Aritmética electoral y motivaciones: maldita fonoteca

La izquierda mediática –la política está desaparecida y dedicada a practicas caníbales- sigue contumaz en sus errores de diagnóstico.

Primer principio: leña a Rajoy hasta que hable ingles. Si quiere pactar con el PSOE que desmonte toda la legislatura pasada. La reforma laboral, la LOMCE, la ley mordaza y, previamente, Fernández Díaz a la trituradora.

Segundo principio: quién te ha visto y quién te ve. Cómo Rajoy se pone a hablar con el lendakari Urkullu de la política penitenciaria y del acercamiento de los presos de ETA quien ha sido incapaz de pactar nada y ha ejercido su mayoría absoluta en la pasada legislatura.

Tercer principio: Rajoy está haciendo todo, menos una negociación. Lo que tiene que hacer es sentar un equipo negociador con Cs. Es decir , lo que hizo Sánchez, aunque con un resultado nulo.

Previamente hay un diagnóstico en las tertulias que han localizado en el miedo la explicación, la causa y la motivación del resultado electoral del 26J. Y dejan caer que los electores son idiotas por votar al PP.

Todo este aquelarre que es disfuncionalidad analítica y campaña de agit-pro resulta después que ellos mismos, auto titulados politólogos, analistas o creadores de opinión y animados por las estrellas, divisaran en el horizonte un gobierno de izquierda que iba a acabar con los recortes, el austericidio, la supresión de las becas y la corrupción del PP, al que calificaban de organización criminal para delinquir. Y Rajoy, conductor del coche fúnebre. Maldita fonoteca Iñaki.

El análisis del resultado de 26J, si se quiere analizar o al menos no manipular, debería ser mas técnico, menos emocional –hay que apoyarse en el chartismo- y no confundir la información con el ajuste de cuentas personal.

El método correcto intenta reconocer las claves de las motivaciones de los electores cuando están delante de las urnas, no cuando responden a las encuestas, desde un escenario aséptico y objetivo.

Si se revisan y comparan los resultados desde las elecciones de 1979, se comprueba que el número de votos obtenido por el PP se sitúa en el intervalo de 7,2 millones en 2015 y 7,9 millones en 2016, un número de votos que confirma un suelo del centro derecha próximo a los 8 millones de votantes lo que supone un 30 por ciento en porcentaje sobre los 24 millones de votos emitidos.

En la serie histórica, en las elecciones de 1979 que ganó la UCD, el centro derecha obtuvo 6,291 millones de votos que sumados al 1,070 millón de votos de Coalición Democrática, sitúan este espacio electoral en 7,360 millones de votos sobre 17 millones de votantes.

En las elecciones de 1982 y 1986 ,el número de votos obtenido por los partidos situados en el centro derecha, AP, CDS y Partido Reformista siguen consolidando un suelo algo por encima de los 7 millones de votos.

El grafico demuestra que hoy por hoy el PP que recoge a los electores del centro derecha tiene un suelo sólido por encima de los 7 millones de votos.

Estos votantes no tuvieron miedo en 1979, 1982, 1986 ni en 2015 ni en 2016.Son votantes que se movilizan con una cierta facilidad que emiten un juicio crítico de las acciones del gobierno, sea el PP o el PSOE, que compara los escenarios electorales, decide conforme a sus estrictos intereses- con quién me va a ir mejor y quién pone menos en riesgo mi situación y expectativas de futuro – y emite por tanto un voto racional y no emocional. No hay ningún resorte de miedo que movilice a este votante, sino la simple evaluación comparativa de los líderes y las ofertas electorales.

Este elector no es manipulable desde los medios de comunicación y lee, escucha y ve las informaciones con un juicio crítico. Lo que tiene detrás es una estructura organizativa con una maquinaria electoral eficiente.

El incremento de votantes de PP en el intervalo entre 2015 y 2016, próximo a 700.000 votantes, provienen de Cs, unos 400.000 y abstencionistas antiguos votantes del PP en 2015, en torno a 290.000 que no habían modificado ni retirado su voto con carácter irreversible.

La explicación de la migración de votantes de Cs a PP se encuentra en tres hechos. La dirección monárquica de Albert Rivera que además no tiene experiencia de gobierno. Por ahora es un partido de acompañamiento, pero no de gobierno. Su desigual implantación territorial, con candidatos sin perfil reconocible ni reputación. Y su sobre actuación en la investidura de 2015 que reveló un sesgo a favor del PSOE que rompía el centrismo predicado por Cs.

El problema del PSOE está en que el suelo que perforó en 2011, perdió más de 1,5 millones de votos, no se ha recuperado sino que al contrario se ha ampliado en mas de 20.000 votos.

Los resultados electorales de 2011,2015 y 2016 manifiestan un suelo electoral del PSOE en 5,4 millones de votos, con una perdida evidente de la posición dominante y hegemónica en la izquierda política desde las elecciones de 1979.

La entrada de Podemos en el escenario político se nutre de los votantes del PSOE, especialmente de edades menores a 35 años que provienen de los 7 millones de votos socialistas de 2011 , desde la abstención y de los nuevos electores. A su izquierda es evidente que Podemos no ha conseguido entrar en los caladeros de IU, cuyo votantes se han quedado en su casa y no han confiado en la coalición electoral de Iglesias y Garzón que ha sido un fracaso doble constatado en términos políticos. Ha generado una crisis en Podemos - IU no tenía ya constantes vitales- y aritmética en el recuento de la suma electoral de 2015.

La resistencia o mejor adherencia al suelo que refleja el PSOE, atrapado en los 5.4 millones de votos, es muy preocupante y empieza a ser crónica. El experimento de la dirección política de Sánchez está electoralmente cuestionado y no puede buscar justificación o explicación más allá que en sus propios errores e incapacidad para liderar al PSOE. Con Rubalcaba se vivía mejor.

Por delante le toca decidir a los socialistas si están dispuestos a corregir el rumbo y cambiar la dirección o consolidar el reparto electoral del voto de izquierda con Podemos. Y para eso debe convencerse que con quien compite no es con Rajoy, sino con Pablo Iglesias.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *