Precedentes electorales y pronósticos

Hemos llegado a la última semana de la décima Legislatura -la convocatoria electoral, el Real Decreto de disolución será firmado por Mariano Rajoy y sancionado por el Rey en los primeros días de la semana del 20 de octubre- con un ruido político más propio de espectáculo que del sentido común y del sosiego que predica y practica el Presidente del Gobierno.
Algunos políticos se han lanzado a los medios de comunicación a bailar y a hacer declaraciones para trasladar a los electores su condición más humana. La pole position está en juego o como un veterano político expresaba gráficamente, en cada elección se barajan y se vuelven a dar cartas.

A esta hora todos quieren ser simpáticos, próximos y cercanos y el envaramiento y la distancia de tiempos pasados se convierte en desahogos, ante un escenario electoral indudablemente volátil y que anticipa según los sondeos un mapa final en el que el taburete de dos patas con las siglas del PP y del PSOE se va a convertir en un mueble de art nouveau que va a cambiar la decoración del hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo.

La aritmética de la distribución de escaños en el Congreso de los Diputados y el reparto por Comunidades permite una aproximación a lo que puede suceder el 20 de diciembre.

Los números que de los 350 diputados que conforman el Congreso, 176, es decir la mayoría absoluta, proceden de cuatro Comunidades. Andalucía que aporta 60, Cataluña 47, Madrid 36 y Valencia 33. Estos son los estadios en los que los equipos que quieran clasificarse para la final tienen que, no solo que puntuar, sino obtener un buen resultado.

Si se repasan los resultados parciales en estas circunscripciones en las dos últimas elecciones, 2011 y 2008, se aporta una radiografía de las claves para gobernar.

En 2008, el PSOE en Andalucía obtuvo 11 diputados más que el PP. En Cataluña 17, en Madrid, 3 menos y en Valencia 5 menos. El PSOE consiguió un parcial de más 20 diputados. Con estos resultados, Zapatero fue elegido Presidente del Gobierno con 169 escaños y Mariano Rajoy consiguió 154.

En 2011, el PP tuvo 8 diputados más que el PSOE en Andalucía, 3 menos en Cataluña, 10 más en Valencia y 9 más en Madrid. Por tanto, le colocó también un parcial el PP al PSOE de más 20 y Mariano Rajoy fue Presidente con 186 diputados por 110 que obtuvo Pérez Rubalcaba.

Si se suman los diputados obtenidos en estas cuatro Comunidades que aportan 176 diputados, el PSOE consiguió 90 escaños en 2008 y el PP 82 en 2011.

En las próximas elecciones de diciembre de este año, se han incorporado al reparto dos nuevos contendientes, Ciudadanos y Podemos que presentan un implantación significativa en estas Comunidades, según los antecedentes de las elecciones autonómicas. En consecuencia, si estimamos que la suma del porcentaje de votos de Ciudadanos y Podemos puede representar una tercera parte del porcentaje total y con todas las precauciones trasladamos ese porcentaje a escaños, nos daría una pérdida no menor a 30 diputados entre los dos grandes partidos.

Y este pérdida sería un escenario favorable para PP y PSOE ya que no se aplica una corrección general del 15 por ciento al bipartidismo que obtuvo 323 diputados en 2008 y 296 en 2011. Las encuestas presentan una caída en frío de más/menos 50 sobre el pico más alto de 323 diputados ambos partidos, sin descontar el efecto Ciudadanos y Podemos.

Que el modelo final cambia es una tesis asumida por todos y el poco tiempo que resta hasta diciembre no va a ser suficiente para corregir las tendencias que se están manifestando desde las elecciones autonómicas de mayo y desde las elecciones catalanas.

El PSOE está corrigiendo la línea descendente con una cierta mejora de Pedro Sánchez según revelan las encuestas y favorecido por el efecto techo en Podemos, cuyo candidato Pablo Iglesias ha perdido velocidad de crucero.

El PP y significativamente Mariano Rajoy, presenta el balance de haber salvado del naufragio el buque de la economía y un gobierno que ha abordado un programa reformista extenso al que le ha faltado dosis de pedagogía a raudales. El doble efecto de las elecciones catalanas para el Gobierno y el PP -el independentismo ha salido derrotado lo que acredita la estrategia Rajoy y el PP ha obtenido un mal resultado que ha impulsado a Albert Rivera y Ciudadanos- es un mal precedente para las generales.

¿Le ha fallado a Rajoy la tropa? La convivencia entre Gobierno y partido que lo sustenta es siempre una ecuación muy complicada en nuestra historia política. Cuando se gobierna, nadie se quiere quedar de “huerfanito” en la sede del partido mientras los compañeros se suben a los coches oficiales. Los cambios en la segunda línea de Génova 13 demuestran que el partido no ha funcionado durante la legislatura, lo cual no quiere decir que fuera fácil.

El viaje de vuelta de Mariano Rajoy de la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU le habrá dado tiempo para repasar la estrategia.

En la política muchas veces los próximos son mucho más peligrosos que los ajenos.

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