El Gobierno tiende puentes

2016 enfila el último tramo y en España tenemos un nuevo gobierno presidido por Rajoy y en EEUU un nuevo Presidente que releva la presidencia de Obama. A la izquierda que se mueve en los medios de comunicación – la izquierda política – no existe, no les ha gustado ninguna de las dos noticias. Sus análisis y pronósticos han fallado estrepitosamente y si se montara una secuencia de sus prospectivas, podría hacerse una serie de tomas falsas.

El esfuerzo anti Rajoy del que se ha dicho de todo, con más o menos imaginación, ha sido baldío. El Presidente recién investido ha formado un gobierno, made in Rajoy, con un perfil tecnocrático, continuista, moderado y algo de cambio generacional.

Cualquiera que se acerque a la historia, la trayectoria y la personalidad de Mariano Rajoy habría apostado por esos mimbres para conformar un Consejo de Ministros dispuesto a lidiar, hasta donde el sentido común y el tiempo aguante, con un escenario político que exigirá un ritmo más pausado que el tiempo de la mayoría absoluta y mucha paciencia.

Será necesario cambiar el método de la legislatura 2011-2015, aparcar iniciativas legislativas ambiciosas y gobernar mediante decretos. Y cuando las circunstancias lo exijan, decreto-ley.
Con el PSOE en proceso de reconstrucción y retirado a sus cuarteles de invierno de su triple A, Andalucía, Asturias y Aragón, la financiación de las CCAA y la tensión independentista de Cataluña exigirán muchas horas a la Vicepresidenta del Gobierno y al Ministro de Hacienda. Los pactos que se cocinaran por Soraya Sáenz de Santamaría y Montoro en materia de financiación autonómica serán la moneda habitual de cambio que desatasque la aprobación de proyectos legislativos.

Rajoy ha aplicado la recomendación que repetía un entrenador: never change the winner team. La resistencia del Gobierno dependerá del mantenimiento de la estabilidad vinculada a la recuperación económica que a su vez predetermina a la paz social. Por ello no ha habido más cambios que los imprescindibles en las áreas de la política económica y social del Gobierno.
En un momento con tantas incertidumbres internacionales, empezando por la nueva Administración americana, siguiendo por el Brexit y las próximas elecciones en Francia e Italia, Alemania y España presentan un escenario estable y la buena relación entre Merkel y Rajoy es una oportunidad para establecer un núcleo sólido en la UE que refuerce los mecanismos correctores de la inevitable inestabilidad política y económica en aquellos otros países.

La volatilidad de las Bolsas, la guerra de divisas, la redefinición del comercio internacional si Donald Trump apuesta por una política marcadamente proteccionista, junto con proceso de desconexión del Reino Unido a la UE y el pronóstico del comisario Pierre Moscovici que augura un crecimiento débil de Europa en 2017, provoca un marco complejo en el que España puede obtener beneficios si predica y practica la estabilidad y acierta en la política de acuerdos sustantivos.

En definitiva, el moderantismo que impulsaron los liberales durante la Regencia de María Cristina y que dio lugar a la aprobación del Estatuto Real en 1834 que plasmó la transición de una monarquía absoluta a una monarquía constitucional. Ahora hay que transitar de un modelo de crisis a un modelo de recuperación y modernización.

La agenda del Gobierno, una vez aprobados los Presupuestos tendrá que acometer la reforma del sistema de pensiones que requiere una recuperación sostenida de empleo y cotizaciones y sobre el que planean las preocupantes previsiones demográficas que Joaquín Leguina explica en la Tercera del ABC del domingo. Y sin solución de continuidad sacar la política internacional de España del modo pausa en que ha permanecido en el último año, como consecuencia del largo paréntesis electoral.

En definitiva, el Gobierno de Rajoy tiene por delante un arduo trabajo. Si se actúa con racionalidad y sentido común y la oposición no se dedica a pujar por la liga de los disparates, hay espacios abiertos que España puede aprovechar en la política internacional y en la económica.

De momento están tendidos los puentes y siempre es más saludable trabajar sobre la realidad.

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