Dimisión se conjuga en primera persona

Las comparaciones dicen, son siempre odiosas. La lectura de que la dimisión de Esperanza Aguirre traslada la presión a Mariano Rajoy y le marca el camino con que han abierto portada y tertulia algunos medios, no es más que una valoración ligera y poco fundamentada.

Un gran número de reputados analistas, ahora algunos se auto titulan “politógolos” para su presentación en las tertulias, han confundido los deseos con el análisis: wishful thinking.

Mariano Rajoy, desde que accede a la Presidencia del PP ha tomado sus propias decisiones sin dejarse influir por recomendaciones o presiones de terceros. Si en plena efervescencia del caso Bárcenas, PJ. Ramírez y Jiménez Los Santos pensaban que le iban a obligar a dimitir desde sus medios, durante ese verano en Galicia dejó claro a los suyos que no había llegado hasta la presidencia con tantos años en la política para que estos dos periodistas le sacaran del circuito.

Rajoy ha repetido hasta la saciedad que es independiente y quien no haya entendido su carácter y resistencia va a acertar muy poco en los pronósticos sobre sus decisiones. Los que más se han aproximado le han equiparado en el símil zoológico al percebe que contra más bate el mar más fuerte se agarra a la roca, para la desesperación de algunos.

Los hechos que motivan la dimisión de Esperanza Aguirre no son equiparables ni trasladables a Mariano Rajoy que no tiene encarcelada a la secretaria general del partido por él propuesta, ni a ningún ministro de su Gobierno por el nombrado con fecha señalada para juicio penal.

Esperanza Aguirre se equivocó cuando una vez que abandonó la Presidencia de la Comunidad de Madrid, se fue a la empresa privada y mantuvo la Presidencia del Partido en un modelo como el que sigue el PNV que no es exportable a la calle Génova. Y reincidió en la equivocación cuando se presentó a la Alcaldía de Madrid rodeada de su guardia de corps -por cierto manifiestamente mejorable- sin comprender ni el estado de la opinión pública madrileña ni el del país. Las segundas partes raramente son buenas y quien le aconsejó que se presentara a las elecciones municipales no era un buen estratega.

Al no obtener la mayoría se tiró desde el trapecio ofreciendo a la tercera fuerza con 9 ediles, el PSOE de Antonio Carmona, la Alcaldía de Madrid con el apoyo de los 21 concejales del PP, lo que dejó perplejos a sus votantes y no respondía ni a la lógica política del resultado ni a las propias responsabilidades de cada grupo. Rajoy afortunadamente no va a cometer el mismo error de incinerar el PP a lo bonzo para que gobierne el tercer hombre, Pedro Sánchez, en una suerte de supuesto ejercicio de virtud patriótica solamente exigible en este país a la derecha que altera la elección democrática de los ciudadanos.

La experiencia demuestra que siempre es más fácil entrar en la política que salir de ella sin tirar por la borda el buen trabajo realizado. Y Esperanza Aguirre durante sus gobiernos en la Comunidad ha demostrado que una política social avanzada y eficaz es compatible con ideas liberales. En sus dos mayorías absolutas ha mejorado significativamente la sanidad con la construcción de nuevos hospitales y la educación llevando la formación bilingüe a los centros públicos a los que ha dotado de instalaciones y medios. En su balance político está sin duda haber desarrollado estas políticas aplicando la disciplina fiscal, con la supresión efectiva de los Impuestos de sucesiones y donaciones y Patrimonio y la reducción de tipos en el IRPF. En su debe, no ha sabido buscar la empatía o al menos la neutralidad de los sectores a los que ha favorecido. La poda de empresas y organismos públicos se quedó a medio camino y Tele Madrid no se transformó en una BBC madrileña a pesar de su vocación británica.
En todo caso Madrid y su Comunidad es un territorio abierto social, cultural y económicamente. Los sectores más dinámicos de la sociedad están en Madrid y los jóvenes de otras Comunidades que vienen a Madrid a estudiar se quedan o se incorporan a empresas, trabajos o universidades en el extranjero.

A esta realidad incontestable de Madrid han contribuido los gobiernos del PP desde Álvarez del Manzano, pasando por Ruiz Gallardón hasta Esperanza Aguirre, con más luces que sombras y hoy por hoy sigue siendo el primer partido elegido para gobernar en todas las elecciones: las municipales, las autonómicas y las generales.
El reto en este complejo momento es recomponer las estructuras de un partido en Madrid que sigue gobernando en la Comunidad con el objetivo inmediato de la segunda vuelta electoral, a la que vamos tras la respuesta del Podemos a la oferta de coalición de Pedro Sánchez.

La inclusión del referéndum para Cataluña y la distribución de las quince carteras ministeriales que ha presentado Pablo Iglesias -la solicitud de quedarse con el BOE que es un organismo autónomo dedicado a la edición del periódico oficial en un paquete junto al CNI, debe ser una broma- sitúa el listón del acuerdo con el PSOE en un punto que parece infranqueable por Pedro Sánchez, a pesar de su pasado deportivo como jugador de baloncesto.
Quienes están dando por amortizado o muerto político a Rajoy deberían revisar sus análisis. Queda mucho tiempo hasta el 26 de junio, fecha en la que se celebrarían las segundas elecciones que van a dar la palabra a los ciudadanos, lo cual es escrupulosamente democrático y el mejor método para resolver el puzle electoral y encontrar la mejor solución al impasse político.

Es bueno releer a los clásicos. Los muertos que vos matáis gozan de buena salud.

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