Los tres tenores

La Gala del Cine nos ha proporcionado la foto de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias -de smoking clásico- y Albert Rivera en la portada digital de los periódicos del día después que abrían chat con comentarios a la vestimenta del líder de Podemos. El del PSOE y el de Podemos hablan mientras llega al grupo Albert Rivera que sonriente le extiende la mano llamativamente abierta a Pablo Iglesias que permanece con las suyas en los bolsillos.

El lenguaje gestual es descriptivo. Algunos lectores comentan: “Pablo Iglesias con el smoking parece el que va por primera vez a la fiesta de Nochevieja acompañado de su primo mayor”. Y Albert Rivera ese chico que nadie llama, pero que llegaba siempre a la pandilla con una sonrisa y preguntando: “qué vamos a hacer esta tarde”. El pagafantas.

De momento lo que tenemos es un Sánchez que dice que todos están de acuerdo en echar a Rajoy y que el PP tiene que purgarse en la oposición. Que eso es lo que han dicho las urnas y que él es el arquitecto del cambio. Una versión libre de las elecciones del 20D que quiere construir un guión que de momento no tiene ni final feliz ni el reparto completo. La productora tampoco tiene muy claro apoyar al director con ese guión y con esos actores.

La construcción de una alternativa política a la contra, con el único objetivo de despedir a Rajoy y al PP -que no se equivoquen algunos en Génova y fuera de Génova, Sánchez no contempla ni permitirá una alternativa de Gobierno del Partido Popular con otro Presidente, aun cuando fuere independiente- es una reproducción del frentismo como método político en el que subyace la incapacidad del PSOE para alcanzar el Gobierno con la propia fuerza de sus votos. Lo que sí han conseguido Susana Díaz en Andalucía o Javier Fernández en Asturias.

Sánchez aplica, probablemente de manera instintiva, la teoría de Carl Schmidt para definir lo político. La contraposición entre amigo y enemigo. “El enemigo político no necesita ser moralmente malo, ni estéticamente feo; no hace falta que se erija en competidor económico e incluso puede tener ventajas hacer negocios con él. Simplemente es el otro, el extraño, y para determinar su esencia basta con que sea existencialmente distinto y extraño en un sentido particularmente intensivo”.

Sánchez, estratégicamente persigue desacreditar e inhabilitar personalmente a Rajoy – “usted es indigno para ser Presidente”– y sus actuaciones en el Gobierno –“derogaré la reforma laboral, derogaré la reforma educativa, derogaré…– y con él a todos los que han votado al Partido Popular. No hay diagnóstico, sólo propósito. No hay futuro, solo pasado.

El proyecto de Sánchez no aporta nada al país – nunca ha dicho nada relevante ni sobre la transición ni sobre el pasado de su partido- y niega la realidad de los más de 7 millones de votos, los 123 diputados y la mayoría absoluta en el Senado que certifican que la candidatura del PP ganó las elecciones, consiga formar o no gobierno.
Sánchez se ha incorporado a la lectura política de los partidos emergentes. Como por sí mismo no puede formar gobierno sólo le queda incorporarse al grupo. “Soy una de las fuerzas del cambio. Y ahora voy a dirigir la pandilla”.

Rápida y cruelmente Pablo Iglesias le catalogó en su peculiar catálogo, donde quiere que esté, pues también aplica el concepto de amigo-enemigo en la política: en el búnker. Y Sánchez calló, porque él no es coautor del PSOE de los 22 años de gobierno, con sus luces y su sombras que han permitido, con los 12 años de gobierno del PP y la transición protagonizada por la UCD – que reunió sin duda el mejor grupo de políticos desde 1978 hasta ahora- que seamos un país que comparta el modelo de democracia europea y occidental en donde rige el Estado de Derecho y la protección de las libertades.

La Gala del Cine español donde se repite que no se va al cine por el aumento del IVA – soberana estupidez que disimula la mediocridad propia, pues en este país nuestro se puede ir al cine por 3,5 euros los miércoles, en Andalucía por poner un ejemplo- ha servido para reunir a los tres tenores alrededor de la magia del cine que con sus estrellas se posaba sobre su cabezas como los nuevos contadores de cuentos, la gran apuesta. Un verdadero juego de magia que alienta la inmadurez política como un valor de los tiempos del cambio, aunque el viaje sea a ninguna parte.

Si en Italia Renzi había sido previamente alcalde de Florencia ganando las elecciones municipales, en Francia Hollande un alto funcionario de la elitista ENA con experiencia en la vida pública y en Portugal Antonio Alcalde de Lisboa durante años, en nuestra España nos ofrecen un gobierno para demoler que lo más notorio que ofrece son sus cambios de vestimenta: ahora me ves con corbata y ahora no me ves con smoking.

Norberto Bobbio en un artículo de 1978 sobre la tercera vía, cita una carta publicada en L’Espresso que contaba la historia de “una princesa caprichosa que a toda costa quería un unicornio para el serrallo real. En vano su anciano padre intentó explicarle que existía el león, animal fiero y terrible, y el caballo, animal bello y tierno, pero un animal que tuviera cabeza de león y cola de caballo nunca había existido. Obstinadamente la princesa trató de conjugar los dos animales, hasta que el caballo fue despezado por el león”.

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