París y la respuesta de Europa

Los atentados de París se unen a la secuencia de Nueva York, Madrid y Londres contra el corazón de las ciudades, sin declaración previa de guerra, indiscriminados y sin enemigos reconocidos.

El terrorismo, un nuevo concepto de guerra, donde un ejército golpea a civiles sin distinción de sexo, edad, nacionalidad ni religión, simplemente por poner en cuestión la seguridad y la confianza en la estructura de una sociedad que se ha asentado sobre los valores de la libertad, la igualdad, la seguridad, la ley y los derechos humanos que conforman lo que reconocemos como democracias liberales.

El Gobierno de Hollande y el candidato Sarkozy han utilizado sin ambages la palabra “guerra”. Hasta el momento la ciudadanía no ha tenido otra idea de la guerra de Siria y del Estado Islámico que un nuevo conflicto sangriento y brutal que se une a la secuencia de guerras en el paso natural de Asia a África en su vértice Suroeste y en la salida mediterránea de esta parte del mundo tan codiciada que incluso dio a Roma emperadores, los llamados sirios.
Los responsables de la seguridad en la UE son conscientes de que la amenaza era latente como así lo reconocía en España el ministro del Interior desde hace meses. La alerta estaba generada, pero evidentemente sin datos que permitiesen abortar los atentados. La explosión del avión A321 ruso el 31 de octubre sobre el Sinaí es un precedente que se enmarca en una acción del IS como respuesta a la participación de apoyo de Putin al Gobierno de Bashar al-Assad con más de 1.600 acciones de los cazas rusos.

La guerra civil de Siria, encapsulada como un conflicto de zona, extiende su campo de acción y se globaliza sin que los gobiernos occidentales hubieran elaborado una estrategia definida que ahora, tras el viernes negro 13-N de Paris, será necesario acordar.

Hasta el momento la intervención de los gobiernos occidentales se centraba en bombardeos selectivos y con una implicación desigual de los países europeos. Hace dos meses, el 8 de septiembre, el ministro de Asuntos Exteriores, García-Margallo declaraba premonitoriamente que ha llegado el momento de negociar con el Presidente sirio: “En Siria ha llegado el momento de entablar negociaciones con el régimen de Bashar al Assad si no queremos que esta guerra siga provocando un vacío que será aprovechado por Daesh (Estado Islámico) para seguir avanzando y seguir provocando tragedias humanas", ha afirmado en rueda de prensa en la capital iraní tras reunirse con el presidente de la República Islámica, Hasán Rohani”.

La dureza de las imágenes y el horror que se ha vivido en Paris exige una estrategia europea concertada con EEUU y Rusia, que previa y de manera concurrente requiere una destrucción de la capacidad militar y operativa del Estado Islámico. Una estrategia que si fuera optima debería tener las complicidades necesarias en el mundo árabe que también ha sufrido como Túnez la sangrienta acción de los yihadistas.

Nuestra segura vida europea que con todas sus dificultades nos permite trasladarnos de un país a otro bajo los mismos conceptos de convivencia social, de seguridad y de moneda y que ha derribado aduanas, está hoy amenazado por un terrorismo cuya primera victoria es el estado de excepción en Francia que el presidente Hollande plantea prorrogar durante tres meses.

La libertad y la democracia cuestan defenderla. No se ha construido sin guerras y sin esfuerzos colectivos e individuales y la protección del sistema requiere no solo la unidad de los europeos sino la fuerza de los Estados.
La construcción de un mundo en paz, en libertad y en democracia en el que convivan personas, ideas y religiones no puede estar sustentado en declaraciones bien intencionadas y en regar de flores y velas el suelo de las calles que dan frente a las embajadas de nuestros hermanos europeos que sufren el terror.

El valor de la seguridad es consustancial al Estado y a la defensa de la libertad y la democracia. Europa que tendrá que replantear su política de seguridad y defensa, el segundo pilar, hoy dirigida por su Alta representante Federica Mogherini, con escasa visibilidad política y que nos hace recordar el papel activo de Javier Solana, experto en seguridad global desde su paso por la secretaría general de la OTAN.

Tras los atentados se oyen voces y opiniones ligadas a la izquierda radical política y mediática que pretenden culpabilizar a Europa de los atentados a modo de justificación o al menos de explicación de sus causas. Como si históricamente la dominación de Francia e Inglaterra sobre el territorio de Siria y la creación de nuevos Estados, Siria se crea en 1941, pudiera trasladarse a 2015 en un túnel histórico inaceptable. Un túnel en el que se incluye y se agita también la confrontación social en algunos barrios de París, los desajustes en la integración social de musulmanes y la desesperanza de la juventud que busca en el yihadismo su razón de ser y su utopía.

Las sociedades que no saben o no quieren defenderse acaban desapareciendo. Como europeos tenemos derecho a defender nuestra identidad y nuestros valores, fruto de la cultura judío cristiana y que ha conformado durante siglos un modo de vida propio que se caracteriza por la libertad y los derechos individuales y sociales.
El dios Hadad, dios de la tormenta y del trueno, adorado en los territorios de la actual Siria desde los primeros años de la historia y con primacía sobre los demás dioses cananeos, hoy está reflejado en el fanatismo del Estado Islámico. Un movimiento político y social que hasta ahora contemplábamos únicamente ante el horror de las ejecuciones transmitidas de un piloto británico o del periodista japonés.

Francia ha iniciado su repuesta militar con bombardeos a los centros estratégicos ocupados por el ISIS en su capital Raqa con el apoyo de EEUU y Arabia. La respuesta de los cazas franceses a la guerra declarada por el ISIS es hoy la respuesta de Europa.

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *