La liga y las elecciones son cosa de tres

La encuesta publicada por El País presenta un resultado electoral a tres semanas de las elecciones con tres partidos, PP, PSOE y Ciudadanos empatados a votos. Un resultado inédito en nuestra historia contemporánea constitucional.
En las once elecciones celebradas desde 1977, la mayoría absoluta se ha obtenido en cuatro ocasiones; en 1982 y en 1989 por el PSOE y en 2000 y 2011 por el PP. En 1989 el PSOE obtuvo 175 escaños y en consecuencia la mitad exacta de los diputados.

En todos los procesos electorales celebrados los dos partidos más votados obtuvieron un número de diputados muy alejado de lo demás, lo que les permitió conseguir la investidura de su candidato con una cierta facilidad.

Los nacionalistas, vascos, catalanes y canarios jugaron un papel destacado en la votación para la investidura y, por tanto, las negociaciones previas y los acuerdos se desarrollaron con una cierta rapidez y sin excesivas dificultades, con una traducción de los pactos en clave de asignaciones en los Presupuesto Generales del Estado.

Si los datos de la encuesta de Metroscopia se confirman, el mapa del Congreso de los Diputados será radicalmente diferente y el acuerdo de investidura estará condicionado por unas circunstancias inéditas en nuestra democracia. El tercer partido jugará un papel fundamental dado que su aportación en la investidura del Presidente y en la permanencia y estabilidad del Gobierno será fundamental. Tendremos un Gobierno que, si no es de coalición, opción que en este momento está descartada, tendrá que ajustar su programa y su acción al pacto de investidura de una manera constante.

El PP y el PSOE que hasta ahora han marcado una distancia muy significativo con las demás fuerzas políticas en cuanto al apoyo de los votantes, van a ver sentados en la mesa a actores nuevos que irrumpen en el mapa electoral sin experiencia previa en un Congreso de los Diputados en el que todos los grupos parlamentarios se van a encontrar con una situación que nunca han gestionado.

Hay que recordar que nuestro sistema electoral no es presidencialista, por mucho que los cabeza de lista por Madrid sean los candidatos de sus respectivas formaciones a la Presidencia del Gobierno, al menos de momento. Se eligen diputados al Congreso y senadores que a su vez los primeros investirán un Presidente del Gobierno que presentará su programa, previa comunicación por el Rey al Presidente del Congreso del candidato propuesto, oídos los grupos parlamentarios.
La foto a partir del 20D puede presentar una imagen con un Gobierno en minoría, presidido por un candidato vigilado por el grupo de apoyo e incluso con un senado en el que por razón del sistema mayoritario de elección, sea más evidente la distorsión con el resultado del Congreso.

La encuesta no avanza la traducción de los porcentajes de voto en escaños que requiere una muestra de campo más exhaustiva por Comunidades. Pero si repasamos las encuestas realizadas hasta hoy a la vista de la encuesta de Metroscopia, la distribución de diputados entre PP, PSOE y Ciudadanos reflejaría un aumento de esta última formación a costa de la suma de escaños de los dos grandes partidos.

Los partidos han sustituido la precampaña por los reality show en las televisiones y las radios, acudiendo allí donde se concentran las máximas audiencias, para entrar en la casa de los votantes y ofrecer su rostro fuera de la política.
Se ha impuesto un queremos saber cómo es el político cuando no era político o deja de ser político en su vida diaria y se han aparcado a los habituales periodistas que siguen y comentan la información política.

Hay una cierta sensación de que la competencia entre líderes políticos y programas electorales se ha banalizado para convertir al candidato en un especie participante de un concurso televisivo contra los demás candidatos.
Las grandes cuestiones del mundo, de Europa y de España que los electores puedan plantearse se quedan fuera del debate mientras Pedro Sánchez le pregunta a Bertín Osborne que técnica utilizaba para ligar, Albert Rivera conduce un mini kart o Soraya Sáez de Santamaría se sube a un globo para participar en un programa de aventura.

En épocas de cambio y problemas no hay mejor terapia que disiparse y despejarse con lo intrascendente. Al final la política se convierte en un pequeño espectáculo -los candidatos no dan para muchos más programas de variedades- y lo que no nos adelantan es como van a resolver el puzle electoral tras el 20D, parapetados tras el burladero no aventurar pactos y coaliciones sin conocer los resultados, lo que supone en definitiva dar un cheque en blanco por los votantes.

Algún periodista dedicado a la información política o no, debería preguntar a los candidatos: ¿Con quién pactaría usted para formar Gobierno y con quién no pactaría en ningún caso? ¿Cuáles son las líneas rojas que no traspasará de su programa electoral y que aspectos considera no negociables?

No hay que olvidar que si transcurren dos meses desde la constitución de las Cámaras sin que ningún candidato obtenga la mayoría simple para ser investido -más votos a favor que en contra- el Rey con el refrendo del presidente del Congreso convocará nuevas elecciones. Un escenario hipotético, pero no imposible, habida cuenta que las nuevas formaciones son una incógnita y carecen de experiencia parlamentaria.

Lo que es indudable es que la política española se hace italiana y que tres, muchas veces, son una multitud. Y siempre podremos decir “porco governo”.

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