De Cataluña a las Generales

Una vez que se han remansado las aguas de las elecciones catalanas, se puede dar respuesta a las cuestiones que naturalmente se plantean tras un proceso electoral.

¿Hay una mayoría suficiente para formar Gobierno?

En un escenario normal, no adulterado por el remedo plebiscitario que han planteado los independentistas, un partido o coalición que obtuviera una mayoría tan amplia de 62 escaños que, aun no llegando a la mayoría absoluta, sitúa a la siguiente formación a 45 diputados, estaría en condiciones relativamente cómodas para formar gobierno, bien con pacto de investidura o de legislatura.

Pero Artur Mas lleva tiempo viviendo peligrosamente en política y la heterogeneidad de Junts pel si y las expectativas creadas por él mismo le colocan en una muy difícil situación.

Buena prueba de ello es la última iniciativa de la CUP que ha reconocido desde el primer momento que no hay mayoría suficiente para declarar la independencia y propone una presidencia colegiada , es decir, un directorio que es algo desconocido en las democracias occidentales y cuyo antecedentes en la historia política están siempre vinculados a situaciones excepcionales.

Fuera de las democracias, las presidencias colegiadas son el politburó de los tiempos de la Unión Soviética o de la China de Mao.

¿El Presidente catalán, Artur Mas que era el único titular de la competencia para convocar elecciones ha salido beneficiado o perjudicado después de las elecciones? ¿Y su partido político, CDC?

Las respuestas son evidentes. No hay más que repasar la prensa nacional e internacional para ratificar que Artur Mas tiene plomo en sus alas políticas y ha conseguido con la convocatoria electoral tres efectos negativos: romper la coalición con Unió, convertido en un partido extra parlamentario; colocar a su partido CDC en una difícil situación, sin importarle ni sus electores ni sus cuadros, fagocitados en la estructura de Junts pel si; y finalizar su mandato con un esperpento político plagado de incertidumbres que ha impactado con efecto boomerang sobre su propia figura política. Verdaderamente de nota.

¿A qué se debe el crecimiento de Ciutadans como segunda fuerza política?

En esta misma pagina digital he reiterado que Albert Rivera lo ha hecho muy bien durante los últimos años en Cataluña. Otra cuestión es si lo esta haciendo tan bien en toda España y si tiene una estrategia elaborada, madura y con acompañamiento adecuado, ya que no basta simplemente con políticos sin pasado para formar un partido.

Al mismo tiempo, el PP en Cataluña ha sido castigado duramente por los casos de corrupción y por las insuficiencias de la dirección política en Cataluña. A Xavi García Albiol le han llamado para la incomoda tarea de intentar taponar la vía de agua en forma de pérdida de votos que desde hace tiempo cualquier observador advertía.

En todo caso , el problema que tiene el PP es de crecimient pues se ha situado en las banda de los 350 mil a 400 mil votantes que ha tenido en anteriores procesos. Pero con mayor porcentaje de votantes no ha conseguido incorporar más votos.

¿Se va a replicar el efecto de Ciudadanos en las elecciones generales?

El resultado de las elecciones catalanas aporta un plus a Ciudadanos y a Albert Rivera y lastra al PP, aun cuando la estrategia de Rajoy en términos generales ha sido positiva.

El Diario de Cádiz titulaba al día siguiente que el independentismo fracasa sin que Rajoy se despeinase, pero los pelos se los ha dejado el PP Catalán.

De momento, Ciudadanos se coloca en la “pole position” por delante de Podemos y tiene un trampolín para las generales.
Su electorado se nutre en tres cuartas partes de votantes del PP y nuevos electores, lo que lleva a la evidencia de que la estrategia de Génova tiene que incorporar a su agenda el fenómeno de Ciudadanos, analizarlo y si no sabe o no puede contrarrestarlo, abrir un dialogo constructivo.

¿Cómo le ha ido al Partido socialista?

El PSC es otro de los derrotados, más allá del buen ánimo de su candidato. Ha perdido electorado por el centro y por su izquierda y el resultado, habida cuenta de su historia en Cataluña, acredita una crisis prolongada, acusada y crónica que tiene su origen en la herencia de la presidencia de Montilla.

El PSOE ha tenido tradicionalmente un granero de votos en Cataluña que le ha aportado un número de diputados muy importante en el Congreso de los Diputados. Ahora tiene competencia en la izquierda con Podemos que ha canibalizado a Iniciativa per Catalunya y por en centro el tapón de Ciudadanos, por lo que se ha estrechado el terreno de juego.

El liderazgo de Pedro Sánchez no despega y su confrontación frontal con Rajoy no le aporta más votos. Los poderes económicos reclaman una gran coalición y sus electores un programa y algo más que una correcta dicción que intenta encubrir un discurso vacío.

Quedan ochenta días para las elecciones. Del 20-N de Zapatero al 20-D de Rajoy que ha confirmado la fecha electoral del 20 de diciembre. En un ambiente de celebraciones navideñas y pre vacacional los españoles tendrán que elegir a su representantes del que saldrá un gobierno para los próximos años, con muchos ciudadanos viajando o volviendo a sus lugares de origen.

En la elección del día ha influido, sin duda, la voluntad de finalizar la tramitación de los Presupuestos y la reforma de la Ley del Tribunal Constitucional, ambos proyectos en tramitación exprés en las Cámaras.

Se avecinan nuevos tiempos y nuevas formas en la política española, con un poder compartido por más actores, lo que exigirá adaptación y finezza italiana que se traduce no solamente como fineza, sino también como finura y delgadez.
Delgadez en la concentración del poder político de los dos grandes partidos que han protagonizado los últimos 34 años de nuestra historia política poder.

¿Cuándo tardaremos en ver un Presupuesto que se aprueba por una mayoría absoluta monocolor?

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *