como detonante de la crisis que tuvo, como protagonistas destacados en el mercado secundario, a Freddie Mac y Fannie Mae, compañías dedicadas a la oferta fondos basados hipotecas. La película La Gran Apuesta, Oscar al mejor guión, protagonizada por Christian Bale en el papel de Michael Burry, un personaje real, es un descriptivo relato del desplome del mercado de hipotecas subprime.

En España el pronóstico más racional conduce a que los tipos de interés de las hipotecas subirán a corto plazo, ya están subiendo de facto. Es necesario también corregir las deficiencias jurídicas de las hipotecas a tipo de interés variable, simplificar las escrituras de constitución e impulsar ordenadamente el mercado secundario que suministra liquidez a los Bancos, absolutamente necesario en las que se constituyen a tipo fijo.

La iniciativa del Gobierno de Rajoy para resolver el conflicto de las clausulas suelo es una medida acertada que debe ser el punto y seguido de una reflexión más profunda que mejore un mercado hipotecario que en España está funcionando con seguridad jurídica y eficiencia financiera.

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