Ni contigo ni sin ti

La segunda ronda de las consultas del Jefe el Estado para proponer candidato a la Presidencia del Gobierno van camino de tener el mismo resultado: no hay pactos para la formación de gobierno y en consecuencia la investidura de un candidato no es posible. Una situación que a algunos alarma y les sirve para atizarle a Mariano Rajoy que es el único líder que ha puesto sobre la mesa un ofrecimiento de coalición con el PSOE y Ciudadanos, un pacto de estabilidad política extendido a Comunidades y Ayuntamientos y una agenda básica de reformas.
También Pablo Iglesias ha presentado una propuesta: el reparto de carteras con el PSOE y la plurinacionalidad de España.

Quienes no proponen nada son Pedro Sánchez y Rivera. El primero porque el primer acuerdo que tiene que alcanzar es con su propio partido, en el que alguno/s graba y filtra a las ondas la reunión del Comité Federal, lo que permite acreditar un partido socialista dividido entre los “sanchistas” dispuestos a salvar su piel política como sea y los principales barones territoriales que van a tomar las riendas de Ferraz y se preparan para el asalto.
La apelación al voto de la militancia para ratificar un pacto con Podemos que ni siquiera tiene unas líneas básicas, demuestra que le quedan muy pocas bazas en su mano al secretario general.

En un cierto estado gaseoso permanece Albert Rivera que de momento no juega otro papel –tampoco tiene votos para ello-que el de comentarista del partido.

Como dice el verso: “Ni contigo ni sin ti tienen mis penas remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque me muero”.

España mientras tanto funciona sin problemas con un Gobierno en funciones que tiene aprobados los presupuestos y la supervisión de la UE porque afortunadamente formamos parte de sus instituciones. Y si el país va a unas segundas elecciones no es ninguna tragedia ni una anormalidad democrática, sino bien al contrario el juego de la previsión constitucional que permitirá a los ciudadanos decidir definitivamente qué partido debe pivotar la formación de Gobierno.

Mientras tanto hay una campaña dirigida a mandar a Mariano Rajoy a ejercer su profesión en el registro de la propiedad de Santa Pola, casi con el entusiasmo de unos aguerridos “hooligans”. Tanto es su interés que empiezo a pensar que han constituido un club de amigos de esta localidad de Alicante y de sus gambas y quisquillas, por cierto excelentes.

En turno de obviedades, parece innecesario recordar la aritmética electoral y que Rajoy es el único líder europeo que ha sobrevivido a unas elecciones -por que le han votado más de siete millones- tras aplicar un programa de ajuste. Será porque las reformas, la corrección del déficit excesivo y los resultados de las políticas aplicadas han sido satisfactorios para esta significativa mayoría de electores a pesar de la agit-prop de la izquierda mediática y política con las banderas del austericidio, el incremento de la desigualdad y el desmantelamiento de los servicios sociales.

Agitación y propaganda que se ha vuelto como un boomerang sobre sus patrocinadores y ha servido este tiempo para inflar a Podemos y dejar al PSOE después del 20D con veinte escaños menos que los que tenía en 2011,después de cuatro años en la oposición. El artículo de Serafín Fanjul en la Tercera de ABC de este último domingo es muy interesante y descriptivo de la nueva izquierda.

Como ha mantenido la Presidenta de Andalucía en el Comité Federal, algún análisis debería hacer la dirección de Ferraz para explicar cómo han llegado a esta situación después de cuatro años de oposición, siendo un partido que ha gobernado 22 años en España. La valoración de “resultado histórico” que lanzó el aparato socialista la noche electoral merece estar en los anales de los disparates y ridículos de los discursos políticos.

A falta de otros argumentos, la imputación de concejales del PP en Valencia quiere utilizarse como un argumento de inhabilitación a Mariano Rajoy en un nuevo intento de sacarlo del circuito, cuando no se consigue electoralmente.
Los ciudadanos debemos estar muy tranquilos porque el poder judicial y la policía funcionan con normalidad e independencia del poder político, lo que constituye una garantía básica en el Estado de Derecho. Si se ha actuado con irregularidades que constituyen tipos penales tendrá lugar la apertura de juicio oral después de la instrucción sumarial. Pero mientras tanto organizar aquelarres o predeterminar condenas solo favorece a quienes están interesados en embarrar la escena política.

Nadie puede imputar a Rajoy enriquecimiento en su paso por la política, ni en beneficio propio, ni de amigos, familiares o próximos. Tampoco ha favorecido a grupos empresariales ni mediáticos para su confortable estancia en la política y después de la política. Ha sido y es independiente y con un respeto máximo a las reglas de juego democrático.

Un comportamiento que los contendientes también deberían seguir. Afortunadamente en este país las responsabilidades penales son individuales y los tiempos de caza de brujas se acabaron hace tiempo, como también los juicios populares.

Las reformas y controles para corregir y prevenir estas actuaciones se han aprobado en esta legislatura. Y los electores han dictaminado su sentencia política -eso que se llama difusamente responsabilidad política- ante la corrupción.

Quieren que el país sea gobernado por los grandes partidos constitucionalistas que han protagonizado los últimos 37 años. Y han dado un papel secundario e importante, si no se equivocan y comprenden el guión, a las dos fuerzas emergentes, Podemos y Ciudadanos.

Por tanto, Pedro Sánchez se confunde si quiere cambiar el guión que se ha escrito el 20D y que en las nuevas elecciones se ratificará con mayor claridad y es probable que sin su concurso.

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