Arriba el telón: Rajoy tiene un plan

Solo han hecho falta siete meses para que el comienzo de la legislatura se produzca en un ambiente de normalidad, rutina y tradición de usos y costumbres parlamentarias que conforman el acervo de nuestra democracia todavía con pocos años de maduración.

Ya no han asistido niños amamantados y todo ha quedado reducido a algunas camisetas, por cierto horribles -la estética es una manifestación cultural- y la llegada de algunos diputados en bicicleta, que son para el verano, y además una práctica muy saludable.

Moragas debería haber previsto también la llegada de Rajoy en bicicleta, por qué no, escoltado por sus portavoces con un mensaje de apoyo a los franceses, que mantuvieron la etapa del Tour el día después del atentado de Niza y que este domingo finaliza en París. No hay que permitir que la izquierda se apropie de lo cotidiano, ni de la lactancia materna, ni de las camisetas ni de las bicicletas.

Hace ya bastante años, el que fuera presidente de Francia, Valéry Giscard d´Estaign, llegó a una cumbre Europea en Holanda en bicicleta junto con sus colegas holandeses. Todo un gesto a favor del medio ambiente y del ahorro energético en medio de la crisis del petróleo.

La constitución de la Mesa y la elección de la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, garantiza a Rajoy que el proceso de investidura se desarrollará con celeridad. Con ello además se evitan las tensiones que se produjeron con la Presidencia de Patxi López y se garantiza el control procesal de la investidura. Lo que no debe interpretarse anticipando que existe una garantía para conformar una mayoría suficiente que apoye la investidura de Mariano Rajoy.

La Mesa del Congreso no va a ser monolítica y ya Ciudadanos ha dejado caer que se moverá en la conformación de “una mayoría variable”, lo que significa que hará notar su presencia y apretará más de una vez al Gobierno apoyando iniciativas de la oposición.

En todo caso, en esta legislatura el Gobierno tiene que imbuirse de la doctrina de Simeone e ir partido a partido y con una defensa fortalecida. Alguien en La Moncloa debe proponer que el Gobierno comparta con el Cholo, de manera discreta, algún fin de semana de estrategia en los Ángeles de San Rafael.

De momento en la izquierda, el PSOE de Pedro Sánchez está descolocado y en la izquierda de la izquierda, Podemos, desubicado, lo cual acredita la capacidad de Rajoy para neutralizar a sus enemigos internos en el PP y externos en los demás partidos, al ritmo de la canción de Roberta Flack, Killing Me Softly.

Rajoy tiene un sentido eminentemente práctico de la política basado en el principio de ahorro energético -hay que obtener resultados sin dar batallas inútiles- y ha leído certeramente el mapa electoral y la situación real de todos los actores del guión que son los demás partidos y grupos parlamentarios.

En la agenda de asuntos calientes, el primero de ellos es el cumplimiento del plan de estabilidad con Bruselas y seguir siendo un alumno aplicado. Ello exige un marco presupuestario estable y continuar con el programa de reformas. Evidentemente, la asignatura de Bruselas no afecta exclusivamente al Gobierno de España, sino que en primera derivada recae sobre las Comunidades Autónomas y, especialmente, sobre las que están más enganchadas al FLA, la caja de resistencia de la Lotería y Apuestas del Estado, la novena maravilla en el arte del birlibirloque del ministro Montoro.

Cataluña y su “ministro de Hacienda”, el indomable Oriol Junqueras, se citan ya con normalidad con la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, hace de la necesidad virtud y aplica sin remilgos el axioma, primun vivere, con la vista puesta en las próximas elecciones catalanas. Sus socios, los ex convergentes, también tienen su movimiento en el tablero y buscan grupo parlamentario propio en el Congreso para no quedar deslucidos en Madrid con sus competidores republicanos. Una cosa es ser independentistas y otra g...

Al norte, el PNV también tiene elecciones, amenazado en sus flancos por Bildu y Unidos Podemos que han sumado un 42 por ciento de los votos en las elecciones del 20J frente al 24,9 por ciento de los nacionalistas y va a necesitar apoyos externos para seguir en Ajuria Enea.

El lendakari Urkullu tiene un discurso razonable, es moderado y no ha planteado problemas innecesarios en los últimos cuatro años. El País va bien económicamente y mientras no les toquen el Concierto, la relación con el Gobierno de Madrid es correcta y fluida.

Como no hay en el horizonte próximo una alternativa mejor de Gobierno para Euskadi, Rajoy tiene claro que hay que aplicar el principio de reciprocidad y apoyar la estabilidad del gobierno del PNV que es el único interlocutor posible en una Comunidad que hasta hace muy poco tiempo solo trasladaba noticias relacionadas con el terrorismo.
Este el juego de la política que se va desarrollar en el ferragosto madrileño.

La política es el arte de lo posible y Rivera va progresando adecuadamente en la asignatura.

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