Yo o Rajoy. La fractura del modelo binario

La fractura social que constituye el efecto más evidente de la dura crisis, primero financiera, después económica y finalmente estructural, se ha agravado por la crisis política e institucional que presenta signos de haberse convertido en crónica.

Recomiendo la lectura del excelente artículo de Manuel Conthe publicado en Expansión el 30 de agosto, en el que a partir del estudio del sociológico americano Seymour Lipset y el noruego Stein Rokkan, Cleavage structures. Party systems and voter alignments, considera que en España no se cumplen los requisitos que exigen los autores para que pueda considerarse una genuina fractura: “que separe a unos ciudadanos de otros por ciertas características socialmente visibles; y que cada grupo sea consciente de su identidad y se movilice en su defensa”. Sin embargo, en la opinión pública y en los resultados electorales del 20D de 2011 se rehabilitó y se intensificó el dualismo político entre reformistas y rupturistas, conceptos que ya se confrontaron en la transición y que ahora nuevamente se agitan y se ofrecen en un discurso que, ante todo, supone una gran simplificación.

El atributo de la ruptura lo tomaron los nuevos partidos tras el 15M y se hizo ya visible en las elecciones municipales y autonómicas de 2011. La contraposición entre la gente y la casta, entre los nuevos partidos -Podemos y Ciudadanos- y los viejos partidos- fue el lenguaje utilizado para estimular un vuelco en el modelo político asentado desde 1978 sobre la base de dos grandes partidos, PSOE y PP a los que se pretendía jubilar.

A pesar del camino recorrido y del trabajo de las plataformas para expandir el mensaje de la ruptura, presentada como una verdad social, los resultados electorales en las dos convocatorias han limitado y constreñido su dimensión y, por tanto, su autenticidad.

Hoy su único valedor es Pedro Sánchez y sus leales del aparato de Ferraz que desde el 20D e, incomprensiblemente, después del 26 de junio, han disfrazado el conflicto reforma versus ruptura en una dualidad personal: Yo o Rajoy.

No sabemos si el líder del PSOE ha leído a Carl Schmitt, “El concepto de lo político” , y traslada la dicotomía amigo/enemigo al discurso que mantiene con una perseverancia inagotable. El maestro Mingote lo dibujaría como el Gundisalvo del siglo XXI, inamovible sobre una piedra convertida en su fortaleza.

Si Clausewitz afirmó que “La guerra no es sino la prosecución de la política con otros medios”, la inamovible posición de Sánchez que nos presenta una realidad en España absurdamente binaria, a la que quiere arrastrar a los demás partidos, es simplemente un refugio para su supervivencia política.

Se equivoca el líder socialista que no ha comprendido ni la aportación del PSOE en la construcción y gestión del modelo constitucional, ni el tiempo de España y Europa que requiere redefinir nueva arquitectura política, pero sustentada sobre las dos grandes fuerzas políticas: populares y socialistas. Sánchez ha perdido la gran oportunidad de ser protagonista de la segunda transición.

Los resultados electorales de Galicia con una sensible pérdida de escaños y en el País Vasco, donde fue gobierno, además, relegado al cuarto lugar, ratifican por tercera vez la equivocada estrategia de Ferraz que está convirtiendo al PSOE en el increíble partido menguante.

Mariano Rajoy por el contrario sale reforzado personal y políticamente. Se ha empleado a fondo en la campaña electoral y Galicia ha votado a Feijóo, pero también ha ratificado la gestión del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

En cuanto a los demás, Otegui no suma, sino que resta, lo que es una buena noticia. Podemos consolida su posición electoral en dos circunscripciones que junto con Cataluña, son Comunidades históricas, desplazando al PSOE en territorios que han tenido una significativa representación de socialistas.

Y Ciudadanos acredita su desequilibrada implantación territorial y da un nuevo paso atrás que refleja el rápido efecto de dilución de una formación sustentada únicamente en la figura política de Rivera.

¿Servirán estos resultados de Galicia y País Vasco para desbloquear la investidura de Mariano Rajoy?
Hoy por hoy, la posibilidad de unas terceras elecciones generales aumenta día a día. Unas elecciones generales en las que, si se celebran, el sector crítico socialista impulsará, sin duda, un cambio en su liderazgo, ya que se juega su futuro como partido hegemónico de la izquierda en España.

Quousque tandem abutere, Sánchez, patientia nostra.

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