La pascua la hace la encuesta

La encuesta de Sigma Dos para El Mundo rebate las dos tesis y estrategias que se han mantenido por Pedro Sánchez y su entorno mediático: hay que sacar a Mariano Rajoy de la política y la convocatoria de segundas elecciones no resuelve nada y es un desastre para el país.

El artificio construido alrededor de estas dos tesis, debidamente sazonadas con las investigaciones judiciales al grupo municipal del PP de Valencia y la propia conveniencia electoral propia, no tiene otro recorrido que la operación “salvad a Sánchez”, orquestada por sus fieles de Ferraz y con la resistencia activa de amplios sectores socialistas encabezados por la presidenta Andaluza, Susana Díaz que siempre se ha manifestado en contra del proceso secesionista catalán.

Una entelequia independentista que tiene, como primer objetivo, romper la solidaridad entre territorios y en definitiva entre los ciudadanos, relegando a los que residen en las Comunidades con menor renta a españoles de segunda. Ahora que se habla tanto de fronteras, los burgueses de la liquidada Convergencia junto con los anticapitalistas de la Cup y los republicanos de ERC, se han inventado un Estado para quedarse con el trabajo y el patrimonio de los emigrantes andaluces, extremeños y castellanos que durante años construyeron la realidad económica de lo que hoy es Cataluña, junto con una burguesía que tenía levantada su mirada hacia Europa y el mundo.

En las democracias occidentales, si el candidato de la oposición obtiene un peor resultado electoral que su predecesor, a las 24 horas presenta su dimisión. Y más cuando el PSOE ha obtenido el peor resultado desde 1978.Lo que carece de cualquier criterio racional y está más próximo a la paranoia política es atribuirse la condición de líder de “las fuerzas de cambio”.
El tiempo ha demostrado que la decisión de Rajoy de no presentar su candidatura a la investidura era la lectura correcta del resultado electoral que solo tenía una hipótesis de gobernabilidad estable para mantener el programa de reformas que está acordado y supervisado por la UE: una coalición de los dos grandes partidos que han obtenido un resultado electoral que claramente pide un Gobierno que recupere los consensos constitucionales de 1978 y ponga en marcha una nueva agenda de reformas.

Las cifras del déficit público y el incumplimiento del objetivo marcado por la UE ha sido también aireado como un espantajo por la oposición a Rajoy y al PP. Albert Rivera, en un ejercicio de frivolidad reiterado se ha incorporado al coro que pretende descalificar el indudable éxito de la política económica de la última legislatura y que repite la palabra mágica: “austericidio”
Si se observa la senda del déficit público, en el año 2011 España tenía un déficit del 9,50 por ciento del PIB que se incrementó en 2012 al 10,40 por ciento. Cualquier observador neutral e informado no puede negar la realidad de los números de nuestra política económica que ha situado el déficit de las Administraciones Públicas en 2015 en el 5,18 por ciento del PIB, con una reducción del 50 % en relación a las cifras tremendas de los años 2011 y 2012.

Si además en términos absolutos nuestro déficit en 2015 fue de 56.061 millones de euros, inferior al de 2014 que fue de 61.319 millones de euros, la inconsistencia de las críticas es patente en los sectores de la izquierda y lamentable en Ciudadanos y su líder Albert Rivera de quien se esperaba un discurso más sólido. Rivera viene de apoyar la investidura de Pedro Sánchez, el líder del partido que nos situó en 2011 y en 2012 en las cifras de dos dígitos de déficit público, tras el aviso de la UE a Zapatero en 2010.

La encuesta del diario El Mundo refleja la búsqueda de la estabilidad política por el electorado, su sentido común y su capacidad de elegir los equilibrios posibles. El PSOE, según la encuesta, anclado en 90 escaños y con pérdida de porcentaje respecto al 20D, ratifica el fracaso de la dirección de Ferraz que ha sido contumaz en su política de acoso a Rajoy y al PP. Se confirma la necesidad de un Congreso para los socialistas que releve al secretario general y centre el discurso y la estrategia de un partido que debe recuperar el espacio perdido como partido de Gobierno.

Los datos de Podemos, con una senda de aterrizaje a 49 escaños, resitúa su posición política y confirma que el soufflé de Pablo Iglesias tiende a colocarse en una dimensión adecuada a la realidad social que representa, más proclive a rupturas que a reformas.Y la subida de Ciudadanos y del PP constata que los electores no pueden ser engañados durante todo tiempo y que los días transcurridos han servido para dar a conocer la cara real de las nuevas formaciones y la distonía entre algunos profetas de los peores augurios y la realidad social.

En este espejo que deforma la realidad hay que citar la supuesta rebelión a bordo de algunos de los nuevos vicesecretarios del PP por el asunto de Rita Barberá. La supuesta rebelión suena a broma de huevo de Pascua de chocolate y vacío en su interior.

¿Pero alguien puede pensar aportando fundamento y trayectorias que son la opción para ganar unas elecciones generales?

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